lunes, 30 de julio de 2012
Subida a la Honfría (casi)
jueves, 19 de julio de 2012
Lo que Aulablog ha unido, no lo separe el hombre
Aquí todos ponen de lo suyo, nadie se lleva nada; el que enseña, aprende, el que aprende, enseña; todos escotan, los ponentes y profesores no cobran nada por compartir sus conocimientos con los asistentes, y el ambiente que se respira es mágico. No resulta sencillo explicárselo desde una dimensión estrictamente formativa. Es algo más que todo eso. Es el reencuentro con otros profes que se enfrentan a diario con los mismos problemas, con idéntica incomprensión por parte de otros compañeros, o de sus propios equipos directivos, es la desvirtualización de personas que habitualmente comparten información y charlas a través de su red favorita, Twitter, que hace las veces de claustro virtual, de paño de lágrimas, son las ganas de volver a ver a los amigos y de compartir con ellos nuevas apps, nuevas noticias y viejos abrazos. Incluso hay quien no puede pasar mucho tiempo sin escuchar a Cadenato, @mcadenato, cantar por Sabina. Sentimiento. Amistad, reencuentro, sensación de pertenencia a un grupo de seres extraños y encantadores. Comentaba David Álvarez, @balhisay, que su hijo le pregunta, papá, ¿De verdad que no eres un extraterrestre disfrazado de hombre? Creo que el hijo de David tiene razón y que ha sido capaz de descubrir la verdadera naturaleza de este puñado de locos, con los que he podido convivir durante la última semana, comenzando por Fernando Trujillo, @ftsaez, un torrente desbordado de energía, buen humor, apetito, conocimiento y entusiasmo, al que he tenido ocasión de escuchar en ponencias inaugurales, mesas redondas y de verle oficiar de maestro de ceremonias, con mandil, gorro de cocinero y Thermomix en el Hackatón educativo que montó con David en el EDUCA. Hernández y Fernández, según el atinado parecido razonable que ha asignado @gorkafm a esta pareja de brillantes desmelenados. Fue también un placer oír el verbo preciso de Cristóbal Suárez, @cristobalsuarez, al que descubrí en su faceta de ingenio vivo y fino humor. Tuve ocasión de beneficiarme también del efecto balsámico de sus palabras en una inolvidable charla privada que le agradezco enormemente. Todos ellos, junto a Félix Lozano, @felixlozano, conformaron la mesa redonda del Educa, dirigidos por la sonrisa dulce de Andrea Giráldez, @andreagiraldez. Buenos momentos también los que pasamos en la mesa cuadrada del restaurante. Resulta divertido observar cómo en el plato de unos sobra la lechuga, en el de otros la carne, en algunos las dos cosas y en otros no queda ni restos de la salsa. Ver cómo hay quien come con apetito y quien escarba un poquito el plato, a quien le falta y a quien le sobra...Pasé una cena entretenida uno de los días con Luis, el director del colegio en el que trabajan Lara Romero, @larita20 y Dácil González, @dacilgonz, hablando de costumbres y entretenimientos de nuestras respectivas y rurales infancias, como cazar ranas, pájaros, asaltar huertos y melonares y algún que otro detalle que nos sirvió para escándalo de una parte del auditorio y divertimento nuestro. Gozar de la presencia de Lara Romero ha sido uno de los placeres de la semana. Dácil y ella revolucionaron el Congreso Educa, con un taller dinámico, variado y entretenido, que rápido se completó debido a las expectativas que siempre levanta la kioskera mayor de nuestra blogosfera educativa. Lo mismo ocurrió con la creAPPtividad de Javier Monteagudo, @jmonteo, que encandiló al respetable con su dominio de la música, las tabletas y su capacidad para generar dinámicas de trabajo. Román y Kathia @kathiapitti dejaron boquiabiertos a sus discípulos con la capacidad educativa de la robótica. De sobra sabemos en el CITA de la valía de ambos, de su entrega y de la pasión que son capaces de transmitir a los alumnos. No quiero acabar la crónica del EDUCA sin mencionar a dos personas encantadoras a las que espero volverme a encontraren algún otro sarao, me refiero a @carmenca y @mjirigaray, que se acercaron a Peñaranda desde Almería, a alegrarnos el Congreso. Lo de acercarse desde Almería tiene su gracia ya que es el punto posiblemente más alejado de Peñaranda de toda la península. Pero así son ellas, que son capaces de atravesar el país para llenar el Congreso de sonrisas, de buen humor y empaparse la blusa nueva de vino, verdad Mari Jose. Ah, y la sevillana morena alegre y dicharachera que vino a conocernos y que se marchó encantada tras enamorarnos a todos. En Peñaranda se abrió una cuenta de twitter: ¿@marmaries?, (acláramelo si lo lees, por favor), por lo que seguiremos de cerca sus pasos educativos.
No habíamos apagado aún los rescoldos del EDUCA, cuando el fuego se avivó con Aulablog. He podido disfrutar, aunque fuera sólo un ratito, del ambiente de Novadors y quedé totalmente hechizado por la magia del EABE, por lo que faltaba un Aulablog en mi vida para participar de ese fluido extraño que transforma un evento formativo en una congregación de oficiantes de la amistad, el buen rollo, la generosidad y el altruismo. Compartir con los demás lo que se sabe es la forma más rápida de enriquecimiento personal, de aprendizaje y de quedar enganchado a una forma diferente de concebir la educación.
Se me ocurre, que en clave religiosa, podemos comparar Aulablog con una liturgia de renovación de votos, de la que se sale reforzado en el compromiso educativo y con el convencimiento personal de pertenecer a una comunidad que ha creído que la socialización del conocimiento, la innovación metodológica y el trabajo colaborativo son instrumentos que pueden transformar el hecho educativo, para adaptarlo a los nuevos tiempos y retos que demanda una sociedad plural y democrática. De ahí la importancia de los vínculos personales, de ahí emana la alegría de desvirtualizar a otra persona con la que sabes que tienes muchas cosas en común, puesto que has compartido con ella informaciones, conocimientos e incluso confidencias a través de las redes, en especial Twitter, que es quien canaliza los flujos de este movimiento imparable. Tuve la suerte y la ilusión de desvirtualizar (digo ilusión porque conocer a alguien del twitter al que sigues, te causa similares efectos a encontrarte con un famoso de la tele), a @Isabel_Gonzal, @nievescout, @franiglesias_, @Mudejarico, @julisanzmamolar, @fzayas, @pilarpes, @jfrutoses, a los mencionados Vimpela y Althose, al manchego @antonio_garrido, que nos debe una quedada vitivinícola en Alcázar de San Juan a la que ya me he apuntado y a Dori Castellanos, @doricg, un descubrimiento personal de gran calado, a la que no perderé la pista, ya que tengo que darle cuenta de esa botella de cava brut imperial con la que tuvo a bien obsequiarme, entre otras cosas. Y hablando de agasajos me vine ahora a la cabeza el fantástico regalo de la guapísima María Jesús Camino, @mariajesusmusic, a la que ya la debo dos. No pienso revelar la naturaleza de la deuda porque la envidia es muy mala. Mejor. Así tendré una disculpa para volver a verla y gozar de su compañía y la de Jesús. Dicho queda. Y siendo también Aulablog una celebración del reencuentro, no puedo dejar de mencionar a la dulce Ibone Amorrortu, @txiotxio, de sonrisa abierta y feliz semblante, a mi paisano @bernabe, muy bien acompañado por @lauracanocano y @gecerezo, al que me alegré de ver y de abrazar para transmitirle que nos hemos acordado de él en sus penares y al que invito a tomar un vino, en desagravio de mi olvido, si tiene a bien llamarme cuando venga por Cantalpino, a la chinata Puerto Blázquez, @puerto, que estaba en su salsa en esta ocasión, sin los nervios que pasó en el Encuentro de PDI, a mi admirado Raúl Diego, @raulillodiego, sonriente, servicial y permanentemente discreto, todo un caballero de esos que canta María Dolores Pradera y al que tengo que agradecer esa nominación que me hizo en Twitter, él sabe; a Jon Bustillo, @jonsanrean, al que no esperaba y por tanto duplicó la alegría del reencuentro, al inigualable César Poyatos, @cpoyatos, autor del cartel aulablog de este año y que venía en esta ocasión muy bien acompañado, a Carmen González, @flosflorum, que se está haciendo toda una gurusa y con la que apenas tuve ocasión de cruzar unas palabras, aunque ya me desquitaré que para eso la tengo cerca, a la pareja Guillermo, @guitomares y Rosa que vinieron desde Tomares, en Sevilla, con Lola Urbano, @NoLolamento que me debe el beso que no me dio en ésta ocasión, a la gentil @NicolasaQM que me tiene atrapado con sus catástrofes diarias, en las que también participan @Carmenca, @Puerto, @Chelucana y mis amigas las Lolas (Prieto y Urbano), @Isabel_Ruiz, y @starpy, entre otras, que me dejó abandonado en esta ocasión. Menos mal que entre Isabel Ruiz, Maru Domenech, @marudo, Cristina Díaz, @crisdialpe y Lola Prieto @lolaprieto, me dieron todo el afecto que necesitaba. Cualquier cosa que diga de ellas se va a quedar corta, puesto que el agradecimiento y el cariño se expresan mejor en vivo y en directo, además saben cada una lo que significan para mi, que para algo son mis amigas, amigas. La estupendísima, queridísima y muy admirada Lola Prieto me comentaba emocionada los inolvidables días que ha vivido en Peñaranda. Maru lo llamaría emotionwhare, Cris, días de miel, pero se denomine como quiera, la cuestión es que han sido momentos de tanta intensidad que resultará muy difícil no tratar de repetirlos. Ya tendré la ocasión de resarcirme con vosotras. Para mí y también para @carmeniglesiasb han supuesto un extraordinario baño de afecto y autoestima justo cuando más lo necesitábamos. Y hasta ahí puedo leer...cómo decían en el 1,2,3. Gracias chicas, mis chicas.
Me faltan menciones de peso emocional elevado como la de mi amigo José
Rubiales, @Pepetic al que pude ver
disfrazado de mago para exponer su proyecto Mira dentro de TIC, fantástico,
movilizando además a un grupo de niños encabezados por Dieguín de Bracamonte, el de los Monstruos de Tatolandia, hijo de mi
amigo Lillo, (el autor de la foto cenital desde el tejado del CITA), que pintaron emociones en los rostros de los asistentes. Fue uno
de los momentazos Aulablog, sobre todo cuando Pepetic trataba de meter su
cabeza rotunda dentro de la cabezota de cartón, otro fue el que protagonizó @Joanfelizz (no es un apellido, es una condición) que
emocionó al auditorio con sus libros para la paz. Qué grande, Joan. Que
privilegio tenerte como amigo, al igual que a esos dos jovencitos, encadenados
e inquietos profes, Carlos González, @achinech
y Juan Pablo Hernández, @jphramos, al
que he visto feliz al lado de su preciosa acompañante y que me ha liado para
participar en una carrera de montaña en su pueblo, Nava de Béjar, iré dónde me
pidan cualquiera de los dos, que no pierden ocasión de mostrarme su cariño, al
igual que yo a ellos. No les pierdan de
vista. No puedo terminar este repaso emocional sin una mención a Marcos
Cadenato, @mcadenato, con el que me
unen tantas cosas y que se ha convertido en uno de mis amigos inseparables de
quedadas y saraos. Gracias por tu apoyo sincero Marcos. Tampoco sin recordar el ensayo de la polka el
viernes por la noche, divertidísimo y tras el que viví emocionantes despedidas,
entre otras la de @angelsaez, el
profe que se enfrentó él solito a la de la peineta, dándonos una lección de
dignidad y de coherencia ejemplarizante
en estos tiempos duros que nos esperan. Me regaló un abrazo y un tarrito de
almendras garrapiñadas, el primero para transmitirme la fuerza de la dignidad,
el segundo para endulzar momentos amargos.PD: Recordadme los olvidos y prometo enmendarlos de inmediato.
martes, 24 de abril de 2012
Crónica medinense
Cuando estaba quitándome el chip llegó el amigo Caito, nos dimos un abrazo y nos emplazamos para la próxima, aunque me hizo saber que él solo corre en su pueblo. Al poco de llegar me enteré que Luismi había hecho un carrerón, al igual que el gran Manolo González, segundo en su categoría, a pesar de correr con el glúteo tocado y que Ángel había tenido que abandonar en el kilómetro 15. El momento emotivo de la jornada fue la llegada de Loli, que terminaba su primera media, casi exhausta, pero con una cara de satisfacción y una alegría que compensaba todo el sufrimiento.
viernes, 23 de marzo de 2012
Media Maratón de León: Crónica con Estrambote
Para terminar algo, antes hay que empezarlo. Eso pasa con todo, incluso con las crónicas. Comenzar es la parte más costosa, la más dura, hasta el punto de que arrancar podría ser un 50 % del trabajo. El otro 50 %, terminarlo. Pues bien, otra media empezada, y afortunadamente terminada. De momento llevo cuatro y todas ellas en distintas capitales de Castilla y León: Segovia, la primera y la más emotiva, Valladolid la segunda, Salamanca hace quince días y León la última. Aquí os dejo mis impresiones. Mañana fría en León. Mejor dicho, muy fría, casi de pleno invierno. Lo peor, el aire helador que soplaba desde la montaña. El frío me incomoda, pero aún más lo hace el viento, que traspasa la camiseta sudada y te deja como un carámbano. Pero ya lo tengo claro, prefiero llevar puesto el cortavientos aunque me toque anudármelo a la cintura a mitad de carrera, antes que pillar un catarro. Cuando llegue el verano me quejaré del calor.
Frío también el cuerpo, puesto que no calenté previamente, hice unos ligeros estiramientos y decidí ir cogiendo el tono en vivo y en directo. Preferí pasar ese rato con Carmen. Total, estaba solo, una media se hace larga y no llevaba más pretensión que la de acabar entero. En realidad me inscribí por ver si podía volver a revivir las buenas sensaciones de Salamanca en la que me quedé con ganas de más y no era mala opción León teniendo en cuenta que ese fin de semana iba a estar en Benavente y que el lunes era festivo. Así podría darme el gustazo de unos vermúts de grifo en el Barrio Húmedo con mi amigo Javi Piñán y un botillo, si hacía al caso, para comer. Pensando en lo que iba a beber al terminar, me dieron ganas de mear casi nada más dar el pistoletazo de salida, por lo que fui entretenido viendo las posibilidades que tenía, sin alejarme mucho del circuito. Realmente, en plena ciudad no son muchas, a no ser que pilles un bar abierto. En estos pensamientos fui dejando atrás La Corredera, San Francisco, Santo Domingo, Ordoño, hasta llegar a la estatua de Guzmán el bueno, que con e brazo y el dedo índice extendidos parece decir: Si no te gusta León, por ahí se va a la estación. Pero es imposible que León no te enamore viendo la imponente fachada del Hospital de San Marcos, antiguo hospital para peregrinos y joya del plateresco español, con una decoración profusa plagada de arabescos y rematada toda ella por una crestería que evoca la del Patio de Escuelas de Salamanca. Pude ver su espectacular portada, que se corona con una peineta que bien hubiese merecido una contemplación más relajada. Otra vez será.
Ya en las orillas del Bernesga, en torno al kilómetro cinco salimos hacia una zona de campo abierto para alivio de mi vejiga y de mi soledad, puesto que nada más incorporarme a la carrera, una vez resuelto el apremiante trance, observé, a unos cien metros por delante, dos camisetas de Villoruela. Pues nada, a apretar el paso. Los pillé en la única cuesta del recorrido. Rápido nos presentamos y comenzamos a charlar. Hay una gran diferencia entre correr solo y hacerlo en compañía. Desde el momento que me junté a Raúl y Jesús, la carrera se hizo amable a pesar del helador cierzo que soplaba desde las cumbres nevadas de la Cordillera cantábrica que se veían claras y cercanas desde algunos puntos del itinerario. Entre charlas y chascarrillos fueron pasando los kilómetros. Pasamos por delante de la acristalada fachada del MUSAC, que por sus vivos colores se me antoja una recreación moderna de las vidrieras de la catedral, cómo si el arquitecto se hubiese inspirado en ellas o hubiese querido rendirlas un homenaje en esta vistosa fachada. Nuestro camino nos llevó cerca de la Colegiata de San Isidoro, dónde se albergan algunos frescos románicos de gran belleza, entre otros, el calendario de los meses del año y los oficios asociados a cada uno de ellos. Yo utilicé el motivo correspondiente al mes de septiembre para ilustrar el post “Apología del vino”. Debió ser por aquí dónde veíamos al fondo la Casa Botines, de Gaudí, con ese aspecto de casade cuento flanqueada por cuatro torres de chapiteles cónicos y con el aspecto neogótico que quiso darle el arquitecto a esta joya del arte modernista, otra alusión casi segura al monumento más importante de la ciudad. El edificio Botines es fantástico, pero lo que de verdad te deja sin aliento es la aparición repentina, al revolver de una esquina, del cuerpo principal de la fachada de la espléndida catedral.
Encontrarse de frente con las hermosas arquivoltas de acceso a las naves, el gablete que remata la nave central y el enorme rosetón gótico, es un espectáculo impagable para la sensibilidad y para la vista. Según avanzas hacia ella vas completando su visión a medida que aparecen las torres laterales y entonces comprendes porqué es la más hermosa de las catedrales góticas españolas, la más armónica, la más pura, la más francesa. Es la Pulchra leonina que, ahora, tras la limpieza de su fachada, luce más pulcra que nunca y nos recuerda en su silueta a Reims, a Chartres, e incluso a la mismísima Notre Dame de París. Poco duró la artística visión, puesto que tras un breve callejeo por la zona gótica, salimos de la ciudad para dirigirnos hacia el campus universitario. Pude ver de refilón un cubo de la vieja muralla, ante la que murió atropellado por el camión de la basura el ilustre pellejero Genarín, cuando descargaba su vejiga contra el lienzo de la muralla. Y yo buscando campo abierto. Recordé que tengo pendiente la asistencia un viernes santo a la procesión que honra su memoria con orujo y letanías en verso. Otro motivo para volver.
martes, 13 de marzo de 2012
Emoción en Carmona: #EABE12

lunes, 12 de marzo de 2012
(re)Corriendo Carmona
Sábado 10 de marzo. Amanece en Carmona. Si no me levanto ahora no tendré ocasión de correr unos kilómetros en todo el día. Ayer no hice nada y mañana lo tengo difícil y eso lo acabaré pagando en la media maratón de León del día 18. Arriba. Total, apenas he dormido (debieron ser las Coca Colas, porque por lo que sé, el ron adormece) y una hora más en la cama no me solucionará nada. A la calle. La mañana está fresquita, aunque se va bien en pantalón corto. Lo mejor es dejarme llevar sin rumbo ya que el pueblo es nuevo para mí. Carmona es una ciudad empedrada con adoquínes y cantos, por lo que lo mejor es tomárselo con calma, por las rodillas lo primero y por los tropezones lo segundo. Está situada encima de un alcor dominando una amplia y espaciosa campiña. Toda la ciudad estuvo amurallada, pero conserva sólo dos puertas y algún que otro paño anexo a las mismas. Cuando llegué a la llamada puerta de Córdoba, situada al este de la ciudad, los primeros rayos de sol penetraban en la ciudad a través de su arco de factura romana. Es uno de esos momentos mágicos que sólo tienes la dicha de contemplar muy de tarde en tarde. La luz parecía tener presencia física, como cuando la vemos dibujarse en el polvo de una habitación oscura en la que entra un solo foco. Me paré a disfrutar de tanta belleza y me arrepentí de no haber sacado mi pequeña máquina de fotos. Del otro lado de la puerta, tres fotógrafos, de los de trípode, grandes objetivos y enormes máquinas estaban aprovechando el momento de luz para captarlo en sus cámaras. Seguro que en alguna otra ocasión se vieron sorprendidos, al igual que yo, por la belleza efímera de las primeras luces del amanecer en la puerta de Córdoba. Poco a poco el día fue afianzándose. Llegué hasta el Alcazar del rey D. Pedro, que hoy acoge el Parador Nacional de Turismo. Entré en el patio de armas a través de un arco de herradura apuntado. Contemplé en lo que pude, los restos de torreones, almenas, foso, adarve, barbacana... hoy en ruinas, pero con aún una gran prestancia y con la capacidad seductora que envuelve a todas las ruinas históricas.
La luz del sol se reflejaba ya en las fachadas blancas de las casas y el azul puro del cielo prometía un hermoso día. Tuve ocasión de comprobarlo desde un pequeño mirador desde el que se divisaba la enorme vega. Todavía algún resto de bruma le confería el aspecto de un gran mar. Me vinieron a la cabeza los versos de Miguel Hernández en El romancillo de mayo “… y las mañanas son miel, de puro y puro doradas.” Se comprende que la ciudad se ubique en el sitio en el que está y que haya estado poblada desde el Neolítico, dada su privilegiada posición, sus fértiles campos y su fácil defensa. Eché de menos un río para que el enclave hubiese sido de libro.
Todavía me dio tiempo a trotar arriba y abajo por el trazado árabe de sus calles, a pasar por un mercado que se configura como una gran plaza cuadrada y porticada. Las tiendas se disponen en las fachadas de debajo de los soportales. Hay incluso un par de bares. Me evocaba alguna fotografía de los zocos árabes puesto que al fondo se veía una torre esbelta que bien hubiera podido pasar por un alminar. Algunas tiendas estaban colocando ya su mercancía y los tenderos me miraban como queriendo decir ¿De dónde ha salido éste? Salí del mercado y me dirigí de nuevo hacia la puerta de Sevilla, de allí al Alcázar y vuelta a descender hacia una carretera antes de emprender la cuesta arriba que acabaría metiéndome otra vez en la ciudad. Di rápido con el hotel y me hubiese quedado otro rato más, pero he venido a otra cosa. He tardado una hora y he corrido en torno a los 10 kilómetros, pero he disfrutado como pocas veces y además se me ha pasado el sueño. Los más madrugadores comienzan a bajar a desayunar. ¡Qué hambre!
Domingo 11 de marzo
Ayer me quedé con ganas. Hoy es domingo y me tocaría tirada larga de dos horas, pero no quiero sobarme mucho porque tengo que conducir más de 500 kilómetros. Decido salir y correr durante una hora y darle un poco más de ritmo que ayer. Para eso he de buscar un camino. Enfilo una calle cuesta abajo, y justo como había imaginado, me acaba sacando del casco histórico. Veo una especie de polígono y hacia él me dirijo. Justo enfrente sale un camino de tierra, lo único que llevaré cuatro kilómetros y no he dejado de ir cuesta abajo. Me espera una vuelta un poco dura, máxime cuando ayer casi me marché a la cama tarde y a la canal. Vaya una cena que nos pusieron: la tortilla que había sobrado del desayuno, unos platitos de pescado rebozado para compartir (comí 3 trozos) y unos calamares fritos y fríos. De postre, espinacas con garbanzos, pero platillos contados. En fin. Menos mal que lo compensé con las cervezas, los vinos y los gintonic. O sea que combustible tengo. Vamos p’alante. Veo a un kilómetro o así un campo florecido y decido llegarme hasta allí por ver de qué se trata. Es una planta de unos doce centímetros de alto, con hojas agrupadas de 6 en 6, como la marihuana, que me recuerdan también a las plantas de la patata cuando están pequeñas. La flor de color ceniciento. No soy capaz de identificarla, o sea que vuelta para atrás. Ahora toca subir y me fuerzo un poco. Me da por pensar que parte del esfuerzo que haga en los entrenamientos me lo ahorraré el día de la carrera.
Lo cierto es que voy bien y casi sin darme cuenta estoy de nuevo a los pies
de la ciudad. Me llama la atención una torre, casi a las afueras de la ciudad, a la entrada en este caso, que se me antoja prima directa de La Giralda, incluso está rematada por una veleta, al igual que el famoso giraldillo de su pariente cercana, que lo es al menos en la distancia. La observo sin pararme y tiene una decoración muy profusa y un estilo decorativo muy próximo al arte almohade. Ya lo miraré. De momento a apretar los dientes y a subir el último tramo empedrado. Llegando al hotel me encuentro ya con compañeros del EABE que llevan las maletas al coche. Me despido. Una hora. Calculo que 11, 5 kilómetros, la mitad de buena subida. Estiramientos frente al hotel con la vega de fondo y un sol agradable. A por la ducha y el desayuno, que me lo he ganado. Se van a arrepentir estos del hotel de haberme dejado con hambre ayer a la hora de la cena.miércoles, 7 de marzo de 2012
MM Salamanca. Una media muy completa

Llevamos semanas sin que caiga una gota de agua. La prensa dice que es uno de los inviernos más secos desde que se registran datos. Pues mira por dónde, las previsiones vaticinan lluvia en Salamanca durante 3 horas, entre las 10 y las 13 horas del domingo, justamente en el transcurso de la media maratón. Hay que jod…obarse. No me importa mucho mojarme en la carrera, si no es un chaparrón, claro, pero es un incordio. El suelo se vuelve peligroso y más aún en los trazados urbanos, cómo era el caso, los pies y las zapatillas terminan empapados, y sobre todo, la ropa pesa más, te roza, y te hace daño en las tetillas, que acaban doloridas ye incluso sangrantes. Por no hablar de que si al llegar a meta te tienen un ratito entretenido, como es previsible, el catarro está servido. Mucho musculito, mucha resistencia física, pero como veis, los corredores somos gente delicada.
Nos libramos del agua, aunque tuvimos un invitado con el que casi nadie contaba, el viento, que nos complicó las cosas en algunos tramos de la carrera, sobre todo al final, que es cuándo más duele, aunque imagino que hubo gente que ni lo notó. La dureza de las carreras tiene una parte importante de subjetividad. Me explico. Depende de cómo tengas el día. Si tienes fuerza no hay obstáculos, si vas tocado cualquier circunstancia adversa se convierte en un martirio. Personalmente no me pareció una carrera dura, incluso se me hizo corta. Digamos que el trazado es exigente en algunos tramos, pero bastante llevadero. La cuesta final subiendo desde La Aldehuela puede hacer daño si no has reservado fuerzas anteriormente. Creo que ahí estaba la clave para llegar más o menos entero a la meta: No tomarse uno las cuestas muy a pecho. Me gusta decir que hay que subirlas como un viejo para llegar arriba como un joven.
Disfruté de la carrera desde el primer momento y eso también es mérito de la excelente organización. No hubo que esperar en la recogida de dorsales, las instalaciones del pabellón eran excelentes, servicios impolutos, guardarropa rápido, cómodo y eficaz, salida por cajones muy bien señalados, trazado espectacular, como le corresponde a la ciudad, detalles inesperados cómo la exposición de automóviles antiguos a lo largo del recorrido, voluntarios amables, ciclistas de la organización atentos a cualquier incidencia, recogida rápida de la bolsa del corredor….en fin, una organización prácticamente perfecta. Como sugerencia, no como crítica, diría que sería interesante pactar con el Corte Inglés el uso de su aparcamiento y que los voluntarios de las bicis llevasen caramelos: En el transcurso del recorrido hubo dos personas que los solicitaban para compensar la bajada de glucosa.
En esta ocasión había quedado con Óscar, el afortunado marido de la mejor diseñadora gráfica de la región (por lo menos), que se enfrentaba por primera vez a esta distancia. Al grupo se incorporó, ya en la línea de salida, Juanflo, que también se estrenaba en las medias. Yo había llegado con Marta , que salió también con nosotros y a la que perdimos de vista antes de llegar a la calle Toro. Nos acabó sacando 10 minutos en la meta. Nosotros a nuestro aire y a tratar de acabar, que era el objetivo para ese día. Es importante no dejarse llevar por un ritmo demasiado alegre al principio de la carrera, ni tratar de seguir el paso de los que te preceden, ni dejarte presionar por los que vienen detrás, ni responder a los estímulos de la adrenalina que te incita a correr más deprisa, sumido en esa sensación de casi borrachera que uno lleva durante los primeros compases. Hay que tener en cuenta que 21 Km. son muchos y que las alegrías del comienzo pueden tornarse en sufrimiento al final. O sea que lo mejor, para nuestro propósito es sosegarse y coger un paso cómodo. Entre las presentaciones, la charla amena, la belleza del recorrido, la foto al paso por la Plaza mayor, cuando nos quisimos dar cuenta estábamos ya atravesando el puente romano. Delicioso este primer tramo. Subida a Vistahermosa. Allí pillamos a Vicente, el atleta que iba en la silla de ruedas , al que acompañamos durante un rato. Me dolían los brazos sólo de verle como empujaba la silla cuesta arriba, ¡menudo esfuerzo! Según íbamos hacia el Zurguén, los primeros ya volvían por el carril contrario. Me dio mucha alegría ver que Juan Bueno iba destacado en cabeza con otro corredor. ¡Cómo corre este muchacho! Pudimos ver y animar también a Chelís y Ángel que marchaban a un ritmo endiablado, a Edu y Adri veloces como Aquiles en los campos de Troya, a Manolo González, a Álex, a los hermanos Casas Viela…En fin, cómo dice mi amigo Lillo, “a todos esos que corren en otra liga”.
Nosotros, a lo nuestro, a que cayeran kilómetros sin cansarnos demasiado. Yo me encontraba fuerte, Óscar también aguantaba el ritmo en torno a los 5,30 y Juanflo comenzó a dar los primeros avisos de debilidad camino del segundo paso por puente romano. Me gustó entrar de nuevo en Salamanca por él y contemplar una vez más la fachada acristalada de la Casa Lis, o el verraco vettón contra el que el ciego golpeó la cabeza del todavía inocente Lazarillo de Tormes. Muy agradable me resultó el tramo que discurría a la orilla del río y además seme hizo muy corto. Llegando al kilómetro 15, Juanflo nos pidió que le dejásemos continuar a su ritmo y Óscar y yo aceleramos un poco y nos distanciamos. Desde aquí a la meta, fuimos todo el camino adelantando corredores, aunque hubo que bajar un poco el pistón para llegar juntos. Cómo me gusta llegar al kilómetro 20 con fuerza en las piernas y sentir que puedo seguir corriendo y subir la velocidad si me apetece. Esa sensación es la que me anima a seguir disfrutando de este deporte, pero también ver la alegría en la cara de Óscar al terminar la carrera, y el abrazo emocionado y la gente que aplaude y el alivio de parar… Recordé el año pasado en mi debut en la de Segovia cuando Pedrote me llevó en palmitas desde la salida hasta la meta y pensé en la cantidad de emociones que vives cuando logras superar este reto. Qué diferencia he experimentado en este último año, y que distintas las sensaciones físicas entre llegar con lo justo e ir sobrado. Al final, 1,55 y el convencimiento de que ha sido la carrera que más he disfrutado. Justo en la meta nos esperaban Carmen y Tatiana para recibirnos con un beso. Ese fue nuestro mejor premio. Realmente, no podemos aspirar a otro. Tras la carrera, me enteré por Álvaro de la lesión de Josemari, pero también de que Rony y Jose Paradinas habían concluido de forma magistral su primera media maratón. Me dio verdadera pena no poder quedarme a comer y haberle puesto al magnífico día un colofón a juego. Pero no pasa nada. Yo de momento me he apuntado a la de León con la intención de darme un homenaje a base de cecina, morcilla y si pudiera ser, un botillo para garantizar la recuperación del cuerpo y un buen vino de El Bierzo para la del espíritu. Dicho queda.



