lunes, 30 de julio de 2012

Subida a la Honfría (casi)


El año pasado me quedé con ganas de hacer la subida a La Honfría, pero las circunstancias no lo hicieron posible, por lo que este año me puse la carrera en la agenda y me inscribí antes de que se terminaran los dorsales. Además, pensé,  me vendrá bien para entrenar la subida a Los Hermanitos en la Nava de Béjar (una semana después), que promete ser dura, aunque en estas y en otras cosas, la dureza depende de tu actitud ante ellas. Si el camino se pone cuesta arriba, se afloja el paso;  que se endurece aún más, se sube andando. No pasa nada. Somos aficionados y no nos ganamos la vida con esto.  A lo que iba. La Honfría presenta además varios alicientes, el primero que es en Linares y puedo volver a ver mi amigo Pepe el músico que dejará su retiro casi monacal para darme un abrazo a la llegada, el segundo que la carrera, aún siendo de montaña, no es muy larga (8,5 Km) y tiene un trazado que me gusta, puesto que la parte ascendente de la carrera está en la primera mitad, cuando aún vas fresco, puesto que una vez has llegado arriba, para bajar todos los santos ayudan, como suele decirse.  Gran parte del recorrido discurre bajo palio a la sombra de magníficos ejemplares de roble melojo, castaños y acebos. También puede verse algún avellano. No en balde estamos en la parte más umbría y húmeda de la Sierra de las Quilamas,  que debe su nombre a la amada del rey Don Rodrigo, último rey godo, que buscó refugió en estas tierras junto a ella, huyendo de las tropas de Tariq, padre de Quilama, que no aceptaba el amor de ambos.   Es una bendición salir a buscar setas  en otoño por estos parajes de bosque caducifolio  casi vírgenes aún. Recuerdo aún una tarde otoñal en el que mi amigo Lorenzo y yo, junto a nuestras mujeres e hijos pudimos recolectar en torno a 70 especies diferentes de setas, algunas de ellas, de las que pensé que sólo se ven en los libros. Recapitulando, estaba tratando de decir, antes de irme por las ramas, que correr a la sombra es impagable, sobre todo en el verano y eso revaloriza todavía más esta prueba. 


No me gusta llegar con el tiempo justo, por lo que salimos de Peñaranda con suficiente antelación y llegamos a Linares a las 9 y pocos minutos, casi hora y media antes de la salida. En esta ocasión íbamos a correr Marta, Pardi y yo. Llamé a Pepe para avisarle de mi llegada, pero llevaba unos días en Valladolid. Lástima. Lo primero retirar los dorsales y tomar un café. Marta se llevó los perros, ya tiene tres y nos acercamos hasta el coche para darles un paseo, vestirnos, colocarnos los dorsales y  comenzar a calentar. Pardi decidió quedarse a estirar un poco y calentar en carrera. Cogimos unas cuestas a la salida del pueblo para ir acostumbrando el cuerpo y romper a sudar. Uno de los perros se despistó y no lo encontrábamos, aunque dimos con él a falta de 15 minutos del comienzo. Todo listo. Vámonos. Al llegar a la plaza me encontré con el alguacil del pueblo, Paco,  con el que he coincidido en alguna corrobla en casa de Pepe y estuvimos saludándonos. Cinco minutos. Ciertamente se me hace extraño no ver ningún corredor. Eso es que la salida será desde otro punto. Alguien de la organización se acerca, seguro que para indicarnos el lugar:
 - ¿Qué hacéis aquí?,  la carrera ha salido hace 25 minutos.
- Pues vaya. Ahora si que la hemos hecho buena.


Creo que en aquel momento comprendí lo que sintió Perico en aquel prólogo en el que perdió el Tour por llegar tarde a la salida. Salvando las distancias, puesto que ni Linares es Luxemburgo, ni la subida a La Honfría el Tour, ni yo Perico Delgado.
Me dio pena por Marta porque tenía opciones de pódium. Lo siento, Marta. Fue culpa mía, que me empeciné en las 10.30 vaya usté a saber porqué. Tras el desconcierto inicial decidimos iniciar la subida. Apenas llevábamos 1 kilómetro cuando nos cruzamos con los primeros que bajaban. Ánimo que ya estáis ahí.  Aunque solo fuera por haber visto la cara de sorpresa de alguno de ellos al cruzarse con nosotros hubiese merecido la pena. Alguno nos animaba incluso. ¡Vamos, chavales, vamos! ¡Venga valientes que vais bien!  El público tampoco salía de su asombro, sobre todo cuándo preguntaba a alguno:
-          Oye, ¿nos sacan mucho?
-          No, están ahí mismo.
Y tanto si lo estaban, pero de frente.
Nosotros a lo nuestro. Nos cruzamos con Pardi que bajaba como un bólido. Nos debía quedar un kilómetro, el más duro, para llegar a La Honfría, cuando vimos que la bicicleta escoba descendía acompañando al último corredor. Lo cierto es que íbamos bien, corriendo cómodos y sin presión ninguna, pero decidimos darnos la vuelta y completar la cola de carrera con nuestra presencia. El público se acordaba de nosotros y nos saludaba al pasar:
¡Al final los cogisteis!, nos gritó un espectador.
¡Vaya que sí. Justo al final!
Llegué el último en la meta, pero eso es una gran ventaja. La gente te anima más, te aplaude, te da ánimos… y además, no hice tan mal resultado, ojalá llegara siempre en la misma posición en la que salgo.
Agradecí el agua fresca en la llegada, y la hermosa manzana que venía en la bolsa del corredor que me supo a gloria, y sobre todo, la ducha. Lo cierto es que el agua salía fría, pero como el cuerpo estaba caliente, no te hace ni sensación.  Qué placer. Ropa limpia y a estrenar la camiseta. Aunque sólo sea por reconocimiento (y por ver si los demás se pican, no puedo dejar pasar por alto el hecho de que la carrera es de las de inscripción gratuita, que van quedando pocas, que la bolsa del corredor no tiene nada que envidiar a la de la media maratón de Valladolid, pongamos por caso. Mejor dicho, me quedo con la de Linares que nos dio las camisetas en función de nuestra talla, que nos incluyó un chorizo ibérico, que nos regaló un pase para las piscinas, tanto para el corredor como para el acompañante, que nos invitó a una consumición en cualquiera de los bares del entorno y que ofrecía una sustanciosa oferta de parrillada al estilo argentino a un precio de 12 €. Eso es una organización, si señor, eso son regalos y no los cheques descuento del Corte Inglés, que al fin y al cabo sólo buscan engatusarte para gastar, o sea que enhorabuena al club Cazabaches que organizó el evento. Tan solo una sugerencia: Para la edición de 2013 se podrían dar los vales de las consumiciones a la entrega del dorsal, por si alguno se despista con la hora, no tenga que andar subiendo casi hasta la Honfría para pasar el rato. Con lo ricas que estaban las empanadillas….

jueves, 19 de julio de 2012

Lo que Aulablog ha unido, no lo separe el hombre


 Resulta increíble que con la que está cayendo en el sector educativo, existan profesores de todo el país que, cediendo tiempo de sus vacaciones, de su vida familiar y poniendo no poco dinero de su bolsillo, para pasar varios días fuera de casa, pagar hoteles y manutenciones, matrículas, cañeos y gastos variados, decidan acudir a los diversos eventos formativos que durante ésta primera semana de julio proliferan por toda la geografía española: Novadors, en Alcoy, Ticemur12 en Murcia, Aulablog, este año en Peñaranda.
                                                                                             
Aquí todos ponen de lo suyo, nadie se lleva nada; el que enseña, aprende, el que aprende, enseña;  todos escotan, los ponentes y profesores no cobran nada por compartir sus conocimientos con los asistentes, y el ambiente que se respira es mágico. No resulta sencillo explicárselo desde una dimensión estrictamente formativa. Es algo más que todo eso. Es el reencuentro con otros profes que se enfrentan a diario con los mismos problemas, con idéntica incomprensión por parte de otros compañeros, o de sus propios equipos directivos, es la desvirtualización de personas que habitualmente comparten información y charlas a través de su red favorita, Twitter, que hace las veces de claustro virtual, de paño de lágrimas, son las ganas de volver a ver a los amigos y de compartir con ellos nuevas apps, nuevas noticias y viejos abrazos. Incluso hay quien no puede pasar mucho tiempo sin escuchar a Cadenato, @mcadenato, cantar por Sabina. Sentimiento. Amistad, reencuentro, sensación de pertenencia a un grupo de seres extraños y encantadores. Comentaba David Álvarez, @balhisay, que su hijo le pregunta, papá, ¿De verdad que no eres un extraterrestre disfrazado de hombre? Creo que el hijo de David tiene razón y que ha sido capaz de descubrir la verdadera naturaleza de este puñado de locos, con los que he podido convivir durante la última semana, comenzando por Fernando Trujillo, @ftsaez, un torrente desbordado de energía, buen humor, apetito, conocimiento y entusiasmo,  al que he tenido ocasión de escuchar en ponencias inaugurales, mesas redondas y de verle oficiar de maestro de ceremonias, con mandil, gorro de cocinero y Thermomix en el Hackatón educativo que montó con David en el EDUCA. Hernández y Fernández, según el atinado parecido razonable que ha asignado @gorkafm a esta pareja de brillantes desmelenados. Fue también un placer oír el verbo preciso de Cristóbal Suárez, @cristobalsuarez, al que descubrí en su faceta de ingenio vivo y fino humor. Tuve ocasión de beneficiarme también del efecto balsámico de sus palabras en una inolvidable charla privada que le agradezco enormemente.  Todos ellos, junto a Félix Lozano,  @felixlozano,  conformaron la mesa redonda del Educa, dirigidos por la sonrisa dulce de Andrea Giráldez, @andreagiraldez. Buenos momentos también los que pasamos en la mesa cuadrada del restaurante. Resulta divertido observar cómo en el plato de unos sobra la lechuga, en el de otros la carne, en algunos las dos cosas y en otros no queda ni restos de la salsa. Ver cómo hay quien come con apetito y quien escarba  un poquito el plato, a quien le falta y a quien le sobra...Pasé una cena entretenida uno de los días con Luis, el director del colegio en el que trabajan Lara Romero, @larita20 y Dácil González, @dacilgonz, hablando de costumbres y entretenimientos de nuestras respectivas y rurales infancias, como cazar ranas, pájaros, asaltar huertos y melonares y algún que otro detalle que nos sirvió para escándalo de una parte del auditorio y divertimento nuestro. Gozar de la presencia de  Lara Romero ha sido uno de los placeres de la semana. Dácil y ella revolucionaron el Congreso Educa, con un taller dinámico, variado y entretenido, que rápido se completó debido a las expectativas que siempre levanta la kioskera mayor de nuestra blogosfera educativa. Lo mismo ocurrió con la creAPPtividad de Javier Monteagudo, @jmonteo,  que encandiló al respetable con su dominio de la música, las tabletas y su capacidad para generar dinámicas de trabajo. Román y Kathia @kathiapitti dejaron boquiabiertos a sus discípulos con la capacidad educativa de la robótica. De sobra sabemos en el CITA de la valía de ambos, de su entrega y de la pasión que son capaces de transmitir a los alumnos.  No quiero acabar la crónica del EDUCA sin mencionar a dos personas encantadoras a las que espero volverme a encontraren algún otro sarao, me refiero a @carmenca y @mjirigaray, que se acercaron a Peñaranda desde Almería, a alegrarnos el Congreso. Lo de acercarse desde Almería tiene su gracia ya que es el punto posiblemente más alejado de Peñaranda de toda la península. Pero así son ellas, que son capaces de atravesar el país para llenar el Congreso de sonrisas, de buen humor y empaparse la blusa nueva de vino, verdad Mari Jose.  Ah, y la sevillana morena alegre y dicharachera que vino a conocernos y que se marchó encantada tras enamorarnos a todos. En Peñaranda se abrió una cuenta de twitter: ¿@marmaries?, (acláramelo si lo lees, por favor),  por lo que seguiremos de cerca sus pasos educativos.

No habíamos apagado aún los rescoldos del EDUCA, cuando el fuego se avivó con Aulablog. He podido disfrutar, aunque fuera sólo un ratito, del ambiente de Novadors y quedé totalmente hechizado por la magia del EABE, por lo que faltaba un Aulablog en mi vida para participar de ese fluido extraño que transforma un evento formativo en una congregación de oficiantes de la amistad, el buen rollo, la generosidad y el altruismo. Compartir con los demás lo que se sabe es la forma más rápida de enriquecimiento personal, de aprendizaje y de quedar enganchado a una forma diferente de concebir la educación. 


Un par de días antes llegaban a Peñaranda los miembros de la junta directiva para ultimar detalles. Es un gustazo volver a dar un abrazo al incombustible Isidro Vidal, @isidro,  que no sé de dónde saca energía para estar en todo y talento para que nada quede al azar. Es cierto que cuenta con la ayuda inestimable del siempre sonriente Ángel Puente, @angelpuente,  del amabilísimo José Cuerva, @jcuerva, que bien me cae este hombre, de Armando, el cuadrador de cuentas, de Berta @bertamares y su incansable marido, de la simpática Lourdes Barroso, del luchador infatigable Víctor Cuevas, @vcuevas, con el que no tuve tiempo de beberme  al alimón una botella de vino de la Ribera, que queda pendiente para cuando vuelva al CITA a impartir el curso de portfolios digitales, del tingladero Alejandro Valero, del gran J. Miguel Sancho, @uaipse y de la mente sorprendente de Charo Fernández, @yalocin. Yo me hice sharista, como diría el gran Trujillo, cuando la vi poner disciplina y rigor en las reuniones preparatorias, y me convertí en un seguidor incondicional cuando vi la pasión con la que se entrega al baile. Ver cómo se transforma fue uno de los momentazos de la semana. Qué fuerza, que manera de sentir la música. Es lo más parecido que he visto a una transverberación. Yalocín convertida en Sherezade, por obra y gracia del ritmo musical. Otro momento para el recuerdo fue el improvisado recital de canciones que ofrecimos en la plaza acompañados por la guitarra de Isidro y por esa voz grave y profunda que lo mismo se levanta para dar instrucciones que se suaviza para entonar un bolero. Inolvidable, yo creo que ese fue mi primer momento Aulablog. Cantar todos juntos une mucho. Con esas mimbres es imposible no tejer un buen cesto. A la cantada se unieron mis queridos y especiales Antonio Omatos, @aomatos un riojano al que nunca he visto beber vino, pero que me tiene que guiar en su tierra por tascas y tabernas,  la guapísima Alazne Zárate, @alaznez, que llama la atención con esa piel de porcelana que es la envidia de las féminas, a Manuela Virto @Lavirto, con la que ya he coincidido en quedadas varias, Inés Andrés,  @lajaines la burgalesa fantástica e incansable que nos proporcionó la genial kddburgos hace unas semanas, @mamencita78, de nuevo en Peñaranda tras su paso por el Encuentro de Buenas Prácticas en el que arrancó una prolongada ovación con Kuentalibros y la inefable @mertxejbadiola, atenta, pendiente de todo y siempre cariñosa y de buen humor. Cuánto me alegro de verla siempre y cómo es capaz de hacerme reir. En ésta ocasión me proporcionó una receta solucionalíos a base de Evacuol. Fantástica. Allí estaban también @Vimpela y @Althose, la última pareja bendecida por Twitter, que regalaron alegría, chupachups y dulzura durante todo el encuentro. En esa serenata improvisada se desvelaron las dotes artística y la voz clara de @Naymayerai, que al día siguiente se atrevió a interpretarnos a capela unas canciones de jazz que nos dejaron con la boca abierta. Fue otro de los momentos gloriosos del Encuentro. Dudo que al ojo perspicaz de Josu Garro @otxolua, se le pasara plasmar con su cámara fotográfica la belleza de las tres Anas, Ana de la Fuente, @anuska72, Ana Mariño, @mestradeprimaria  y @AnaCobosm, resplandecientes. La primera Ana, como el que no quiere la cosa, logró "encadenarnos" a base de preguntas y respuestas y es que además de guapa es una trabajadora incansable y sonriente.  @carmeniglesiasb y yo la hemos adoptado y ya es de la familia, al igual que a la dulce Ana Mariño, que cada vez que viene a Peñaranda me trae unos destilados caseros de los que hace su padre en Galicia. Entre los orujos y su mirada limpia, me tiene hechizado esta galleguiña.  Con Ana Cobos tengo pendiente una carrerita, siempre me dice que se ha traído las zapatillas, pero nunca sé si es cierto, pero ya la pillaré, ya. Por aquí anduvieron también la guapa @Begoroldan, el jovencísimo @davizaguirre, y el atlético @chejo13, componiendo junto a @joanfelizz, la mesa de novatos. Se estrenaron también en Aulablog, en este caso de oyentes, las jovencísimas @ElenaGJ23 , @vegalg,  @behahtrihz y @NoeBranford que hoy son futuro, pero mañana serán presente.  Pude ver también la sonrisa de @lamunix, incluso detrás de su cámara de fotos y cómo no, la cara guapa de mi querida compañera @MFontalmeida, que pone la nota alegre allá dónde se encuentre.


Se me ocurre, que en clave religiosa, podemos comparar Aulablog con una liturgia de renovación de votos, de la que se sale reforzado en el compromiso educativo y con el convencimiento personal de pertenecer a una comunidad que ha creído que la socialización del conocimiento, la innovación metodológica y el trabajo colaborativo son instrumentos que pueden transformar el hecho educativo, para adaptarlo a los nuevos tiempos y retos que demanda una sociedad plural y democrática. De ahí la importancia de los vínculos personales, de ahí emana la alegría de desvirtualizar a otra persona con la que sabes que tienes muchas cosas en común, puesto que has compartido con ella informaciones, conocimientos e incluso confidencias  a través de las redes,  en especial Twitter, que es quien canaliza los flujos de este movimiento imparable. Tuve la suerte y la ilusión de desvirtualizar (digo ilusión porque conocer a alguien del twitter al que sigues, te causa similares efectos a encontrarte con un famoso de la tele), a @Isabel_Gonzal, @nievescout, @franiglesias_, @Mudejarico, @julisanzmamolar, @fzayas, @pilarpes, @jfrutoses, a los mencionados Vimpela y Althose, al manchego @antonio_garrido, que nos debe una quedada vitivinícola en Alcázar de San Juan a la que ya me he apuntado y a Dori Castellanos, @doricg, un descubrimiento personal de gran calado, a la que no perderé la pista, ya que tengo que darle cuenta de esa botella de cava brut imperial con la que tuvo a bien obsequiarme, entre otras cosas. Y hablando de agasajos me vine ahora a la cabeza el fantástico regalo de la guapísima María Jesús Camino, @mariajesusmusic, a la que ya la debo dos. No pienso revelar la naturaleza de la deuda porque la envidia es muy mala. Mejor. Así tendré una disculpa para volver a verla y gozar de su compañía y la de Jesús. Dicho queda. Y siendo  también Aulablog una celebración del reencuentro, no puedo dejar de mencionar a la dulce Ibone Amorrortu, @txiotxio, de sonrisa abierta y feliz semblante, a mi paisano @bernabe, muy bien acompañado por @lauracanocano y @gecerezo,  al que me alegré de ver y de abrazar para transmitirle que nos hemos acordado de él en sus penares y al que invito a tomar un vino, en desagravio de mi olvido, si tiene a bien llamarme cuando venga por Cantalpino,   a la chinata Puerto Blázquez, @puerto, que estaba en su salsa en esta ocasión, sin los nervios que pasó en el Encuentro de PDI, a mi admirado Raúl Diego, @raulillodiego, sonriente, servicial y permanentemente discreto, todo un caballero de esos que canta María Dolores Pradera y al que tengo que agradecer esa nominación que me hizo en Twitter, él sabe; a Jon Bustillo, @jonsanrean,  al que no esperaba y por tanto duplicó la alegría del reencuentro, al inigualable César Poyatos, @cpoyatos, autor del cartel aulablog de este año y que venía en esta ocasión muy bien acompañado, a Carmen González, @flosflorum, que se está haciendo toda una gurusa y con la que apenas tuve ocasión de cruzar unas palabras, aunque ya me desquitaré que para eso la tengo cerca, a la pareja Guillermo, @guitomares y Rosa que vinieron desde Tomares, en Sevilla, con Lola Urbano, @NoLolamento que me debe el beso que no me dio en ésta ocasión, a la gentil @NicolasaQM que me tiene atrapado con sus catástrofes diarias, en las que también participan @Carmenca, @Puerto, @Chelucana y mis amigas las Lolas (Prieto y Urbano), @Isabel_Ruiz, y @starpy, entre otras, que me dejó abandonado en esta ocasión. Menos mal que entre Isabel Ruiz, Maru Domenech, @marudo,  Cristina Díaz, @crisdialpe y Lola Prieto @lolaprieto, me dieron todo el afecto que necesitaba. Cualquier cosa que diga de ellas se va a quedar corta, puesto que el agradecimiento y el cariño se expresan mejor en vivo y en directo, además saben cada una lo que significan para mi, que para algo son mis amigas, amigas. La estupendísima, queridísima y muy admirada Lola Prieto me comentaba emocionada los inolvidables días que ha vivido en Peñaranda. Maru lo llamaría emotionwhare,  Cris, días de miel, pero se denomine como quiera,  la cuestión es que han sido momentos de tanta intensidad que resultará muy difícil no tratar de repetirlos. Ya tendré la ocasión de resarcirme con vosotras. Para mí y también para @carmeniglesiasb han supuesto un extraordinario baño de afecto y autoestima justo cuando más lo necesitábamos. Y hasta ahí puedo leer...cómo decían en el 1,2,3. Gracias chicas, mis chicas.


 
Me faltan menciones de peso emocional elevado como la de mi amigo José Rubiales, @Pepetic al que pude ver disfrazado de mago para exponer su proyecto Mira dentro de TIC, fantástico, movilizando además a un grupo de niños encabezados por Dieguín de Bracamonte, el de los Monstruos de Tatolandia, hijo de mi amigo Lillo, (el autor de la foto cenital desde el tejado del CITA), que pintaron emociones en los rostros de los asistentes. Fue uno de  los momentazos Aulablog, sobre todo cuando Pepetic trataba de meter su cabeza rotunda dentro de la cabezota de cartón, otro fue el que protagonizó @Joanfelizz  (no es un apellido, es una condición) que emocionó al auditorio con sus libros para la paz. Qué grande, Joan. Que privilegio tenerte como amigo, al igual que a esos dos jovencitos, encadenados e inquietos profes, Carlos González, @achinech y Juan Pablo Hernández, @jphramos, al que he visto feliz al lado de su preciosa acompañante y que me ha liado para participar en una carrera de montaña en su pueblo, Nava de Béjar, iré dónde me pidan cualquiera de los dos, que no pierden ocasión de mostrarme su cariño, al igual que yo a ellos.  No les pierdan de vista. No puedo terminar este repaso emocional  sin una mención a Marcos Cadenato, @mcadenato, con el que me unen tantas cosas y que se ha convertido en uno de mis amigos inseparables de quedadas y saraos. Gracias por tu apoyo sincero Marcos.  Tampoco sin recordar el ensayo de la polka el viernes por la noche, divertidísimo y tras el que viví emocionantes despedidas, entre otras la de @angelsaez, el profe que se enfrentó él solito a la de la peineta, dándonos una lección de dignidad y de coherencia  ejemplarizante en estos tiempos duros que nos esperan. Me regaló un abrazo y un tarrito de almendras garrapiñadas, el primero para transmitirme la fuerza de la dignidad, el segundo para endulzar momentos amargos.

Los mencionados y los que me habré olvidado imperdonablemente, que la memoria suele tener estas cosas, forman mi PLE, como nos ha dado por decir ahora. Con todos he reído, he cantado, he aprendido, he comido, he bebido, he compartido, he charlado, con algunos incluso he llorado y vivido momentos tiernos y emotivos. También he echado de menos a los que faltaban por unas u otras razones.  Acabé Aulablog con un gran cansancio físico, los ojos llorosos, el corazón alegre y el ánimo esperanzado.  Otra educación es posible porque hay educadores que son diferentes. A pesar de gobiernos y ministros ineptos que se empeñan en lo contrario. 

¡Brindo por ello!

 
 #GraciasAulaBlog.

PD: Recordadme los olvidos y prometo enmendarlos de inmediato.

martes, 24 de abril de 2012

Crónica medinense


Aire, mucho aire durante largos tramos de la prueba que transcurría por un circuito urbano al que había que dar tres vueltas. Tomé la salida junto a Pardi, Luismi, Rober y Redondo, peñarandinos todos. Manolo y Ángel, los figuras del grupo, se colocaron en las primeras posiciones cabeza, que para eso van a otros objetivos. En la marabunta inicial perdí rápido de vista  a los compañeros  y casi en los primeros metros, en la calle Padilla, me uní a Ricardo un simpático y dicharachero corredor local de 
 63 años con el que compartí buena parte de la carrera. Rápido congeniamos, nos presentamos y comenzamos a hablar. Un ritmo de 5,10 en los primeros kilómetros nos parecía adecuado. Es importante no dejarse llevar por las ganas y refrenarse al principio. Tanto Ricardo como yo compartíamos ese pensamiento. Tras los primeros 5 ó 6 Km. el cuerpo se calienta y sin darte cuenta comienzas a rodar más deprisa. Dejé a Ricardo y a Redondo que se marchasen unos metros por delante pues me parecía aún muy pronto para incrementar el ritmo. En alguna zona pude ver como a un minuto por delante a Rober y a Pardi, pero aquí cada uno tiene que ir a lo suyo y buscar compañía en corredores que van a la misma marcha. Me uní a un simpático grupo de jóvenes de Tordesillas, que escoltaban entre risas y bromas a una chica guapa y morena y participé de sus chistes durante 6 kilómetros más o menos. Me resultó muy divertida esta parte del recorrido a pesar del fuerte viento que nos frenaba y nos iba poco a poco limando las fuerzas. Dos de ellos decidieron incrementar el ritmo a 5’ y me fui a su encuentro. Pude alcanzar de nuevo a Ricardo (Caito) y me uní de nuevo a la animosa conversación de este medinense al que conocían hasta los gatos. Todo el mundo le daba ánimos por su nombre y a todo el mundo saludaba. Un personaje popular, sin duda. Me hizo gracia el que debía ser su carnicero, que le espetó a voces: ¡Vaya vergüenza Caito. No te vuelvo a vender un filete como no cojas a esos de ahí delante. Y ni se te ocurra decir que me conoces!  El aire nos seguía castigando duramente cada vez que salíamos a zonas más abiertas. Decidí no mirar el reloj y seguir a un ritmo cómodo con mi compañero de fatigas.  Al tran tran, dejamos atrás a Redondo, nos encontramos a Pardi andando a la altura del primer paso por el estadio. Dijo que no seguía más. Echamos mano a Rober al que el fuerte viento le estaba pasando factura.  Igual que a todos. Me hubiese gustado acelerar un poco y correr unos kilómetros por debajo de los 5’, pero dadas las circunstancias, no era mala cosa poder mantener el ritmo.  En torno al Km.18, mi sociable compañero se quedó hablando con un grupito de paisanos al que acabábamos de pasar y me dijo que iba a bajar un poco el pistón. Lo cierto es que desde la mitad de la carrera no paramos de adelantar corredores que iban notando en el cuerpo el paso de los kilómetros, el azote del aire, las cuestas del circuito y las excesivas alegrías de la primera vuelta.  Yo también comenzaba a notar la fatiga en las piernas, y agradecí mucho a Fernando, un compañero del club que correría al día siguiente la Maratón de Madrid, sus gritos de ánimo en el último kilómetro.  Me gustó entrar en el estadio y ver la meta a 200 metros. Pude parar el crono en 1, 48’ 31”, lo que supone un ritmo medio de 5,09 y rebajar un minuto la marca de León, lo que no estuvo nada mal para una carrera que se hizo bastante más dura que lo parecía sobre el papel.

Cuando estaba quitándome el chip llegó el amigo Caito, nos dimos un abrazo y nos emplazamos para la próxima, aunque me hizo saber que él solo corre en su pueblo.  Al poco de llegar me enteré que Luismi había hecho un carrerón, al igual que el gran Manolo González, segundo en su categoría, a pesar de correr con el glúteo tocado y que Ángel había tenido que abandonar en el kilómetro 15.  El momento emotivo de la jornada fue la llegada de Loli, que terminaba su primera media, casi exhausta, pero con una cara de satisfacción y una alegría que compensaba todo el sufrimiento.
El circuito, más ondulado de lo que me había imaginado y  feo, puesto que transcurría durante muchos kilómetros por polígonos industriales y zonas periféricas. El fantástico castillo de la Mota, monumento emblemático de la ciudad,  sólo se veía a lo lejos  desde un pequeño tramo del recorrido, justo antes de acceder al estadio  y para eso, únicamente la parte superior de la torre del homenaje, que con sus 40 metros de altura es la más alta de toda Castilla. Desde aquella distancia no puedes ni siquiera adivinar su elegante silueta de ladrillo mudéjar. En monumentalidad, nos tuvimos que conformar con la salida y las dos pasadas por la espléndida plaza de esta villa, a la que accedíamos a través de la Casa de los Arcos  y en la que entraría sobrado un estadio de fútbol.  Me he tomado la molestia de medirla en el SIGPAC y ocupa una superficie de 1,2 hectáreas. He pasado en ella muchas mañanas de domingo, acompañando a mi padre a “hacer el mercado”, que en su oficio de comerciar con cereales y alfalfa, consistía básicamente en reunirse en la plaza con agricultores, corredores y tratantes de la zona, para intentar comprar buen género al mejor precio posible. La charla era el instrumento de trabajo, y la palabra dada el único contrato.  Los corros se formaban bajo los soportales, preferentemente. O en los bares de la plaza, el Mónaco, al que siempre escuché pronunciar sin acento, o el Gloria, en los que se cerraban muchos tratos con un vaso de verdejo, o con un rancio de Nava del Rey, no en vano Medina es cabecera administrativa de una tierra de grandes vinos, Rueda, La Seca, Serrada…. Mientras esperaba el pistoletazo de salida, evocaba aquellos momentos y recordaba con cariño a mi padre, fallecido  justamente hace tres años.
Recuerdo de aquella época un monumento en la plaza dedicado a la letra de cambio y que ha desaparecido tras la remodelación de este espacio, que fue escenario de las más potentes ferias europeas del tardomedievo, ya que desde aquí se comerciaba toda la lana castellana que abastecía la pujante industria textil de Flandes, desde dónde volvía a España manufacturada en forma de brocados, paños y finas sábanas de Holanda. Desde aquí tenía su centro de operaciones Simón Ruiz, comerciante que acabó siendo prestamista de la corona y personaje de gran influencia económica y financiera en el siglo XVI. Y es que Medina se encuentra enclavada en un territorio que un día fue el centro neurálgico de la corona de Castilla, que dominaba medio mundo, pero que mantenía en la miseria a las gentes de estas tierras.
Nada más salir de la plaza, el recorrido atraviesa la calle Padilla, que lleva el nombre de uno de los comuneros que perdieron la cabeza en Villalar, allá por el año 1521, y que viene al caso porque en el momento de escribir ésta crónica (23 de abril) estamos conmemorando su 491 aniversario. Fue Medina, a la sazón, una ciudad comunera que negó las piezas de artillería a Ronquillo, un imperial que había puesto sitio a Segovia. Ronquillo en venganza, incendia la ciudad. Estamos en 1520 y me resulta agradable trotar por esta calle, que hoy es la más importante de Medina.  Al paso por la calle de Padilla giré la cabeza para tratar de atisbar si aún continúa abierto el bar Geli, en una calle lateral, en el que se comían, o se comen  unos deliciosos pescuezos de pollo fritos y un poco picantes, que no quería dejar de volver a probar en caso de tener ocasión. De momento, a correr y a guardar fuerzas que la carrera es larga y da tiempo a todo: a sentirse bien, a encontrarse mal, a venirse abajo, a hablar, a reír y a sufrir. La buena organización nos facilitó mucho la vida en los puntos de avituallamiento, en los que no faltaban esponjas para enjugar el sudor, agua para refrescarte y deliciosas rodajas de limón y de naranja que mi boca reseca agradeció infinito. Es la primera vez que veo este detalle en una carrera y la primera vez también que llego al agua caliente de las duchas. Sólo por eso merece la pena volver. Bueno, y por saber si el carnicero le ha seguido vendiendo los filetes a Caito.  

21 de abril de 2012
Dorsal : 416
Posición 35 de mi categoría
1,48’31” Tiempo Real. 
Ritmo: 5’ 09”

viernes, 23 de marzo de 2012

Media Maratón de León: Crónica con Estrambote


Para terminar algo, antes hay que empezarlo. Eso pasa con todo, incluso con las crónicas. Comenzar es la parte más costosa, la más dura, hasta el punto de que arrancar podría ser un 50 % del trabajo. El otro 50 %, terminarlo. Pues bien, otra media empezada, y afortunadamente terminada. De momento llevo cuatro y todas ellas en distintas capitales de Castilla y León: Segovia, la primera y la más emotiva, Valladolid la segunda, Salamanca hace quince días y León la última. Aquí os dejo mis impresiones. Mañana fría en León. Mejor dicho, muy fría, casi de pleno invierno. Lo peor, el aire helador que soplaba desde la montaña. El frío me incomoda, pero aún más lo hace el viento, que traspasa la camiseta sudada y te deja como un carámbano. Pero ya lo tengo claro, prefiero llevar puesto el cortavientos aunque me toque anudármelo a la cintura a mitad de carrera, antes que pillar un catarro. Cuando llegue el verano me quejaré del calor.

Frío también el cuerpo, puesto que no calenté previamente, hice unos ligeros estiramientos y decidí ir cogiendo el tono en vivo y en directo. Preferí pasar ese rato con Carmen. Total, estaba solo, una media se hace larga y no llevaba más pretensión que la de acabar entero. En realidad me inscribí por ver si podía volver a revivir las buenas sensaciones de Salamanca en la que me quedé con ganas de más y no era mala opción León teniendo en cuenta que ese fin de semana iba a estar en Benavente y que el lunes era festivo. Así podría darme el gustazo de unos vermúts de grifo en el Barrio Húmedo con mi amigo Javi Piñán y un botillo, si hacía al caso, para comer. Pensando en lo que iba a beber al terminar, me dieron ganas de mear casi nada más dar el pistoletazo de salida, por lo que fui entretenido viendo las posibilidades que tenía, sin alejarme mucho del circuito. Realmente, en plena ciudad no son muchas, a no ser que pilles un bar abierto. En estos pensamientos fui dejando atrás La Corredera, San Francisco, Santo Domingo, Ordoño, hasta llegar a la estatua de Guzmán el bueno, que con e brazo y el dedo índice extendidos parece decir: Si no te gusta León, por ahí se va a la estación. Pero es imposible que León no te enamore viendo la imponente fachada del Hospital de San Marcos, antiguo hospital para peregrinos y joya del plateresco español, con una decoración profusa plagada de arabescos y rematada toda ella por una crestería que evoca la del Patio de Escuelas de Salamanca. Pude ver su espectacular portada, que se corona con una peineta que bien hubiese merecido una contemplación más relajada. Otra vez será.

Ya en las orillas del Bernesga, en torno al kilómetro cinco salimos hacia una zona de campo abierto para alivio de mi vejiga y de mi soledad, puesto que nada más incorporarme a la carrera, una vez resuelto el apremiante trance, observé, a unos cien metros por delante, dos camisetas de Villoruela. Pues nada, a apretar el paso. Los pillé en la única cuesta del recorrido. Rápido nos presentamos y comenzamos a charlar. Hay una gran diferencia entre correr solo y hacerlo en
compañía. Desde el momento que me junté a Raúl y Jesús, la carrera se hizo amable a pesar del helador cierzo que soplaba desde las cumbres nevadas de la Cordillera cantábrica que se veían claras y cercanas desde algunos puntos del itinerario. Entre charlas y chascarrillos fueron pasando los kilómetros. Pasamos por delante de la acristalada fachada del MUSAC, que por sus vivos colores se me antoja una recreación moderna de las vidrieras de la catedral, cómo si el arquitecto se hubiese inspirado en ellas o hubiese querido rendirlas un homenaje en esta vistosa fachada. Nuestro camino nos llevó cerca de la Colegiata de San Isidoro, dónde se albergan algunos frescos románicos de gran belleza, entre otros, el calendario de los meses del año y los oficios asociados a cada uno de ellos. Yo utilicé el motivo correspondiente al mes de septiembre para ilustrar el post “Apología del vino”. Debió ser por aquí dónde veíamos al fondo la Casa Botines, de Gaudí, con ese aspecto de casade cuento flanqueada por cuatro torres de chapiteles cónicos y con el aspecto neogótico que quiso darle el arquitecto a esta joya del arte modernista, otra alusión casi segura al monumento más importante de la ciudad. El edificio Botines es fantástico, pero lo que de verdad te deja sin aliento es la aparición repentina, al revolver de una esquina, del cuerpo principal de la fachada de la espléndida catedral.


Encontrarse de frente con las hermosas arquivoltas de acceso a las naves, el gablete que remata la nave central y el enorme rosetón gótico, es un espectáculo impagable para la sensibilidad y para la vista. Según avanzas hacia ella vas completando su visión a medida que aparecen las torres laterales y entonces comprendes porqué es la más hermosa de las catedrales góticas españolas, la más armónica, la más pura, la más francesa. Es la Pulchra leonina que, ahora, tras la limpieza de su fachada, luce más pulcra que nunca y nos recuerda en su silueta a Reims, a Chartres, e incluso a la mismísima Notre Dame de París. Poco duró la artística visión, puesto que tras un breve callejeo por la zona gótica, salimos de la ciudad para dirigirnos hacia el campus universitario. Pude ver de refilón un cubo de la vieja muralla, ante la que murió atropellado por el camión de la basura el ilustre pellejero Genarín, cuando descargaba su vejiga contra el lienzo de la muralla. Y yo buscando campo abierto. Recordé que tengo pendiente la asistencia un viernes santo a la procesión que honra su memoria con orujo y letanías en verso. Otro motivo para volver.

De momento toca correr. Hemos cubierto los primeros diez kilómetros a un ritmo confortable de charla (5'27" por km) y toca apretar un poco el paso. No sé si la visión de la catedral me ha animado, pero me encuentro mucho mejor que cuando empecé hace casi una hora. He ido cogiendo calor y tengo fuerza. Jesús va más apurado y se queda en el avituallamiento. Yo aún no me acostumbro a beber en movimiento y siempre me toca parar si no quiero añusgarme, pero vuelvo a coger a Raúl y tiramos hacia adelante a un ritmo vivo pero regular y sostenido. Cubrimos los 11 últimos Km. en menos de cinco minutos de media. Se me hizo largo el último tramo, cuando con la puerta del estadio Hispánico a la vista tuvimos que dar una vuelta a la manzana para acceder al mismo. Entramos juntos, Villoruela y Peñaranda, cogidos de la mano y con el brazo en alto. A la emoción de acabar, se une la alegría de hacerlo en menos de 1,50, tiempo real, y mi mejor tiempo en una media y sobre todo a la sensación íntima de que aún tengo posibilidades de mejora. Ya se verá. Por lo pronto me quedo con la satisfacción de haber ido de menos a más y de cruzar la meta con fuerza en las piernas. Ahora, a disfrutar del momento. Carmen nos ha visto llegar y nos hace unas fotos. Al poco llega Jesús, nos felicitamos todos y posamos de nuevo junto a Zacarías y Jose, también de Villoruela, con la satisfacción de haber concluido otra media maratón. Hasta la próxima, paisanos.

Estrambote: Lo mejor, el caldo calentito que nos ofrecen al llegar y que me entona el cuerpo. Lo peor, la desesperante desorganización del ropero, que provocó atascos y esperas, la mía de media hora y sin trazas de avanzar, hasta que los más impacientes rompieron la barrera y pudimos entrar a recoger nuestros equipajes personalmente. En menos de dos minutos todos con la mochila a cuestas. Ducha fría, pero reconfortante, ropa seca....y a tomar unas cervezas con sus tapas. Hay que ver que rico sabe todo cuando tienes hambre..... Graniza en León, pero no importa, entre la carrera, el caldo, las cervezas, las tapas y un vinito, yo ya voy calentito.

martes, 13 de marzo de 2012

Emoción en Carmona: #EABE12


¿Cómo se pueden evaluar las emociones? ¿Los afectos también computan en la cuenta de resultados? ¿Por qué los abrazos, los besos, las risas y las canciones no aparecen como indicadores en las encuestas de satisfacción?
Me he venido del #eabe12 con la maleta llena de cariños, recuerdos, satisfacciones, ilusiones, risas, sonrisas, abrazos, amistades nuevas que presagian próximos reencuentros, reencuentros con antiguas amistades, y con el corazón alegre. He compartido, he trabajado, he aportado, he recibido, he desvirtualizado, he conocido, he hablado mucho, he escuchado más (Starpy dixit), he visto, he aprendido, he sentido las ausencias, he disfrutado las presencias. También he comido, he bebido, he bailado, he ayunado (no fue otra cosa la presunta cena del sábado) y he desayunado (menos mal), he cantado, incluso he bailado y espero que no haya testimonios gráficos que avalen este punto. También me he sentido escuchado, apreciado, halagado. He notado la preocupación de los organizadores para que nos sintiéramos a gusto. Ni sé las veces que el bueno de Jochimet me preguntó si estaba todo bien y he percibido el agradecimiento sincero de Lola Urbano por nuestra presencia. -Por cierto, habría que declarar a esta mujer Patrimonio de la Comunidad Educativa- . Cómo si la oyera, con ese gracejo natural que ella tiene: Ni patrimonio, ni matrimonio, ni leshes. Bueno Lola, era sólo una sugerencia…
Aunque solo fuera por los ratos inolvidables no puedo dejar de citar a Marcos Cadenato, al que ya me une algo más que nuestro gusto por Sabina y Serrat (respectivamente), a Fernando García Páez, siempre tan amable y cariñoso conmigo, a Gorka, cantor vasco-andaluz con voz de orfeón, a Fernando Trujillo y David Álvarez, por lo que presiento como un buen y duradero entendimiento, a Starpy, referente personal puesto que siempre indica el rumbo, como cualquier estrella que se precia y además ya amiga, a Lola Prieto, a la que siempre me alegro de ver, sincera y admirable, a Maru Domenech, con la sonrisa en la cara, llevando alegría allá dónde esté y siempre dispuesta a darme un abrazo, a Isabel Ruiz, que ya es como de la familia, a Puerto, con la que congenie muy bien, a Julio Hinojo, con el que compartí comida y chistes, a María José sin FA, también almeriense y simpática como pocas, a Ginés, Ciudadreal y a Maribel, entre otras cosas por enseñarme a preparar los molletes de Antequera, a mi tocayo Gamboa, que cuando pasan las 12 de la noche deja de pensar en códigos QR, a otro tocayo, el incansable José Luis Castillo, gran persona, y a otro más, José Luis Lozano, Anna Sorolla y Ainhoa Ezeiza, guapas, guapas y listas, listas, Antonio González que creo que hace unos brazos de gitano que te mueres, a la elegantísima María Barceló, reina del glamour y del salmorejo, según me confesó ella (habrá que catarlo), a Guillermo Cepeda, atentísimo, a Rosa, encantadora, a Juanma Díaz, a Manuel de Capileira, que me da que es la mejor persona que uno puede encontrarse en cualquier sitio en el que él esté presente con el permiso de Salvador (Salpegu) que no le va a la zaga al precedente, a Gregorio Toribio, al que me alegré enormemente de ver aunque no llevase las zapatillas para una carrerita por Carmona, a Juan Morata, siempre amigable y sonriente, a Agustín, que se destapó como un gran dibujante en el grupo 3, a Juan Sánchez Martos, el primero que desvirtualicé en el EABE, a César Poyatos, al que siempre le veo sonriente y amistoso, a José María Ruiz, con el que crucé dos palabras, pero me cayó de lujo por su sonrisa permanente, a Pepe Arjona, al que tengo que escuchar cantar en alguna otra ocasión, a Pepa Bermudo, a Engracia, por su sabiduría, su sinceridad y compromiso con la educación, a Miguel Torres, compañero de grupo con el que seguro que haré buenas migas, a Miguel Gil cara del proyecto Lova y desvirtualización imprescindible, a Antonio Sevilla, que al igual que el delantero del Alcoyano que tiraba los corners y salía a rematarlos, tiene el don de la ubicuidad, puesto que hace la foto de familia y aparece en ella, a la profe de las caretas, creo recordar que se llamaba Raquel y desde luego a sus alumnos por el trabajo que hicieron para nosotros, a Yola y a Carmen Devesa que tiñeron el encuentro de verde primavera, a Ana Rosaleda y sus poses de modelo consumada, a Loli Peralías a la que vi tan entregada que no quise ni molestar, a Rafa Castillo, a Andrea Giráldez, siempre discreta siendo una gurusa ella, a Jon Bustillo con el que me encuentro ya como en casa, al gran Manu Piel Roja con el que confío verme en temporada micológica, al sonriente Mappo, al cercano y detallista Eraser y a su hijo, que nos le presentó, a los chavales de la mesa de alumnos, que nos dieron una buena lección, a Antonio el camarero de la taberna irlandesa que acabó haciéndome descuentos en las cervezas , y procuró que me sirvieran un plato de garbanzos con espinacas cuando ya se habían llevado todo para adentro en la noche de la cena cuaresmal. A Anibal de la Torre, Chelucana, a Pily, a Félix, a Jordi Adell y Linda Castañeda…..También a El Fregonero, con el que me hubiese gustado departir un rato y a todos los demás cuyos nombres no recuerdo ahora, pero con los que coincidí en el bar, en la comida, en los descansos, en el servicio, en el vestíbulo, en los grupos, en las gimkanas, en la cena del viernes y en la no cena del sábado, en el baile. Al liberador anónimo de El puente de los asesinos, un libro que vino a mí por dos veces. La primera lo volví a dejar dónde estaba tras leer el primer capítulo, la segunda volví a tropezarme con él en otro lugar, él y yo solos y me pareció que me estaba buscando sabedor de que era el único libro de Pérez Reverte que me faltaba por leer. En fin a todos los citados, gracias y a los que se me olvidaron, mil perdones. Tendremos ocasiones de volvernos a ver, a hablar, a convivir, porque arrieros somos y (estoy seguro que) en el camino nos encontraremos. Y sea cual sea el lugar en el que esto ocurra, seguro que recordaremos orgullosos que estuvimos en el EABE12, haciendo visible lo invisible y compartiendo una forma común de pensar la educación, la pública, la nuestra, la de todos.

lunes, 12 de marzo de 2012

(re)Corriendo Carmona

Sábado 10 de marzo.

Amanece en Carmona. Si no me levanto ahora no tendré ocasión de correr unos kilómetros en todo el día. Ayer no hice nada y mañana lo tengo difícil y eso lo acabaré pagando en la media maratón de León del día 18. Arriba. Total, apenas he dormido (debieron ser las Coca Colas, porque por lo que sé, el ron adormece) y una hora más en la cama no me solucionará nada. A la calle. La mañana está fresquita, aunque se va bien en pantalón corto. Lo mejor es dejarme llevar sin rumbo ya que el pueblo es nuevo para mí. Carmona es una ciudad empedrada con adoquínes y cantos, por lo que lo mejor es tomárselo con calma, por las rodillas lo primero y por los tropezones lo segundo. Está situada encima de un alcor dominando una amplia y espaciosa campiña. Toda la ciudad estuvo amurallada, pero conserva sólo dos puertas y algún que otro paño anexo a las mismas. Cuando llegué a la llamada puerta de Córdoba, situada al este de la ciudad, los primeros rayos de sol penetraban en la ciudad a través de su arco de factura romana. Es uno de esos momentos mágicos que sólo tienes la dicha de contemplar muy de tarde en tarde. La luz parecía tener presencia física, como cuando la vemos dibujarse en el polvo de una habitación oscura en la que entra un solo foco. Me paré a disfrutar de tanta belleza y me arrepentí de no haber sacado mi pequeña máquina de fotos. Del otro lado de la puerta, tres fotógrafos, de los de trípode, grandes objetivos y enormes máquinas estaban aprovechando el momento de luz para captarlo en sus cámaras. Seguro que en alguna otra ocasión se vieron sorprendidos, al igual que yo, por la belleza efímera de las primeras luces del amanecer en la puerta de Córdoba. Poco a poco el día fue afianzándose. Llegué hasta el Alcazar del rey D. Pedro, que hoy acoge el Parador Nacional de Turismo. Entré en el patio de armas a través de un arco de herradura apuntado. Contemplé en lo que pude, los restos de torreones, almenas, foso, adarve, barbacana... hoy en ruinas, pero con aún una gran prestancia y con la capacidad seductora que envuelve a todas las ruinas históricas.
La luz del sol se reflejaba ya en las fachadas blancas de las casas y el azul puro del cielo prometía un hermoso día. Tuve ocasión de comprobarlo desde un pequeño mirador desde el que se divisaba la enorme vega. Todavía algún resto de bruma le confería el aspecto de un gran mar. Me vinieron a la cabeza los versos de Miguel Hernández en El romancillo de mayo “… y las mañanas son miel, de puro y puro doradas.” Se comprende que la ciudad se ubique en el sitio en el que está y que haya estado poblada desde el Neolítico, dada su privilegiada posición, sus fértiles campos y su fácil defensa. Eché de menos un río para que el enclave hubiese sido de libro.
Todavía me dio tiempo a trotar arriba y abajo por el trazado árabe de sus calles, a pasar por un mercado que se configura como una gran plaza cuadrada y porticada. La
s tiendas se disponen en las fachadas de debajo de los soportales. Hay incluso un par de bares. Me evocaba alguna fotografía de los zocos árabes puesto que al fondo se veía una torre esbelta que bien hubiera podido pasar por un alminar. Algunas tiendas estaban colocando ya su mercancía y los tenderos me miraban como queriendo decir ¿De dónde ha salido éste? Salí del mercado y me dirigí de nuevo hacia la puerta de Sevilla, de allí al Alcázar y vuelta a descender hacia una carretera antes de emprender la cuesta arriba que acabaría metiéndome otra vez en la ciudad. Di rápido con el hotel y me hubiese quedado otro rato más, pero he venido a otra cosa. He tardado una hora y he corrido en torno a los 10 kilómetros, pero he disfrutado como pocas veces y además se me ha pasado el sueño. Los más madrugadores comienzan a bajar a desayunar. ¡Qué hambre!


Domingo 11 de marzo

Ayer me quedé con ganas. Hoy es domingo y me tocaría tirada larga de dos horas, pero no quiero sobarme mucho porque tengo que conducir más de 500 kilómetros. Decido salir y correr durante una hora y darle un poco más de ritmo que ayer. Para eso he de buscar un camino. Enfilo una calle cuesta abajo, y justo como había imaginado, me acaba sacando del casco histórico. Veo una especie de polígono y hacia él me dirijo. Justo enfrente sale un camino de tierra, lo único que llevaré cuatro kilómetros y no he dejado de ir cuesta abajo. Me espera una vuelta un poco dura, máxime cuando ayer casi me marché a la cama tarde y a la canal. Vaya una cena que nos pusieron: la tortilla que había sobrado del desayuno, unos platitos de pescado rebozado para compartir (comí 3 trozos) y unos calamares fritos y fríos. De postre, espinacas con garbanzos, pero platillos contados. En fin. Menos mal que lo compensé con las cervezas, los vinos y los gintonic. O sea que combustible tengo. Vamos p’alante. Veo a un kilómetro o así un campo florecido y decido llegarme hasta allí por ver de qué se trata. Es una planta de unos doce centímetros de alto, con hojas agrupadas de 6 en 6, como la marihuana, que me recuerdan también a las plantas de la patata cuando están pequeñas. La flor de color ceniciento. No soy capaz de identificarla, o sea que vuelta para atrás. Ahora toca subir y me fuerzo un poco. Me da por pensar que parte del esfuerzo que haga en los entrenamientos me lo ahorraré el día de la carrera.

Lo cierto es que voy bien y casi sin darme cuenta estoy de nuevo a los pies
de la ciudad. Me llama la atención una torre, casi a las afueras de la ciudad, a la entrada en este caso, que se me antoja prima directa de La Giralda, incluso está rematada por una veleta, al igual que el famoso giraldillo de su pariente cercana, que lo es al menos en la distancia. La observo sin pararme y tiene una decoración muy profusa y un estilo decorativo muy próximo al arte almohade. Ya lo miraré. De momento a apretar los dientes y a subir el último tramo empedrado. Llegando al hotel me encuentro ya con compañeros del EABE que llevan las maletas al coche. Me despido. Una hora. Calculo que 11, 5 kilómetros, la mitad de buena subida. Estiramientos frente al hotel con la vega de fondo y un sol agradable. A por la ducha y el desayuno, que me lo he ganado. Se van a arrepentir estos del hotel de haberme dejado con hambre ayer a la hora de la cena.

miércoles, 7 de marzo de 2012

MM Salamanca. Una media muy completa


Llevamos semanas sin que caiga una gota de agua. La prensa dice que es uno de los inviernos más secos desde que se registran datos. Pues mira por dónde, las previsiones vaticinan lluvia en Salamanca durante 3 horas, entre las 10 y las 13 horas del domingo, justamente en el transcurso de la media maratón. Hay que jod…obarse. No me importa mucho mojarme en la carrera, si no es un chaparrón, claro, pero es un incordio. El suelo se vuelve peligroso y más aún en los trazados urbanos, cómo era el caso, los pies y las zapatillas terminan empapados, y sobre todo, la ropa pesa más, te roza, y te hace daño en las tetillas, que acaban doloridas ye incluso sangrantes. Por no hablar de que si al llegar a meta te tienen un ratito entretenido, como es previsible, el catarro está servido. Mucho musculito, mucha resistencia física, pero como veis, los corredores somos gente delicada.

Nos libramos del agua, aunque tuvimos un invitado con el que casi nadie contaba, el viento, que nos complicó las cosas en algunos tramos de la carrera, sobre todo al final, que es cuándo más duele, aunque imagino que hubo gente que ni lo notó. La dureza de las carreras tiene una parte importante de subjetividad. Me explico. Depende de cómo tengas el día. Si tienes fuerza no hay obstáculos, si vas tocado cualquier circunstancia adversa se convierte en un martirio. Personalmente no me pareció una carrera dura, incluso se me hizo corta. Digamos que el trazado es exigente en algunos tramos, pero bastante llevadero. La cuesta final subiendo desde La Aldehuela puede hacer daño si no has reservado fuerzas anteriormente. Creo que ahí estaba la clave para llegar más o menos entero a la meta: No tomarse uno las cuestas muy a pecho. Me gusta decir que hay que subirlas como un viejo para llegar arriba como un joven.

Disfruté de la carrera desde el primer momento y eso también es mérito de la excelente organización. No hubo que esperar en la recogida de dorsales, las instalaciones del pabellón eran excelentes, servicios impolutos, guardarropa rápido, cómodo y eficaz, salida por cajones muy bien señalados, trazado espectacular, como le corresponde a la ciudad, detalles inesperados cómo la exposición de automóviles antiguos a lo largo del recorrido, voluntarios amables, ciclistas de la organización atentos a cualquier incidencia, recogida rápida de la bolsa del corredor….en fin, una organización prácticamente perfecta. Como sugerencia, no como crítica, diría que sería interesante pactar con el Corte Inglés el uso de su aparcamiento y que los voluntarios de las bicis llevasen caramelos: En el transcurso del recorrido hubo dos personas que los solicitaban para compensar la bajada de glucosa.

En esta ocasión había quedado con Óscar, el afortunado marido de la mejor diseñadora gráfica de la región (por lo menos), que se enfrentaba por primera vez a esta distancia. Al grupo se incorporó, ya en la línea de salida, Juanflo, que también se estrenaba en las medias. Yo había llegado con Marta , que salió también con nosotros y a la que perdimos de vista antes de llegar a la calle Toro. Nos acabó sacando 10 minutos en la meta. Nosotros a nuestro aire y a tratar de acabar, que era el objetivo para ese día. Es importante no dejarse llevar por un ritmo demasiado alegre al principio de la carrera, ni tratar de seguir el paso de los que te preceden, ni dejarte presionar por los que vienen detrás, ni responder a los estímulos de la adrenalina que te incita a correr más deprisa, sumido en esa sensación de casi borrachera que uno lleva durante los primeros compases. Hay que tener en cuenta que 21 Km. son muchos y que las alegrías del comienzo pueden tornarse en sufrimiento al final. O sea que lo mejor, para nuestro propósito es sosegarse y coger un paso cómodo. Entre las presentaciones, la charla amena, la belleza del recorrido, la foto al paso por la Plaza mayor, cuando nos quisimos dar cuenta estábamos ya atravesando el puente romano. Delicioso este primer tramo. Subida a Vistahermosa. Allí pillamos a Vicente, el atleta que iba en la silla de ruedas , al que acompañamos durante un rato. Me dolían los brazos sólo de verle como empujaba la silla cuesta arriba, ¡menudo esfuerzo! Según íbamos hacia el Zurguén, los primeros ya volvían por el carril contrario. Me dio mucha alegría ver que Juan Bueno iba destacado en cabeza con otro corredor. ¡Cómo corre este muchacho! Pudimos ver y animar también a Chelís y Ángel que marchaban a un ritmo endiablado, a Edu y Adri veloces como Aquiles en los campos de Troya, a Manolo González, a Álex, a los hermanos Casas Viela…En fin, cómo dice mi amigo Lillo, “a todos esos que corren en otra liga”.

Nosotros, a lo nuestro, a que cayeran kilómetros sin cansarnos demasiado. Yo me encontraba fuerte, Óscar también aguantaba el ritmo en torno a los 5,30 y Juanflo comenzó a dar los primeros avisos de debilidad camino del segundo paso por puente romano. Me gustó entrar de nuevo en Salamanca por él y contemplar una vez más la fachada acristalada de la Casa Lis, o el verraco vettón contra el que el ciego golpeó la cabeza del todavía inocente Lazarillo de Tormes. Muy agradable me resultó el tramo que discurría a la orilla del río y además seme hizo muy corto. Llegando al kilómetro 15, Juanflo nos pidió que le dejásemos continuar a su ritmo y Óscar y yo aceleramos un poco y nos distanciamos. Desde aquí a la meta, fuimos todo el camino adelantando corredores, aunque hubo que bajar un poco el pistón para llegar juntos. Cómo me gusta llegar al kilómetro 20 con fuerza en las piernas y sentir que puedo seguir corriendo y subir la velocidad si me apetece. Esa sensación es la que me anima a seguir disfrutando de este deporte, pero también ver la alegría en la cara de Óscar al terminar la carrera, y el abrazo emocionado y la gente que aplaude y el alivio de parar… Recordé el año pasado en mi debut en la de Segovia cuando Pedrote me llevó en palmitas desde la salida hasta la meta y pensé en la cantidad de emociones que vives cuando logras superar este reto. Qué diferencia he experimentado en este último año, y que distintas las sensaciones físicas entre llegar con lo justo e ir sobrado. Al final, 1,55 y el convencimiento de que ha sido la carrera que más he disfrutado. Justo en la meta nos esperaban Carmen y Tatiana para recibirnos con un beso. Ese fue nuestro mejor premio. Realmente, no podemos aspirar a otro. Tras la carrera, me enteré por Álvaro de la lesión de Josemari, pero también de que Rony y Jose Paradinas habían concluido de forma magistral su primera media maratón. Me dio verdadera pena no poder quedarme a comer y haberle puesto al magnífico día un colofón a juego. Pero no pasa nada. Yo de momento me he apuntado a la de León con la intención de darme un homenaje a base de cecina, morcilla y si pudiera ser, un botillo para garantizar la recuperación del cuerpo y un buen vino de El Bierzo para la del espíritu. Dicho queda.