viernes, 19 de diciembre de 2014

Buitres, patateras, vino a morro y emociones en Plasencia



Si tuviera que elaborar una rúbrica de evaluación para medir el éxito de una quedada, el primer indicador que utilizaría sería el trabajo para salir de la cama el día después. Puede expresarse en julios, pero es más eficaz si se hace en minutos de retraso en la entrada al trabajo; o en número de suspiros, lamentos, ayes, toses y carraspeos matutinos; Luego habría otros criterios, ya de carácter bioquímico, como la alteración del pH, el color de la orina o la pastosidad bucal, que requerirían de una analítica más profunda. En este apartado, cada maestrillo tiene su librillo, pero yo soy seguidor incondicional de las teorías de regulación del pH de mi querido @o_fragha.  Si el evaluador es metódico puede llevar la cuenta del número de besos y abrazos que da y ponerlos en relación con los que recibe. Suele ser muy fiable también el número de compromisos adquiridos de reencuentros a corto y medio plazo.  Número de tweets del hastag #kddapla14, pastillas de ibuprofeno, almax, omeprazol… consumidas, visitas al baño fuera de horas, número de chistes aprendidos, tasa de incremento del anecdotario, o días que el grupo de whatsapp se mantiene activo, en fin, para iniciar la rúbrica ya está bien, sobre todo porque estoy seguro de que mi tocayo @jlcastilloch, sistematizará la propuesta y nos mandará deberes para después, por lo que resulta conveniente guardarse algún que otro criterio en la recámara, aunque no me resisto a mencionar la amplitud (en centímetros) y duración (en horas) de la sonrisa en la cara del asistente a #kddapla14, como el más fiable y seguro de todos cuantos se propongan.


Y hasta aquí las tareas ordenadas por José Luis Castillo, ahora vamos con la crónica de la #kddapla14, patrocinada por: Itinere Viajes, @itinereviajes, que se lo merece por el trabajo que hizo para que todos estuviésemos a gusto. Gracias Angélica por tus gestiones, idas, venidas, llamadas y desvelos.


índice.jpgHay quien piensa que este asunto de las quedadas es cosa de gentes de mal vivir, quien cree incluso, que no salimos de los bares y que debería darnos vergüenza, tan mayores y dando tan malos ejemplos. No van muy desencaminados, pero no es menos cierto que entre trago y trago algo se aprende: En la de Plasencia he aprendido que las apariencias engañan, que significantes y significados pueden intercambiarse durante años sin que nos demos cuenta, que una cosa son las palabras y otra lo que esconden: Ahora resulta que los verdaderos buitres eran los gestores del ICONA y quienes les marcaban las directrices, y que los auténticos conservadores de la naturaleza son los buitres, esos simpáticos dinosaurios, a decir de @jlcastilloch, que libran de carroña nuestros campos, que son capaces de levantar el vuelo gracias a la envergadura de sus alas y a la  ligereza de sus huesos huecos y que son gregarios por pura lógica de supervivencia. Los otros buitres, los de los fondos de inversión, los especuladores, los políticos corruptos, son aves de rapiña, individualistas, aunque se asocien en institutos o instituciones por interés, voraces, insacibles y sin conciencia. Juzgad quienes leáis: Durante los años 70 se inicia desde el Instituto de Conservación de la Naturaleza una tala sistemática e indiscriminada del monte mediterráneo autóctono, plagado de encina, roble, alcornoque, arce, madroño, brezo, quejigo, enebro…, para replantar con eucalipto, con la única intención de abastecer el proyecto de una papelera en Navalmoral. Arrasaron 3000 hectáreas, antes de que los movimientos ecologistas se pusieran en marcha y paralizasen tamaño despropósito, en una zona que hoy es reserva de la biosfera. Puede ser una ofensa para las aves llamar buitres a estos elementos, más bien habría que llamarles eucaliptos, porque desertizan y empobrecen los terrenos por los que pisan. Ésta fue otra de las cosas que aprendimos gracias al ameno e ilustrado guía de Monfragüe Vivo, que nos mantuvo interesados, expectantes, y lo que es más difícil: callados. Nos resultará difícil olvidar la altura, el peso y las dimensiones de los buitres, debido al eficaz recurso pedagógico utilizado por nuestro guía, o si no, mirad a Maru como extiende sus alas, en plan cóndor de los Andes.

El día salió brillante y pudimos contemplar las evoluciones de los buitres en el paraje que llaman Salto del Gitano, donde aconteció una cautivadora leyenda que dejó la prueba de su veracidad esculpida en piedra, para el convencimiento de incrédulos, que siempre los hay. A ver si tuviéramos suerte y el gitano nos petrificara al gobierno. Antes de Reyes, a poder ser.

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a morro.jpgPero lo que definitivamente me ha hecho cambiar la imagen que tenía sobre los buitres, es que a partir de #kkddapla14, los voy a asociar con el sabor de la patatera picante y el regusto del vino a morro y el pan reciente, que nos entonó el cuerpo antes del paseo entre encinas y alcornoques en los bordes del parque natural. ¡Menuda idea de la organización! Propongo a @elcai59 como Proveedor Oficial “del cacho” en sucesivas quedadas, a escote, eso sí, que os veo venir; a mi estimadísimo @antonio_garrido como catador de patateras y al buitre leonado como el emblema de la anticorrupción. 
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Otra asociación que se me viene a la cabeza en tan feliz quedada, es la de los gritos de alegría con la Puerta Berrozana como testigo, que debería rebautizarse con el nombre de Puerta del Reencuentro y la Desvirtualización. ¿Qué digo? Nada de puerta, que se llame Puerto en honor a nuestra queridísima anfitriona. Aún deben resonar allí los chillidos de sorpresa y contento cuando @carmeniglesiasb y yo nos chocamos de bruces con nuestros adorados @igorgoroshko e @inmitacs, o los abrazos alegres y sinceros de @joanfelizz, el dios de la risa y la alegría, o los besos a la deslumbrante @luz_tic, que junto a @ManuelaRuiz fueron mis desvirtualizaciones más esperadas, o la sonriente llegada de nuestra @anuska72 que por fin ha sido capaz de traerse a Santi, al que espero ver en muchas más; la gratísima sorpresa por la inesperada aparición de @gorkafm, la presencia de Tedo, Elena y Juan Antonio, a quienes muchos no conocíamos, pero que en virtud de la propiedad transitiva de la amistad ya pertenecen a nuestra familia 2.0  Allí se acabaron las prisas. La pobre Angélica se vio frita para meternos en el autobús. Esos momentos son inolvidables para cualquier participante en las quedadas. Había que ver la ilusión de @o_fragha por haber conocido, por fin, a @joanfelizz, o las caras sonrientes por los ansiados reencuentros. Ver aparecer la efigie quijotesca de @antonio_garrido por Puerto Reencuentro no tiene precio, y que me decís de la caballeresca apostura de @jlcastilloch…, impagable. Es como que si el TL cobrara vida. Y eso que muchos de nosotros ya nos habíamos visto antes, pero el momento de la kdda, siempre tiene la magia de la ilusión, la ilusión de la expectativa, la expectativa de lo singular, la singularidad de los momentos especiales. Así se engancha uno a estos eventos. Así, y recordando la cantidad de historias, anécdotas y vivencias que se suceden una tras otra en un pequeño intervalo de tiempo: De ahí la intensidad. 

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¿Quién de los presentes no va a evocar a @Gorkafm cada vez que se le pierdan unas llaves?  ¿Quién no comentará que Salvador tiene puesto el nombre a propósito? O si no que se lo digan a Gorka; o a Carmen y a mí, que nos cambió la habitación para que no tuviésemos que irnos a otro hotel. Fue al primero que vimos nada más llegar a Plasencia, haciendo fotos a personajes de cara felliniana y a monumentos pétreos. Queríamos dar una sorpresa al grupo, y nos la dió él a nosotros. Recogió el trípode, la cámara y demás aperos y nos acompañó al Ágora, donde el resto del personal daba animación, algarabía y ganancias al antedicho local. Mientras nos poníamos morados a besos y abrazos se encargó de llevarnos unas cervezas. 

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Si hemos rebautizado la antigua puerta berrozana como Puerto Reencuentro, reclamamos para Salvador, que el Pasaje que ya está bajo su advocación, sea conocido a partir de ahora por asistentes y ausentes de la #kddapla14 como  Pasaje de @salpegu 



Hacía meses ya que no veía a mis cierrabares predilectas, @lajaines y @lolaprieto, que fieles a sí mismas y como marca la tradición de las quedadas, no se retiraron a sus aposentos hasta que no se aseguraron bien de que no quedaba nadie por allí. En esta ocasión, fueron capaces de irse a casa al mismo tiempo que los demás, cosa extraña por su parte y por la nuestra, que pudimos aguantar su ritmo, sobre todo @carmeniglesiasb, que hizo méritos suficientes para compartir con ellas tan honroso título. Al fin y al cabo, la fama hay que ganársela. Ahí tenéis a @o_fragha, que todos sabemos que es el primero en llegar pero también el primero en marcharse. IMG_20141206_221345585.jpgHablo de las kddas, que de los bares entra y sale al mismo ritmo que el que yo llevo. Menos mal que @belencinha73 y @carmeniglesiasb nos vigilan con el rabillo del ojo y nos tuercen el hocico si hacemos amago de pedir la última. Y con todo y eso alguna ronda escaqueamos. No tiene ese problema nuestro inseparable @igorgoroshko, y no porque la buena de @inmitacs no le controle, es que es capaz de controlarse él solo, excepto si le hablas de Putin.  No como nosotros, que nos puede el vicio. Y eso que esta quedada ha sido la de la contención, la mesura y la templanza. Para prueba está el hecho de que Cai tuvo que devolver un par de botellas de vino sin abrir que nos sobraron del almuerzo. Claro que eso pasa por abusar del agua con anterioridad. Ya he quedado escarmentado, o sea que no creo que vuelva a suceder cosa parecida. 

 
La evidencia definitiva de la moderación de la que hemos hecho gala durante toda la @kddapla14 es la ronda de Los Monjes, en la que apenas gastamos 7 € por cabeza en más de dos horas. O si no, ahí está la factura que lo demuestra, que los tuiteros somos gente honrada y no pasamos las cuentas al Senado. No como otros....

 

Nuestros anfitriones, que han trabajado como obreros sin convenio,  han sido capaces de atraer a la movida plasentina a gentes de toda la geografía; algunos asiduos ya a las emociones amistosas de kddas diversas, otros debutantes, que habrán quedado inoculados con tan adictivo virus, pues el que participa en una, ya no puede dejar de pensar en cómo será la siguiente. Algo nos ocurre en las kddas, que nos sentimos elegidos, reforzados, especiales, queridos, alegres. Puede que sea una cuestión de endorfinas y por eso seguimos levitando durante unos días e inventamos disculpas para volver a vernos antes de que llegue la próxima, convencidos de que no vamos a resistir hasta entonces. Es como la marca indeleble del bautismo que nos decían los curas en la catequesis. Sólo hay que ver cómo lo pasaron Adela y Pepe @camachomanarel y @pepemartinf @ManuelaRuiz y Lázaro @manueljesusf y @sensicelular. 

 Pepe, de contundente cuerpo episcopal, con su cámara en ristre y su imborrable sonrisa, tiene todo el aire de haber quedado seducido por el ambiente y de apuntarse a la primera que le caiga bien. Sus trazas me recuerdan a mi mismo hace unos años, cuando aún tenía esa contundencia corporal que me hacía un creíble obispo en el entierro de la sardina, de ahí lo del cuerpo episcopal; 

 Igual que Lázaro, que nos conquistó con su simpatía, su locuacidad y su sentido del humor de jubiloso jubilado. Me marqué con él una gratísima conversación que espero volver a retomar. Sensi ya es veterana: Se contagió en Úbeda y no tiene pinta de curarse. Llegaron como consortes, pero volverán por voluntad y derecho propios.
 

Creo no equivocarme si digo que lo mismo les ha ocurrido a las que desde ese día serán nuestras sindicalistas de cabecera, Luz y Tedo con las que quiero volver a coincidir para proponerles la creación de una compañía ética de suministro eléctrico (TedoyLuz). El nombre ya le tienen. Además, Luz tiene que enseñarme más trucos para distinguir un buen jamón e intercambiar puntos de vista y de encaje con Carmen para organizar un taller de bolillos para la próxima quedada. Estábamos deseando desvirtualizarla y en el rato que pude hablar con ella,  me encantó su cercanía, su simpática campechanía, su sentido del humor, su manera de pensar y su forma de ver el mundo. Tedo no se quedó a cenar, ni Luz al baile, o sea que se perdieron lo parte loca de la noche, al igual que Juan Antonio y Elena (jadaz1977 y @elenplasen), que debido a su juventud tienen poco aguante para la fiesta, por lo que se ve. 

Se estaba fraguando la fiesta. Aún fríos, pero la que se lio..
Pues nada. Se perdieron el desmelene de Travolta (@antoniogarrido) y Olivia Newton John (@carmeniglesiasb) en “La buena vida”,
a Cadenato saltar como impulsado por un resorte cuando escuchó que sonaba Sabina, a Fraga desgañitarse cantando Miña Terra Galega, acompañado a la guitarra por Santi, con coros a cargo de Sensi, Adela, Inma, José Luis Castillo, Pepe y Cai, y cuerpo de baile por la incansable Mapi, la incombustible Maru, y el afamado trío LOLALÁ (LOLa, Anuska y LAjaines) Siempre me quedo pasmado cuando veo bailar a estas chicas, porque si unas son capaces de moverse al mismo ritmo de la música, la música parece moverse al ritmo exacto que le marca la otra (Inés) en una sintonía que me deja ojiplático, seguramente por mi inexistente sentido del ritmo. No se puede tener de todo, yo ya tengo el del equilibrio a lo “mamachicho”.



Sin embargo a  Manuel Jesús, majestuoso e hierático, embebido como estaba en la grabación de la banda sonora de la quedada no le vi bailar ni una pieza a pesar de la presión ambiental. Luego nos enteramos que desocupado no estaba. ¡Qué tío! Aunque, no pasa nada, Sensi se bailó ella solita todo el cupo familiar. Y sin despeinarse. Con elegancia.



#refranero No es por hacerle la rosca, pero nos falta @bacosca
Y es que “de la panza sale la danza”, y la cena degustación con la que Los Monjes nos sorprendieron, estuvo bien elegida, muy elaborada y mejor regada. No podía ser de otra manera tratándose de excelentes profesionales como los que regentan y atienden este restaurante, que ya tuve el gusto de visitar cuando corrí la MM de Plasencia.  Nosotros aportamos el apetito, la sed y la alegría. Queríamos animar a Gorka, tan feliz unos momentos antes, cuando nos juntamos tres cuartas partes del #refranero pero cabizbajo tras su incidente, pero sorprendentemente fue él el primero que se puso a cantar “¿Dónde están las llaves, matarile, rile, rile…?”. Otro grande. Así que no faltaron brindis, risas, vino, canciones, ni chistes durante toda la cena, en la que disfruté de la cercana compañía de Manuela, que me cayó rebien, como diría Chavela, ¿verdad, Cadenato?; de la de Adela, y de la de mi histórico colega Manuel Jesús.

El caso es que algunos días después de finalizar una quedada, uno puede echarse a reír sin venir a cuento en la circunstancia más adecuada para que la gente que te mire piense que definitivamente te volviste loco. Algo tienen, para que no hayas terminado una y ya estés pensando en la siguiente. Creo que lo llaman emotion ware, que me suena a tupper ware, pero que en realidad no sé lo que significa. Yo lo definiría como flechazo amistoso, o cariño adictivo, o necesidad imperiosa de abrazar a la gente del claustro twittero, y es que, como diría @o_fragha, esto del Twitter es como tener una abuela, que te dice continuamente lo guapo y lo listo que eres. ¿Y quién no quiere ir a ver a su abuela? ¿Qué otra cosa haría desplazarse a @ibarrien, Inma la dulce o la discreta viajera, desde Barcelona, o a Mapi, la marchosa que llegó del Este y @jlcastilloch, el idealista práctico, incansable y tenaz, a hacerlo desde Almería, o a @marudo76, la de la fácil sonrisa y los brazos abiertos, a volar desde Mallorca a Bilbao para recoger a @mcadenato, el vizcaíno del tierno lagrimal, y desde allí carretera y manta hasta Plasencia. O a @lajaines la burgalesa bailona y cierrabares con alma de corchea, a @o_fragha, el profesor que todos hubiésemos querido tener, a @Belencinha73, la tierna galleguiña de la mirada avispada. A esta mujer la barruntas la listeza por los ojos.
a @salpegu, el filántropo del trípode (para sujetar ese corazón gigante que tiene)
a @antoniogarrido, el ciclista enológico, también conocido como el Tony Manero de la noche plasentina
a @joanfelizz, el hombre de la sonrisa perenne
a @inmitacs, la ingeniosa hidalga de Almería
a @igorhoroshko, mi querido gallego de los Cárpatos
a @puerto, la chinata de Tornavacas
a @elcai59, el proveedor del cacho
a @luz_tic, la bolillera del código binario
a @ManuelJesusF, Ennio Morricone, o si no, escuchad la banda sonora que se curró él solito- IVOX
a @sensiceular, la bailona elegantona
a @ManuelaRuiz, la malagueña salerosa
a Lázaro, el jubilado precoz de la fácil conversación
a @anuska72, la charrita de la cara bonita
a Santi, el heavy del pelo cano
a @Tedo_Cas, la luchadora consecuente
a @camachomanarel, la directora que no se da importancia
a @pepemartinf corpus episcopalis 
a @gorkafm, el maratoniano con voz de orfeón, pierdellaves y ganamigos
a @carmeniglesiab la Newton John de “la buena vida”, la bracamontesa, o la content curator del bolillo, que no sé qué apelativo ponerla, no siendo que se me enfade
a @Lolaprieto, la cántabra incombustible (debe ser la semiconserva) colindrona y  pierdechaquetas 

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Total, que sea por la abuela o por el sursum corda, lo que creo es que esto se está convirtiendo en una gran familia, la sagrada familia del pajarito si se me permite la comparación, reunida en esta ocasión gracias a Puerto y Cai, en los papeles estelares de la virgen y sanjosé, que se preocuparon, nos mimaron, cuidaron de nosotros, nos buscaron unos magníficos guías para los ratos muertos entre comidas, porque saben de sobra que la cabra tira al monte y nos dejamos arrastrar con facilidad por el arrabal, el malevaje y las malas compañías.  

Imagen tuneada por Manuel Pérez Báñez, @ManuElpielroja
Gracias también a Jesús por sus eruditas explicaciones del arte y la historia de Plasencia y por aclararme lo de la decoración de bolas en los frisos, a Los Monjes por llenar la nevera de Estrella Galicia y por el trato exquisito, a los buitres, por volar para nosotros, al sol por iluminarnos el día, a la señora del hotel por facilitarnos las cosas, a Angélica por hacer honor a su nombre, a los ciervos por darse un paseo a la misma hora que pasábamos por allí, al gitano saltarín por petrificarnos guardias, ya le mandaremos ministros, a los cerdos ibéricos por ese color tostado tan sexy, a las setas por salir a esporar, al tío de la zambomba por cantarnos estribillos, a los asistentes por asistir y por aguantarme los chistes.  

“Señora, que el mono va llorando. -No es un mono, es mi hijo. -Ya decía yo que era muy feo para ser un mono, Señora”.  Ufff, me acordé. Del chiste, digo. ¡Certifícalo, Cadenato!

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El secretario

miércoles, 15 de octubre de 2014

Murallas



Lo tengo cada vez más claro. Yo creo que me gusta correr por acabar. No importa la duración de la prueba, ni el kilometraje recorrido, ni el tiempo marcado, lo importante es llegar. Bueno, eso lo digo porque yo cada día tardo más en cubrir un kilómetro, pero eso no le resta ni un ápice de satisfacción al hecho de cruzar la meta, es más, creo que se lo añade. Si fuera un figura de esos que machacan los 21 Km en menos de hora y media, posiblemente hablaría de otra manera, pero mira por dónde, soy de ese montón que viene tardando entre los 106 y los 116 minutos, según tenga le día y según sea el recorrido, o sea que o me lo tomo con humor y sigo corriendo, o abandono las carreras y me pongo una dieta a base de forrajes variados. Y como de momento no tengo previsto dejar de comer matanza, me seguiré apuntando a correr medias maratones, alguna maratón de vez en cuando y cuantas carreras de 10 Km se celebren en el entorno en el que vivo y coincidan con mi agenda. Al fin y al cabo, salir a entrenarlas con mis compañeros del club es todo un placer, ya que son gente amigable, solidaria, divertida. De esos que te dan conversación, aunque a veces el resuello no me permita contestarles. Ya me conocen, si no respondo, aflojan el ritmo o me hablan del gobierno, lo que viene a tener casi el mismo efecto: me vuelvo locuaz, aunque ante lo segundo me transformo en un corredor indignado.


Además del placer de terminarlas, las carreras me están proporcionando la posibilidad de conocer gente interesante. Sin ir más lejos, el domingo en Ávila pude desvirtualizar con gran alegría a Ángel, más conocido en Twitter como @contadordeKm, teórico del #tractorismo aunque en la práctica es capaz de bajar de 5’ el Km en una media maratón, como hizo el otro día en Ávila. Enhorabuena. A ese ritmo abandona rápido el tractorismo y me tiene que nombrar a mi Sumo Sacerdote de esa disciplina. Creo que yo no conseguiré nunca bajar de 1,45' en la media maratón, ese tiempo es para mi una muralla tan inexpugnable como las de Ávila, aunque tampoco es algo que me preocupe, sobre todo si llevo unos compañeros de correrías tan solidarios como Chuchi y Ramón, que me esperaban cada vez que la cosa se ponía cuesta arriba, que por cierto, fueron unas cuantas. Pero como todo lo que sube acaba bajando (esto no es un axioma, ni es siempre cierto), el trazado nos daba un respiro de vez en cuando para poder recuperar el aliento y alcanzar a Ramón y Chuchi, que me animaban con la mención del suculento chuletón que nos esperaba tras la llegada. El caso es que salimos juntos y juntos entramos en meta. 

Lo que no termino de recuperar son las piernas tras tantos kilómetros de adoquín, de subir y bajar, de curvas y cambios de ritmo, es decir, lo que viene conociéndose como trazado rompepiernas.  Menos mal que el último kilómetro es una fantástica cuesta abajo. Sin duda ha sido la llegada más agradecida de todas las carreras en las que he participado, aunque para que no entrásemos con mucha alegría en meta, nos colocaron un requiebro de 90º a unos metros de la llegada, pero para entonces ya daba todo igual. Ya podíamos oler la plancha de Fidel el de Muñana, que no paraba de preparar mini hamburguesas de avileña. Al fondo se veían corredores con un vaso de cerveza en la mano. Solo esa visión reanima a cualquiera, pero si además te bebes tres cañas nada más llegar y te comes una pequeña ensalada de pasta y garbanzos, y un par de mini-hamburguesas y unas yemas de Ávila y un par de plátanos y unos trozos de naranja, pues no te da tiempo ni a estirar, ni siquiera a ponerte a la cola para que te den un masaje. Por cierto, algún día tengo que tener la paciencia suficiente para tal agasajo, puesto que no debe estar nada mal que te toquen las piernas. He de decir, sin embargo, que la cerveza me resultó riquísima, tan fresquita ella. Además era artesanal y hecha en Ávila. Tierra Vettona, se llama. http://www.tierravettona.es/ La probaré también sin haber corrido antes 21 Km a ver si pasa la prueba definitiva, aunque no creo equivocarme. O mientras una masajista me entona las piernas. No obstante le haré llegar unos frascos a mi amigo @o_fragha que es el experto en zumos de cebada.   

Me costó retirarme del grifo, he de confesarlo, pero me esperaban Manuel, Luismi, Pardi y Carmen y quería ducharme cuanto antes, puesto que tenía idea de quedarme a comer y dar un paseo con Carmen por la ciudad. Un autobús nos recogió en la zona de llegada y nos trasladó hasta el pabellón Carlos Sastre. Creo que es la tercera vez que llego al agua caliente de las duchas y eso es todo un logro para un corredor que practica el #tractorismo, aunque seguro que lo logré porque la gente se quedó entretenida con las cervezas y las hamburguesas y las yemas, y la fruta, y otra vez las cervezas..... Cuando ya estaba duchadito y limpio, en vez de oler a gel y colonia, me parecía percibir en mi mismo un intenso olor a gasolina, o a aguarrás.Tras las indagaciones resultó que era debido a la mochila que nos dieron a la llegada, al parecer con un tratamiento específico para arruinar el sabor de cualquier mini-hamburguesa que se hubiese colado en su interior. Ni lavándola se le fue el olor, es más, se lo contagió también a la camiseta conmemorativa que volvió a la lavadora, mientras la mochila iba a la basura. Expeditivo, como Ana Mato–perros. El caso es que era bonita. Escribiré a la organización a ver si me manda una mochila inodora para tener también ese recuerdo.

Me gustó mucho la carrera, que justifica sobradamente su epíteto de "monumental", aunque sigo pensando que lo mejor de todo es el final. Parece mentira que una ciudad tan pequeña dé tanto de sí, resulta increíble que pueda tener tantas iglesias y tan bonitas. De entre todas destaca la de San Vicente, una preciosa iglesia románica, con una galería porticada en uno de sus laterales, que la dan empaque y una fachada añadida posteriormente en estilo gótico. Pasamos también ante el convento de San José, la primera fundación de Teresa de Ávila. Palacetes, casas señoriales, blasones, torres, edificios civiles y religiosos construidos en piedra berroqueña que otorgan a Ávila ese aspecto sólido y austero, de otra época, que se refuerza aún más con el trazado de sus calles medievales, entre las que encontré una con mi nombre de Twitter, calle Bracamonte. No explico la historia porque si me enredo en asuntos históricos esta crónica perdería su carácter deportivo, o sea que lo dejo para otra ocasión.  




A cualquier corredor que esté indeciso por acudir puedo decirle que Ávila le dejará con la boca abierta. Al menos yo no puedo subir tantas cuestas con ella cerrada, si no quiero axfisiarme. Hay algunas cuestas de las que hacen daño, una en el kilómetro 5, y hacia mitad de carrera la que circunda la ciudad por su lienzo norte, esa que subían los ciclistas en los finales de etapa abulenses de la Vuelta a España, y otras muchas que te van minando poquito a poco y te obligan a abrirla aunque no quieras. Lo bueno es que puedes decir que la llevas abierta por la admiración que te produce la preciosa muralla que rodea la ciudad. En honor a la verdad, yo voy subiendo justito y en primera, o sea que no llevo el ánimo para admirar murallas, aunque lleve la boca abierta desde el kilómetro 5. Ya tendré tiempo después, tras el chuletón que me pregona Ramón desde unos metros más arriba, como para abrir boca, y que me da ánimos para rematar la subida. Tengo la sensación de que hoy estoy descubriendo Ávila por la boca, ya sea para respirar, para admirar, para degustar, para hablar, para comer, para beber, para besar...

Resulta sorprendente pasear por el adarve de una muralla que tiene casi 20 veces tu propia edad y que ha resistido orgullosa el paso de los siglos, pero lo que más impresiona es que haya sido capaz de soportar dos décadas de especulación urbanística desaforada. Estoy por asegurar que en ésta ocasión han sido un auténtico baluarte defensivo de sí mismas y han mantenido a raya la fiebre constructiva, que se ha acercado peligrosamente a sus puertas: Me refiero al polémico edificio que Moneo diseñó para el Mercado Grande, privando a los abulenses de unas maravillosas vistas al Valle Amblés y a las cercanas cumbres de Gredos. Una verdadera pena. Sin embargo, me parece loable es trabajo de reconstrucción de la muralla, que aconsejo visitar a todos los que pasen por la ciudad. Además, si has corrido la media maratón, te rebajan euro y medio. 
Lo dicho, una carrera preciosa, una buenísima organización, una ciudad alucinante, un día genial, un tiempo mediocre, el mío digo, (1 hora 53' tiempo oficial) porque el climatológico fue perfecto, una carrera para volver. No sería mal escenario para intentar un asalto, aunque sea en broma, a mi muralla personal de los 5 minutos por kilómetro. Lo mismo convenzo a alguien para el año que viene, aunque sólo sea por gozar de la bajada ininterrumpida de los últimos mil metros. Bueno, y de un chuletón de avileña con un vino de Cebreros. Si lo consigo, me espero al masaje. Siempre y cuando no den cerveza, claro. 




lunes, 30 de junio de 2014

Un "meme" muy memo. O sea, que no llega a memorable.



Cada vez que Doña Díriga, Dáriga, Dóriga me pide algún escrito, procuro darle cumplida satisfacción. Es una lianta, pero la tengo mucho cariño y no se negarle nada. Hoy me toca participar en un proyecto denominado Blog Hop Project, que consiste, al parecer en contestar a cuatro preguntas: ¿Sobre qué estoy escribiendo actualmente? ¿En qué difiere mi escritura de la de otros que desarrollan el mismo género? ¿Por qué escribo lo que escribo? ¿Cómo es mi proceso de escritura?, y en pasarle la pelota a otros tres blogueros para que continúen la historia, en uno de esos procesos piramidales que tanto proliferan últimamente por las redes.



Cuándo uno piensa en un escritor, se imagina a prolíficos autores como Galdós, trabajando durante horas intensamente, como Tolstoi, o como Alonso de Madrigal, escribiendo a la luz de un pábilo, ganándose el sobrenombre de Tostado, porque su piel se ennegrecía con el humo de  las velas, o a gente de oficio, que madruga y se encierra en un cuarto hasta escribir un número de páginas, como Marcial Lafuente, o Javier Marías. Formas de escribir hay tantas como escritores. Y manías, sobre todo muchas manías: Unos fuman, otros pasean por la habitación, otros necesitan silencio absoluto, otros un papel verjurado crema, una estilográfica Mont-Blanc o una vieja Olivetti. La cosa es convocar a las musas y a poder ser, que éstas te encuentren trabajando, como decía Picasso. Pero claro, hablamos de escritores, de autores serios, de gente con rigor. No es mi caso. Yo sólo soy escritor para mi amigo @o_fragha  y cuando @londones me requiere, el resto del tiempo soy bibliotecario, o correcaminos, o lector, aunque una de las cosas que más me gusta es ser comensal en una mesa repleta de amigos. Ahí lanzo el guante.  Si luego hay que escribir sobre ello, se escribe, y se vuelve a disfrutar, que la escritura también vale para eso, para volver a vivir momentos que te gustaron y para compartirlos con los demás.  Por eso, cuando empecé a correr se me ocurrió escribir y recoger las crónicas de las carreras en las que participaba en un blog, en el que también pueden encontrarse algunas otras cosas, como una apología del vino, o recordatorios de diversos eventos y quedadas amistosas. Poca chicha. No soy muy dado a las reflexiones profundas, ni  soy sistemático, ni ordenado. Al contrario, me considero un tipo anárquico, desordenado y sin método, poco dado a imponerme obligaciones, que escribe simplemente cuando le apetece y no planifica previamente, o sea que ahora mismo no estoy escribiendo nada.  Mejor dicho, estoy escribiendo estas líneas y en la cabeza sólo tengo sitio para mis inminentes vacaciones, por lo que voy a tratar de agilizar el proceso.  Aunque eso sí, me gustaría ponerme un día a escribir una novela, posiblemente social, o de ambiente rural, o de la vida en el campo, o de tipo familiar, es decir, de cosas que me resulten cercanas, y es que cuándo me pongo muy sesudo o quiero profundizar y mostrarme reflexivo y dejar un pensamiento o una frase para la posteridad, no me sale absolutamente nada, por lo que deduzco que mi destino no es el de abrir nuevos caminos literarios. La verdad es que me importa un comino.  Me interesa mucho más, que las cosas triviales que escribo gusten al puñado de lectores incondicionales y casi cautivos que tengo. Pero para eso he de abandonar cualquier atisbo de seriedad o de trascendencia y ponerme a contar las cosas como lo haría hablando. Digamos que escribo como hablo, pero sin meter tanto la pata, porque la escritura al fin y al cabo te permite corregir un error, o ser menos impulsivo y la palabra mal dicha no hay quien la pare. Menos mal que se las lleva el viento.  Me parece que de una u otra manera he dado respuesta a las preguntas que se plantean en este meme, que dicho sea de paso, no tengo ni puñetera idea de lo que significa, pero lo he hecho a mi manera, saltándome los esquemas, pasándome las preguntas por el forro y escribiendo las palabras que se me vienen a la cabeza en el momento. Sin filtros. Lo que no sé desvelaros es en que difiere mi escritura de la de otros. Os va a tocar leerme y averiguarlo vosotros mismos si queréis saberlo. 


Y, por último, en el uso de las facultades que me han sido conferidas cuando acepté escribir este “meme”, yo nomino, o mejor dicho, conmino a seguir con la “memería”, a @Lillomonte, @mcadenato y @gorkafm, todos ellos blogueros de referencia. Ahí os queda eso.

jueves, 15 de mayo de 2014

La senda les fabes



El mejor ingrediente que se le puede poner a una comida es el apetito, pero si además las fabes están que se deshacen, el pote bien gobernado, el jabalí delicioso y el cabrito en su punto, la cosa roza ya el pecado mortal. Indudablemente que de no haber corrido antes 21 Km, también nos hubiésemos atrevido con el menú, pero desde luego, no hubiese sido lo mismo.
A decir verdad, al rato de entrar en la meta tenía tanta hambre, que si me dicen que hay que volver a Santo Adriano, donde estaba la salida, corriendo, no lo hubiese dudado ni un momento. Al fin y al cabo la vuelta se hace cuesta abajo y para bajar todos los santos ayudan, como dicen en mi tierra. O dicho de otra manera “Pa las cuestas arriba quiero a mi burro, que las cuestas abajo yo me las subo”.  Y no es pura retórica, porque he de decir que llegué a la meta de San Martín de Teverga con ganas de seguir corriendo. El paisaje me dejó tan boquiabierto que seguramente me entró más aire en los pulmones y noté menos el cansancio; por otro lado, mi inseparable compañero de travesía, Ramón Inclán, me iba ilustrando en amena y erudita charla sobre algunos detalles que a mí me pasaban desapercibidos, bien fueran sobre la vegetación, la economía de la zona, o las costumbres gastronómicas de los osos, que afortunadamente no les da por comer fabes, y a los que tuvimos la suerte de poder ver en torno al kilómetro 5. Vaya preciosidad de carrera, menudo día, y qué lujo de compañeros. La prueba discurre por la antigua vía del ferrocarril minero que bajaba el carbón hacia la zona baja del valle. El río Trubia te acompaña prácticamente durante todo el trayecto, ahora a un lado, luego al otro.  Hay zonas angostas en las que la senda parece excavada en la roca para hacerse hueco.  Farallones, agujas, cortados, gargantas, pequeñas cascadas y fuentes a lo largo del recorrido.  El paisaje te sobrecoge por la grandeza y por la belleza. A veces nos toca atravesar un túnel del que solo ves la salida al final.
Es una sensación como de correr dentro de un sueño. No ves el suelo, tan solo lo barruntas y la oscuridad hace que agudices la sensibilidad. Puedes tropezar, o pisar mal, pero no importa, es cosa de levantar un poco más los pies. La vuelta a la luz es como una explosión de colorido y el sol casi deslumbra. Y es que el día ha salido brillante y luminoso y la temperatura es perfecta para correr. Qué delicia. Además el bueno de Ramón no permite que  el entusiasmo nos haga acelerar el ritmo por debajo de los 5’. Hay que reservar fuerzas porque aunque toda la carrera es cuesta arriba, la cosa se empina un poco más a partir del kilómetro 11 y no conocemos lo que está por venir. Es la primera vez para los dos. Luego resulta que no es para tanto, pero quizás porque hemos ido al ralentí durante la primera parte. En cualquier caso es una verdad demostrable que la Media Maratón tiene 21 Km de subida ininterrumpida y eso, aunque solo sea para vacilar y sacar pecho cuando lo cuentas en el bar, hay que decirlo. No deja de ser otra forma de disfrutar de las carreras...;-)

Ésta comencé a saborearla en el autobús, a pesar del madrugón del sábado, que nos permitió llegar a Candás alrededor de las 11 de la mañana para trotar media horita por unos paisajes de ensueño, en esta ocasión al lado del mar. Salimos en dirección Perlora sin escatimar elogios al entorno. El rato era tan placentero que hubiésemos seguido corriendo de no haber topado con una hermosa cala de arenas amarillas y aguas azules, entre los acantilados de roca curiosamente negra. Cuando quisimos ver, Gabi se había quitado las zapatillas y la camiseta y chapoteaba dentro del agua, y detrás de él los demás. Braulio incluso, decidió remojarse los bajos a pelo (lástima de cámara de fotos).  El agua estaba para refrescar botellines, por lo que el baño no se demoró mucho. Curiosamente la salida fue espléndida. Ni gota de frío. Mojados, volvimos a calzarnos y emprendimos el regreso hacia Candás.  Allí, en la playa, esperaba el resto del grupo, o sea que rematamos la tirada con otro baño, en esta ocasión mucho menos impactante para el cuerpo. Incluso nos pareció que el agua estaba buenísima.  Sin lugar a dudas ha sido el rodaje más bonito de mi vida deportiva, y no solo por el paisaje, también por unos compañeros excepcionales a los que pienso unirme en más ocasiones. Es increíble el buen ambiente que se disfruta en el Club de Atletismo Macotera, qué buen rollo. Lo mismo da en el bus, que en los entrenamientos, que en las cañas todos juntos, que en la carrera.
Carmen y yo estamos agradecidísimos de la acogida dispensada. Juan Antonio se desvivió para que todo el mundo estuviese cómodo.Está pendiente de todo y de todos. Y si se le pasa un detalle, para eso está su mujer, a la que no se le escapa ni una.  Gabi, el inefable Gabi, es la amalgama del grupo, por su carácter y su forma de ser. Todo el mundo le quiere y yo he venido rendido también a su encanto personal. He conectado muy bien con mi tocayo José Luis y ya hemos quedado para alguna tirada larga por aquí; me ha caído requetebién Pepa, a la que conocía de haberla aplaudido en varios pódiums pero con la que no había tenido el placer de hablar. Me alegró enormemente ver a Pedrote, al que le debo el haber completado mi primera media en Segovia 2011, y por consiguiente las que llevo después. Ésta la hizo subido en una bici y dando ánimos a todo el mundo. En su línea. Los hermanos Bueno, Rober y Juan, siempre con su inseparable Olalla (con elle) de los que ya he dicho en algún otro post que me tienen maravillado, no sólo por lo que corren, que también, si no por su humildad y cercanía, lo que los engrandece como personas, que al fin y al cabo es lo que importa y hace que sintamos aún más admiración por estos dos campeones; mirad lo que dicen de ellos los asturianos: Ganan los buenos. 

Mención especial merece Braulio, pendiente durante toda la excursión de sacar fotos, que luego nos encanta ver; Maite, Chamorro, Manuel, el otro Juan Antonio, Gabriel, Ludi, Miguel, Jesús, con todos ellos me encantará volver a encontrarme. Sois un ejemplo de lo que tiene que ser un club, aunque me da la sensación de que esas virtudes las da el terreno macoterano.  Al igual que las morcillas de La Marrá no las igualan ni en Burgos, la buena sintonía, el carácter abierto y el compañerismo de estos paisanos, no se ven en ningún otro lugar de los que yo conozca.
La excursión me ha deparado además otras grandes alegrías: la primera desvirtualizar a @DianaAsturiana, una fiel seguidora de Twitter a la que tenía muchas ganas de conocer en persona, y que me confirmó las magníficas sensaciones que me había transmitido por la red. Ella también es runner, o sea que ya tengo otro motivo para volver a correr a Asturias. Otra fue poder correr junto a Ramón Inclán, asturiano de Pravia, casado con Nieves, una peñarandina que disfrutó como nadie aplaudiendo cada vez que un macoterano se subía al pódium. Estaba orgullosísima y contenta presumiendo delante de su marido asturiano de los buenos frutos que da la tierra de Castilla. Con Ramón hice toda la carrera, desde el principio hasta el final, en amistosa y agradabilísima charla, al menos hasta el kilómetro 16, que de ahí en adelante no daba el resuello para alardes. Además, marcamos un tiempo de 1.50'45", que al menos para mi edad y condición, no está nada mal.  Y, por si fuera poco,  para rematar tuve ocasión de dar unos abrazos y tomarme unas cañas en San Martín de Teverga, con Juan Antonio, bibliotecario de la localidad y al que hacía 12 años que no veía. No nos dejó pagar ni una cerveza. Pues nada, que se haga corredor y venga a La Carrera del Hornazo o a la Sanrocada y le inflo a comer y beber. Para que vea que aquí también sabemos tratar a los amigos.  Como detalle importante he de dejar constancia de que pudimos llegar al agua caliente de las duchas. Yo llevaba el cuerpo acostumbrado a las impresiones después del baño de mar de la víspera, que dicho sea de paso, me despejó el catarro que llevaba, pero cuando me puse debajo del chorro y noté el agua calentita no pude por menos que pensar que era el broche genial para la más bonita carrera de todas las que he tenido ocasión de participar. Y aún nos quedaba otro detalle: la comida.  
Cuándo abandonábamos el comedor le dije a uno de los camareros que salía muy descontento porque me había quedado con hambre. El pobre hombre no daba crédito. Al final se me escapó una sonrisa delatora y le confesé que era justo lo contrario. No he podido volver a hacer una comida normal desde el domingo, casi estoy todavía a fruta para bajar tan suculentos y abundantes platos. Claro, que eso me pasa por mi empeño de repetir de todo y no dejar que sobre nada en el cuenco de las alubias. La del pobre, reventar antes que sobre. Si es que no puede ser. Cuándo paro de correr, no hay quien me pare de comer. Menos mal que rematé con una copina de orujo para digerir el condumio…., en fin, razón tienen los asturianos cuando dicen eso de “con fabes y sidrina, non fai falta gasolina”, o sea que no dudaré en apuntarme cuando alguien me lo sugiera, a la carrera más espectacular y la que más satisfacciones me ha dejado: La senda les fabes...., ah, perdón, del oso. En qué estaría yo pensando...;-)


Foto de grupo. Hay que resaltar que todos los que comenzamos, logramos acabar. Felicidades a Persianas Ruano Monzón, apoyando el atletismo....Viva el macoterismo.





Y aquí el montaje fotográfico del amigo Braulio, que se tiró el fin de semana con la cámara colgada del cuello para que luego disfrutáramos recordando tan buenos momentos.



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