martes, 13 de marzo de 2012

Emoción en Carmona: #EABE12


¿Cómo se pueden evaluar las emociones? ¿Los afectos también computan en la cuenta de resultados? ¿Por qué los abrazos, los besos, las risas y las canciones no aparecen como indicadores en las encuestas de satisfacción?
Me he venido del #eabe12 con la maleta llena de cariños, recuerdos, satisfacciones, ilusiones, risas, sonrisas, abrazos, amistades nuevas que presagian próximos reencuentros, reencuentros con antiguas amistades, y con el corazón alegre. He compartido, he trabajado, he aportado, he recibido, he desvirtualizado, he conocido, he hablado mucho, he escuchado más (Starpy dixit), he visto, he aprendido, he sentido las ausencias, he disfrutado las presencias. También he comido, he bebido, he bailado, he ayunado (no fue otra cosa la presunta cena del sábado) y he desayunado (menos mal), he cantado, incluso he bailado y espero que no haya testimonios gráficos que avalen este punto. También me he sentido escuchado, apreciado, halagado. He notado la preocupación de los organizadores para que nos sintiéramos a gusto. Ni sé las veces que el bueno de Jochimet me preguntó si estaba todo bien y he percibido el agradecimiento sincero de Lola Urbano por nuestra presencia. -Por cierto, habría que declarar a esta mujer Patrimonio de la Comunidad Educativa- . Cómo si la oyera, con ese gracejo natural que ella tiene: Ni patrimonio, ni matrimonio, ni leshes. Bueno Lola, era sólo una sugerencia…
Aunque solo fuera por los ratos inolvidables no puedo dejar de citar a Marcos Cadenato, al que ya me une algo más que nuestro gusto por Sabina y Serrat (respectivamente), a Fernando García Páez, siempre tan amable y cariñoso conmigo, a Gorka, cantor vasco-andaluz con voz de orfeón, a Fernando Trujillo y David Álvarez, por lo que presiento como un buen y duradero entendimiento, a Starpy, referente personal puesto que siempre indica el rumbo, como cualquier estrella que se precia y además ya amiga, a Lola Prieto, a la que siempre me alegro de ver, sincera y admirable, a Maru Domenech, con la sonrisa en la cara, llevando alegría allá dónde esté y siempre dispuesta a darme un abrazo, a Isabel Ruiz, que ya es como de la familia, a Puerto, con la que congenie muy bien, a Julio Hinojo, con el que compartí comida y chistes, a María José sin FA, también almeriense y simpática como pocas, a Ginés, Ciudadreal y a Maribel, entre otras cosas por enseñarme a preparar los molletes de Antequera, a mi tocayo Gamboa, que cuando pasan las 12 de la noche deja de pensar en códigos QR, a otro tocayo, el incansable José Luis Castillo, gran persona, y a otro más, José Luis Lozano, Anna Sorolla y Ainhoa Ezeiza, guapas, guapas y listas, listas, Antonio González que creo que hace unos brazos de gitano que te mueres, a la elegantísima María Barceló, reina del glamour y del salmorejo, según me confesó ella (habrá que catarlo), a Guillermo Cepeda, atentísimo, a Rosa, encantadora, a Juanma Díaz, a Manuel de Capileira, que me da que es la mejor persona que uno puede encontrarse en cualquier sitio en el que él esté presente con el permiso de Salvador (Salpegu) que no le va a la zaga al precedente, a Gregorio Toribio, al que me alegré enormemente de ver aunque no llevase las zapatillas para una carrerita por Carmona, a Juan Morata, siempre amigable y sonriente, a Agustín, que se destapó como un gran dibujante en el grupo 3, a Juan Sánchez Martos, el primero que desvirtualicé en el EABE, a César Poyatos, al que siempre le veo sonriente y amistoso, a José María Ruiz, con el que crucé dos palabras, pero me cayó de lujo por su sonrisa permanente, a Pepe Arjona, al que tengo que escuchar cantar en alguna otra ocasión, a Pepa Bermudo, a Engracia, por su sabiduría, su sinceridad y compromiso con la educación, a Miguel Torres, compañero de grupo con el que seguro que haré buenas migas, a Miguel Gil cara del proyecto Lova y desvirtualización imprescindible, a Antonio Sevilla, que al igual que el delantero del Alcoyano que tiraba los corners y salía a rematarlos, tiene el don de la ubicuidad, puesto que hace la foto de familia y aparece en ella, a la profe de las caretas, creo recordar que se llamaba Raquel y desde luego a sus alumnos por el trabajo que hicieron para nosotros, a Yola y a Carmen Devesa que tiñeron el encuentro de verde primavera, a Ana Rosaleda y sus poses de modelo consumada, a Loli Peralías a la que vi tan entregada que no quise ni molestar, a Rafa Castillo, a Andrea Giráldez, siempre discreta siendo una gurusa ella, a Jon Bustillo con el que me encuentro ya como en casa, al gran Manu Piel Roja con el que confío verme en temporada micológica, al sonriente Mappo, al cercano y detallista Eraser y a su hijo, que nos le presentó, a los chavales de la mesa de alumnos, que nos dieron una buena lección, a Antonio el camarero de la taberna irlandesa que acabó haciéndome descuentos en las cervezas , y procuró que me sirvieran un plato de garbanzos con espinacas cuando ya se habían llevado todo para adentro en la noche de la cena cuaresmal. A Anibal de la Torre, Chelucana, a Pily, a Félix, a Jordi Adell y Linda Castañeda…..También a El Fregonero, con el que me hubiese gustado departir un rato y a todos los demás cuyos nombres no recuerdo ahora, pero con los que coincidí en el bar, en la comida, en los descansos, en el servicio, en el vestíbulo, en los grupos, en las gimkanas, en la cena del viernes y en la no cena del sábado, en el baile. Al liberador anónimo de El puente de los asesinos, un libro que vino a mí por dos veces. La primera lo volví a dejar dónde estaba tras leer el primer capítulo, la segunda volví a tropezarme con él en otro lugar, él y yo solos y me pareció que me estaba buscando sabedor de que era el único libro de Pérez Reverte que me faltaba por leer. En fin a todos los citados, gracias y a los que se me olvidaron, mil perdones. Tendremos ocasiones de volvernos a ver, a hablar, a convivir, porque arrieros somos y (estoy seguro que) en el camino nos encontraremos. Y sea cual sea el lugar en el que esto ocurra, seguro que recordaremos orgullosos que estuvimos en el EABE12, haciendo visible lo invisible y compartiendo una forma común de pensar la educación, la pública, la nuestra, la de todos.

41 comentarios:

  1. Creo que no se te olvidó nadie. Vaya memoria. Gracias a ti también, espero que nos encontremos en otro camino.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Alguno/a se me olvidó, por ejemplo, no recuerdo el nombre de la profe que estaba sentada al lado de Carmen Iglesias y a la que no he podido mencionar por eso. Con otras me confundí, como es tu caso y un lugar de llamarte Pepa, te puse Pepe, pero ya está corregido.
      Gracias Pepa.

      Eliminar
  2. me encanta tu relato José Luis. Es verdad que ha sido todo muy emocionante. Y además, hemos currado de lo lindo.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es cierto, pero hay trabajos que son divertidos. Aunque, eso sí, sólo un rato.

      Eliminar
  3. Te has ganado una participación en un futuro brazo gitano. :D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues ya tenemos postre. Yo llevo un chorizo y un salchichón y con el salmorejo de María Barceló , o el de Lola, que no recuerdo bien quien de las dos era la especialista, tenemos el menú completo.

      Eliminar
  4. Me descubro ante tu memoria afectiva.
    Por desgracia, llegué tarde a Carmona y me fui pronto; pero tenemos pendiente un rato de conversación; ya lo creo.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estoy seguro José María que tendremos ocasión para resarcirnos y confirmar la buenísima impresión que me causaste.

      Eliminar
  5. Felicidades por la entrada compañero de correrías

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cúrate ese gemelo y a ver cuando nos apuntamos a una carrera juntos. Gracias por enseñarme a rellenar los molletes de Antequera con jamón en abundancia.

      Eliminar
  6. Im-presionante José Luis. Envidia de memoria. Un placer tenerte por las tierras bajas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Visto el trato que nos diapensásteis, no será la última. Un abrazo.

      Eliminar
  7. Qué relato tan bonito. Claro que los afectos computan... los que más. Sana envidia por tu memoria y un solo apunte: de gurusa nada, currante y eterna aprendiz :-) Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Además humilde, Andrea. Gracias por todo.

      Eliminar
  8. Cronicaza y de las buenas, Bracamonte. Un aténtico placer encontrarte y desentonar unas canciones. Nos vemos en la próxima. Qué majete el Antonio el camarero estaría diciendo y estos son profesores...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Seguiremos aumentando el repertorio. Ni siquiera tocamos el género rancheras... Imperdonable ;-)

      Eliminar
  9. Como me río siempre con tus comentarios, tan acertados y ácidos jaja. ¡menudo sentido del humor, Bracamonte!.
    Ya sabes lo que pienso y siento de ti y de tu señora esposa: que sois dos magníficas personas y que estoy encantada de compartir mi tiempo con vosotros.¡¡Besotes y a seguir corriendo!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo que te pasa Maru, es que me lees con buenos ojos. Será que me tienes tanto cariño como yo a ti.

      Eliminar
  10. Seguiremos aumentando el repertorio. Ni siquiera tocamos el género rancheras... Imperdonable ;-)

    ResponderEliminar
  11. me encanta lo que has escrito, menos mal que no te dió tiempo a desvirtualizar a todos, porque sino tenias que dividir el post en varios capítulos, está super completo y en cuanto a lo que a mi me concierne, como no voy a estar algre y sonriente si estoy con gente que merece la pena como tú? -y sin peloteos- cuando me cogiste a caballito, fue la repera, no me lo esperaba, tú si que eres otro pieza, eh? un abrazo y ojala pronto volvamos a vernos, un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Qué es eso de que te cogí a caballito? Yo soy una persona seria. Te confundes con otro. ;-)

      Eliminar
  12. Que sí, que las emociones puntúan. Y tú te llevas un 10!! Ahí, de la familia, como me siento siempre que estoy con vosotros. Muchos besos y gracias por este post emocionado y emocionante.

    ResponderEliminar
  13. Pisha, como dicen por estos lares (y bares) no te ha faltado un peregil. Vaya registro el tuyo. Siento que nuestro encuentro haya sido tan breve, espero y deseo que se tercien las ocasiones para el reencuentro y hablemos de educación, de setas y de lo que surja entre vinos y cervezas, que eso me faltó por tener que volverme el sábado noche para Sevilla. Con respecto a las emociones, qué decirte, las palabras flaquean cuandi uno intenta expresar las cosas. Lo dicho, muy buena crónica y gracias por la mención, buen amigo.
    Cordiales saludos desde Sevilla...
    Un pielroja micológico...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Corto, Manu, se nos quedó corto el Eabe para poder conversar, compartir, convivir, con toda la gente interesante que por allí había. Hubiésemos necesitado toda la semana, pero te emplazo para el próximo, amigo.

      Eliminar
  14. Muchas gracias José Luis y felicidades por esta estupenda crónica.
    Un placer siempre reencontrarse con gente tan extraordinaria y encantadora como tu.
    Ah, espero no faltes en la próxima, prometo llevarme las zapatillas.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No se te olviden Manuel, que no quiero perderme esa experiencia. Tendríamos que organizar una trotada tuitera.

      Eliminar
  15. Pues yo no estuve :( pero ir leyendo vuestras crónicas me acerca un poco a toda aquella emoción. Me hubiera encantado ir, pero no pudo ser, así que me quedo con lo que me regaláis: los recuerdos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Te representé lo mejor que supe, Cris, cómo si hubieses estado presente, y le hablé bien de ti a FGPáez. Vamos que estuviste, aunque fuera en efigie.

      Eliminar
  16. Gracias por tu crónica emocional y emocionante. Un placer haber compartido unas horas contigo y con la gente que que allí estábamos.
    Gracias

    ResponderEliminar
  17. ¡Menuda memoria! No me aucuerdo ni de mi nombre... Prometo echar las zapas para un próximo encuentro. Sinceramente, encantado de haberte visto a ti y a Carmen. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues ya seremos tres Gregorio, Manuel, tu y yo y con un poco de suerte también se apunta Ginés Ciudadreal. Mealegró verte y darte,un abrazo. las charlas pendientes, para el día de la carrera....

      Eliminar
  18. Ay... qué pena me da no haber podido quedarme el sábado... Creo que nos quedan unas cuantas andanzas y correrías entre quedadas, encuentros y jornadas. Por cierto, recuérdame que no lleve las zapatillas de correr, que en mis tiempos mozos me echaba una carrera de fin de evento pero ya estoy muy fuera de forma ;-)

    Un abrazo y gracias por la mención, un honor aparecer en esta tan grande lista.

    ResponderEliminar
  19. Poco me queda ya que decir. Genial tu crónica y genial tú.
    Los afectos cuentan, vaya que si cuentan y afecto es lo que me has trasmitido siempre, en todas las ocasiones en que los saraos y quedadas nos han hecho encontrarnos.
    Sin emoción los niños no aprenden y los maestros tampoco.
    Además, todavía me duelen los riñones de reírme el sábado por la noche y eso es emoción, afecto y vida.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  20. Sí que cuentan, sí... A las cosas se llega por principios compartido, pero se permanece por afectos compartidos.

    Además, son afectos que me interesan. Son afectos esforzados, construidos, voluntarios. No sé por qué se valoran más los afectos espontáneos y se les otorga más sinceridad. Los afectos instintivos existen, claro que sí. Y son importantes, claro que sí. Aunque es complicado, lleva su tiempo, que nazcan entre gente que se ve pocas veces físicamente... Sí, es verdad, está la red; pero suelen ser conversaciones rápidas, que en el equivalente físico supondrían no más allá de unos segundos.

    Estos son afectos que surgen de la voluntad, de los principios compartidos, de una empatía construida. Afectos creados por el córtex superior, la región del cerebro que elabora pensamiento. Eso no los hace menos verdaderos. Y sí que los hace más meritorios, más reflexionados, más entroncados con los principios compartidos.

    Y encima, poco a poco, se van complementando con los afectos espontáneos, esos que nacen en las regiones más primitivas del cerebro...

    Y mientras, con ganas de volver a darte un abrazo de reencuentro tan emotivo como el de despedida en Carmona. :)

    ResponderEliminar
  21. Qué gustazo leer tantos nombres en tu post y recordar una a una las caras y las sonrisas de los eaberos/as. Y además reconocerlos por la breve pero profunda descripción de cada uno de ellos/as.
    Gracias y un abrazo

    ResponderEliminar
  22. ¡¡Genial!! ¡Qué memoria la tuya! Me habría gustado pasar más tiempo con vosotros.

    Momentazo, casi al final de la noche, la canción de Pimpinela, lástima no haya vídeo para recordarla, aunque en mi retina y en mi corazón lo guardaré como un tesoro.

    Soy de la opinión de que las emociones se pueden evaluar y al EABE le doy un sobresaliente
    ; ¬ D
    Hasta la próxima… Aunque de momento seguiremos leyéndonos en Tuiter.

    ResponderEliminar
  23. Buenísimo el post y lástima que no me encuentre en esos nombres porque es la señal de que no pude desvirtualizarte, como a muchos otros, ya lo dije en un tweet: "Lo peor , lo único malo, del EABE , es la falta de tiempo" . Un fuerte abrazo y enhorabuena!! miguel__rosa
    Por cierto, mi compañera de "las caretas" sí se llama Raquel y te agradece la mención.

    ResponderEliminar
  24. "Un admirador, un esclavo, un amigo, un siervo, Señor Bracamonteeeeee..." (léase con acento a lo José Luis López Vázquez.
    De lujo, oiga, de lujo su crónica: por los detalles, por la forma de contarlo, por el contenido, por la delicadeza, por la memoria que se gasta usted, por los primores, por las emociones, por... Un lujazo, ya le digo... :)
    Creo que Serrat y Sabina tienen una actuación pendiente en Peñarada, hasta entonces usted y yo nos tomaremos unas cañitas a su salud en donde se tercie. D´acord?

    ResponderEliminar
  25. Tocayo, qué torrente de palabras y de memoria.

    Este comentario te lo debería poner -por la hora- en un código QR, pero no te gastaré esa broma. ^_______________________^

    Ahora mismo estoy subiendo la crónica de Ana, Rosa y mía (la hemos hecho en audio) y te adelanto que hay cariñosísimas referencias al matrimonio Bracamonte, según os bautizó Maru.

    Un abrazo y gracias por acordarte de nosostros.

    ResponderEliminar