jueves, 7 de febrero de 2013

Nenikékamen



La batalla de Maratón tuvo lugar durante la 1ª guerra médica,  que no tiene nada que ver con la marea blanca en defensa de la sanidad pública, si no que toma su nombre de los medos, procedentes de Persia,  que se encontraban por aquel entonces, año 490 AC, en plenas luchas territoriales contra los griegos. Cuenta la leyenda que el soldado Filípides fue enviado a Atenas para anunciar la victoria sobre las tropas de Darío y evitar de esta manera el suicidio de las mujeres atenienses, que habían prometido sacrificar a sus hijos y matarse ellas después, para no caer vivas en manos de los persas, si antes no les llegaban noticias de la victoria griega. Imaginaos el agobio de Filípides, que no tuvo tiempo ni para tomarse un descansito.  Llegó, pero tras decir “hemos vencido”,  Nenikékamen en griego, cayó muerto.   


Ese episodio es el que ha dado origen a la prueba reina del atletismo, el maratón.  (Una curiosidad que agradará a los miembros paradinenses del club, maratón en griego, significa campo de hinojo, o hinojal, como el paraje de la ermita de Paradinas). Ahora bien,  la distancia entre el campo de batalla y la capital de Grecia es de 37 Kilómetros,  entonces, ¿por qué se corren 42.195 metros?
En realidad, esta longitud es la que existe entre la ciudad de Windsor, en Inglaterra,  y el estadio de Londres, lugar en el que se celebró por primera vez de forma oficial esta prueba, en 1908. Los últimos kilometros se añadieron para que la meta coincidiese enfrente del palco presidencial del estadio.  Ya se sabe,  cualquier cosa es preferible antes de que los presidentes muevan el culo de su poltrona un solo metro, que digo yo que si no podían desplazar la meta, que hubiesen acercado la salida. Y menos mal,  que los miembros del COI de la época  no debían ser muy versados en Historia, porque según cuenta Herodoto, Filípides no fue enviado a Atenas a dar el aviso, si no a Esparta a pedir ayuda:  “… los generales de Atenas enviaron un mensaje a Esparta. El mensajero fue un ateniense llamado Filípides, un profesional en carreras de larga distancia.Filípides llegó a Esparta un día después de haber salido de Atenas y pronunció su mensaje ante el gobierno espartano." 

Lo asombroso es que Atenas y Esparta distan entre sí nada más y nada menos que 246 Km, y eso atrochando por atajos. No me extraña que nada más llegar cayese al suelo fulminado.  En 1982, tres miembros de la R.A.F. lograron repetir la hazaña y desde entonces se celebra cada año la llamada Espartatlhón, en este caso sobre la distancia original, al menos hasta que a algún prepotente preboste se le ocurra colocar el palco presidencial unos metros más allá.  Que hagan lo que quieran, a esa no pienso apuntarme. 

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