jueves, 8 de noviembre de 2012

No crónica de un encuentro.


Me parece que en esta ocasión no voy a escribir un post sobre el #bbppcita. Por varias razones. La primera de ellas es que es muy difícil decir algo nuevo cuando los que me han precedido en esa tarea han aportado y dicho todo lo reseñable sobre el evento; la segunda, es la pérdida de actualidad. No se puede esperar más de una semana ensimismado en la autocomplacencia y en el arrobo místico recordando los ratos pasados y ponerse a escribir cuando ya  el efecto emocional del evento va decreciendo. La tercera es que seguro que acabo la crónica olvidándome de hacer alguna mención imprescindible, y eso no me gusta. Cada una de las personas con las que he coincidido me han aportado algo, me han dado alegría, complicidad, nos hemos cruzado una mirada, un guiño, una sonrisa, y eso hay que agradecerlo. Pero la memoria va fallando y no todo lo que resultó agradable al corazón, queda registrado en los archivos de acceso rápido del cerebro.  Y no me lo negaréis, eso es un riesgo que fortalece esta tercera razón y por lo tanto mi voluntad de no sentarme a escribir sobre ello.


Eso sí, en el caso de un cambio súbito de opinión a este respecto,  no tendría ninguna duda de cuales han sido los momentos más destacables, aunque el problema llegaría a la hora de cuantificar cuántos de ellos deberían ser relatados, más que nada para no aburrir al personal. ¿Elegiría solo tres, o quizás una docena? Material tengo. Lo que también tengo y bastante claro,  es que mi primera mención tendría que ser para Lourdes Domenech @lourdesdomenech, por el impacto emocional que me produjo esta mujer de apariencia frágil, mirada intensa y sonrisa amplia y permanente. Por su sencillez, su cercanía, su claridad para exponer las cosas, su mentalidad disruptiva, su solidaridad, su compromiso con la educación, su amabilidad, su dulzura. Diría que me ha cautivado y que haré lo posible por volver a coincidir con ella. ¡Me ha regalado tanto en tan poco tiempo! ¡Cuánta razón tenía nuestro común amigo Marcos Cadenato cuando me hablaba de ella! Y hasta aquí puedo decir, no siendo que la buena de Lu me dedique una reprimenda por cantar sus virtudes, que es lo que tiene la humildad…

Lourdes Domenech y Marcos Cadenato. Imagen de Pep Hernández.

Si no hubiese decidido dejar estas consideraciones y otras en el teclado, no dudaría que el discurso narrativo tendría que saltar desde la personalidad sosegada y tranquila de Lourdes, a la alegría explosiva y desbordante de Mercedes Ruiz, @londones, que tuvo a bien venirme a saludar a la biblioteca el viernes por la tarde. Inmediatamente te percatas de que esta mujer es un huracán, es pura energía, amable, cariñosa, simpática y resuelta. Necesita dos hombres a su lado para equilibrar el contrapunto, en este caso, su marido, y Felipe Rodríguez, compañero de ponencia y de tribu.  A su lado no queda nada por hablar, nada por decir, todo queda organizado en un plisplás. Magnífica, Doña Díriga, Dáriga, Dóriga, trompa, Pitágora. 

 En este punto me encontraría ante la disyuntiva de seguir el relato siguiendo el orden de las ponencias  matutinas, o dejarme llevar por las emociones, pero puesto que he decidido no escribir sobre el Encuentro de BBPP, un dilema que me ahorro. Aunque me da pena no seguir, por mi amigo @ Pephernandez, con el que  ya había tenido el placer de coincidir en Peñaranda, aunque digamos que de soltero, por lo que tenía muchas ganas de que @Silviagongo, su esposa 2.0, apareciese por estas tierras. No sé qué es lo que más destaca de ellos, si su enorme humanidad, para lo que necesitan un envase XXL, o el tamaño de sus corazones, o la benevolencia de su carácter, o la campechanía que irradian. A decir verdad, a Pep lo he encontrado más menguado en esta ocasión, pero solo de talla. A Silvia, como siempre, amistosa y cercana. Encantadora. Como es ella. Con Pep me emplazo para nuestra próxima carrera twittera, a la que ya tenemos adscritos unos cuantos trotadores, con Silvia a seguir nuestra conversación inacabada. Pero con vino navarro, no con cerveza. 

Y claro, de optar por esta vía, llamémosla cronológica, no podría dejar en el olvido a @Tonisolano, el D’Artagnan de la Plana, que a base de encuentros y charlas se ha convertido en uno de mis imprescindibles y con el que siempre es un placer reencontrarse, para comprobar que no ha perdido la chispa, el destello inteligente y ese gracejo ingenioso más propio de un andaluz que de un valenciano. En esta ocasión ha hecho equipo, casi matrimonial también, como Silvia y Pep, con @Daniyecla, al que tenía unas ganas enormes de conocer. Desde luego, no defraudaron las expectativas estos dos caballeros andantes de la enseñanza. 
Posiblemente citaría a continuación a @Miguelgilcasado, que nos trajo el proyecto LOVA, que intenta acercar la ópera a las aulas, con una curiosa presentación en la que el auditorio acabó danzando y cantando con ritmo africano.  Y tendría que mencionar la capacidad de sorprenderme que tiene @Cpoyatos. Este profe lo mismo plancha un huevo TIC que fríe una corbata 2.0. Da gusto. Además vino acompañado de Marta Santiso, @mrtsantiso, que siempre alegra el semblante de aquel que la mira. 
No tendría perdón si dejase sin una mención especial a los componentes del grupo Ojos Negros, Javier Monteagudo, y  @jmonteo y Milena Fuentes @mfumerin, por el magnífico concierto que cerró el encuentro y que logró trasladarme a momentos  pasados y evocarme gratos recuerdos que  imaginaba perdidos gracias a la fantástica Charrada peñarandina que tantas veces  he escuchado con sonido de dulzaina, pero que sonaba grandiosa interpretada al violín. Igual me ocurrió con la preciosa Entradilla segoviana del cancionero de Agapito Marazuela, capaz de erizarme los vellos con tanta belleza. Gracias Javier, gracias Milena.
En el terreno de las querencias personales, me vería en la dificultad de tratar de plasmar en el papel las emociones del reencuentro con mis huéspedes amigos, Marcos Cadenato, @mcadenato, María Eugenia Domenech, @marudo76, Lola Prieto, @lolaprieto y María José Chordá, @mjchorda. Es una lástima que en un programa tan apretado, la convivencia hogareña se vea reducida a la hora del desayuno. Pero menos da una piedra. Hay gente con la que no necesitas decirte nada, es suficiente con saber que están ahí, aunque no los veas. Cruzarte con ellos por el pasillo de casa ya es demasiado regalo. Son la familia y punto.
Y estos no tardarán en serlo. Nos queda tan solo una kdd, aunque ya hemos puesto las bases para incorporar a mi Olimpo personal, a la manchega ingeniosa, @inmitacs y a su germánico esposo,@ Igorgoroshko. 
Inma Contreras, MªJosé Chordá, Lola Prieto e Inés Andrés
  
Ahora resulta que estaba llamando alemán a un ucraniano. Debería haberme dado cuenta de que es casi imposible que un teutón tenga una sonrisa tan abierta y un rostro tan afable, pero también creo que una experiencia como la de vivir en Almagro con una manchega de retranca y berenjena , debe dulcificar el carácter a cualquiera. Incluso a un alemán. No es el caso, como digo, porque nuestro alemán de Ucrania resultó ser de Galitzia. Otro gallego saleroso para la lista de imprescindibles, aunque para distinguirle de los de Celanova, de los de Ourense, de los de Vigo, me referiré a él como  “El gallego de los Cárpatos” , que al fin y al cabo, no deja de ser otra modalidad de ejercer el galleguismo. Los gallegos son así, como los de Bilbao, que nacen dónde se los pone a tiro.

José Antonio Fraga, Igor, el gallego de Los Cárpatos, yo y Cadenato

Al bueno de Igor, además le encantan las mollejas, como a la valenciana de los ojos marítimos, Anna Sorolla, y los callos, como a Santi Galván,@galvanfrio, hijo y nieto de Galvanes y marido 1.0 de la sin par Silvia Gongo, al que tuve que llevar de urgencias a comer una ración de tan nutritivo plato al bar La Marciana. Encantado quedó. Mejor dicho, quedaron, porque además de Santi, se unieron al homenaje visceral,  Rocío Galisteo, @rociogalisteo, la esposa  presencial de @Pep Hernández y  Javi, el palentino enorme que anda buscando a Rouco para casarse con Crisdialpe, con la mediación de José Antonio Fraga. 

Santi y Rocio dando cuenta de unos sabrosos callos, al fondo los sincopados Dani Yecla y Toni Solano. Foto de Pep Hernández
  
Tú verás. Me da la sensación Cris, que tu Javi lo que busca en realidad es una disculpa para no casarse, o si no dame una explicación convincente para que escoja de celestino al gallego de las camisetas. Pero no te preocupes, cuando quieras le pedimos al de La Marciana la receta de los callos, y no te le quitas de encima de por vida. A Javi, claro, aunque es posible que tuvieses que transigir con las visitas esporádicas de los ya mencionados y de un servidor, amante como ellos de la casquería bien guisada.  De momento habrás de conformarte con que le hayamos persuadido para que se abra una cuenta en Twitter: @javi3150
Y hablando de casquerías, ¿Qué otra cosa es el corazón? No deja de ser una víscera, una víscera con sentimientos, eso sí. Y por eso los sentimientos resultan siempre viscerales. Es parte de nuestra naturaleza.  Y en el terreno de lo sentimental me tocaría contar el placer que me dio volver a ver a mi tocayo y amigo José Luis Gamboa, @jlgj, que creo que va el segundo en el ranking de preferencias masculinas de @carmeniglesiasb, por delante de @tonisolano y por detrás de un servidor. O sea que somos casi “cuñaos”. No podría resistirme a desvelar a los lectores,  que estuvo a punto de pasarse el BBPPCITA en el Mar Menor, junto a Mar Serón @marseron y Trini Martínez @trinukilla, pues entre la lluvia, la voz cálida y envolvente de mi tocayo y la alegría malagueña, o quizá gaditana, de Trini, la andaluza salerosa, debieron confundir a la choferesa Mar, que tomó el camino de Murcia, en lugar del de Jaén, por dónde tenían que pasar a recoger a Ginés Ciudad Real,@ginesciudadreal, que esperaba ansioso e ilusionado por pasar un par de días fuera de casa antes de que su inminente paternidad se lo impida. Menos mal que el bueno de Ginés debió poner orden y orientación para que todos se presentasen en Peñaranda, tarde, muy tarde, pero  además sin cenar…creo. Eso es lo malo. Por que por lo demás, alargar una noche hasta la hora del cierre de los bares te hace rejuvenecer: No sólo era buena la conversación, pardiez, era mejor aún la compañía, Silvia González @silviagongo y Paco Montero, @fjmontero. Discusión a tres bandas. Bueno, mejor dicho a dos bandas y a tres voces. Lástima que los bares nocturnos pongan la música tan alta, yo creo que con un par de cervezas más les hubiera convertido al ateísmo. Me queda pendiente para el próximo encuentro. 

También quedó truncada por la hora implacable, en este caso tras la comida, la agradable charla con Jorge Herrero @xalocgregal y mi adorada reina de las abejas @crisdialpe. Aquí eran pacharanes y orujos de hierbas los que nos daban locuacidad y buen rollo. Ah, pero las ganas de ver en acción a mi amigo Pepe Rubiales y a Anna Sorolla (más rubiales aún que @pepetic), nos obligó a posponer la conversación para mejor ocasión. 

Ojos de cielo, ojos de mar. Cristina Díaz y Anna Sorolla. Foto de Pep Hernández

No fue en vano el sacrificio, porque tuve ocasión de vivir otro de los grandes momentos del Encuentro, en el que estos cracks del proyecto Mira dentro de TIC (faltaba el tercero en discordia, Manuel López,@capileiratic, al que eché de menos, sobre todo porque un error propio nos privó de su presencia) quisieron que apreciásemos las bondades del silencio pasándonos maracas, bolsas de patatas fritas y todo un muestrario de objetos ruidosos a los que teníamos que silenciar para no romper la magia. Les chafé el invento. Lo siento, pero cuando la carcajada te brota directamente de las tripas, no hay quien la detenga. Y ya se sabe, la risa es contagiosa. No lo siento Pepe, Anna, perdonadme. Lo que si hubiese sentido es perderme vuestra genial comunicación silenciosa. 

Y de las risas contenidas por no romper el silencio, pasaría a la eucaristía de la risa:  El #fraganato, duelo singular entre dos grandes, un bilbaíno y un gallego, que disputaron en público cual de los dos traería la camiseta con la leyenda más ingeniosa. 6 camisetas por barba, 6. 

Para un poco Fraga, que me duele todo de reirme. Foto de Pep Hernández

Hacía años que no me flojeaban las piernas de reírme, años que no sentía esa sensación en la que no puedes respirar porque la risa no te lo permite, años que no tenía agujetas en la barriga debido a las carcajadas del día anterior. Bueno, en realidad tuve un amago similar en la noche de #kddalcazar, en la que @o_fragha nos refirió con todo lujo de detalles el carnaval de Laza. Gracias Marcos Cadenato, gracias José Antonio. Vaya noche inolvidable me hicisteis pasar. Realmente fueron momentos de enorme expectación que se saldaron entre las risotadas del respetable. Vaya pareja.  Y eso que no nos mostraron la camiseta modelo palabra de honor, o la minicamiseta de volantes. Y qué decir del postfraganato, en el que volvieron a estar “sembraos”, estas dos urracas parlanchinas, por las que siento una enorme devoción, valga la irreverencia.  Incluso, en los remates, el señor Cadenato y yo pudimos malentonar una canción de Sabina con el acompañamiento de la guitarra del gran Isidro Vidal @isidro y de la mirada condescendiente de Amelie, que se hacía de cruces de cómo se puede entonar tan mal. Otra vez será, Marcos.  Dicho sea de paso, que alegría me dio cuando vi aparecer a Isidro y Amelie en la biblioteca la víspera del Encuentro. Gesto impagable. 

Impagable fue también ver al equipo de Kuentalibros, encabezados por la supernova @Starpy, la más rutilante Estrella de mi TL, grabando, riendo, enREDando al personal para que hiciese sus recomendaciones bibliográficas. A ver quién es el guapo que se resiste a la mirada y la voz de Estrella, cuando te manda sentar y recomendar, o al dulce semblante de Inés @lajaines, o al gesto tierno de @mamencita, al cariñoso abrazo de @marudo76, a la sonrisa permanente de Carmen @educandoando,  o a la juvenil belleza de @merche 70. Ni siquiera le puse peros a @o_fragha cuando fue a buscarme para volver a grabar una de mis recomendaciones, y eso que guapo, lo que se dice guapo,  no es, pero persuasivo, desde luego que sí, al igual que @mcadenato o @cpaez01, al que siempre he oído mencionar como Carlitos Páez.

Carlitos Páez, Juanfratic, Gamboa, Javi y Pep Hernández.

Hay que ver con Carlitos. Imagino que cuando se ganó el diminutivo nadie se imaginaba hasta dónde iba a crecer este muchacho. Es de la talla de Pep. Menudo par de bigardos, cómo diría mi abuelo.  Por allí andaba también la sin par @lolaprieto, con su proverbial labia, dejando atónito al personal con la locuacidad de su verbo y la rotundidad de su muslo. Lástima que sólo salga en la entrevista de cintura para arriba. Yo hice mis recomendaciones, como no podía ser menos, bajo la atenta mirada de Olga Catasús, @ocatasus, que aportaba serenidad y ojos que me parecieron negros, a la escena.  Me gustó conocerla.  Otra razón más para acercarse a Murcia. La cuestión es sumar razones. 

Un par de buenas razones nos llegaron también de Galicia para sumarse a la lista de mis gallegos favoritos junto a Ana Mariñó, la @mestraprimaria que tanto se hace querer, nunca olvida traerme la medicación  de hierbas medicinales maceradas en orujo gallego que tanto me gusta, es un encanto y además es #guappis (ima), junto a los queridos, @o_fragha, @ManelRives. Las razones, para no perder el argumento, se llaman Miriam @MiriamLeiros y creo que habrá que seguirla de cerca porque nos acabará sorprendiendo con algo, ya lo veréis, y Belén @Belenjunquera, que venía con otra gallega de la que no he sido capaz de encontrar su nombre en Twitter.
 
No podría olvidarme, bajo ninguna circunstancia de nuestra adoptada @Anuska72,  una de las mujeres más discreta y menos presuntuosas de cuantas me he echado a la cara. Y digo esto porque tendría razones de sobra  para no pasar desapercibida, pues es un referente TIC para muchas personas. Lo que sabe esta chica. Y también es #guappis (ima). A la vista está, no es que yo lo diga. Como lo es también la salmantina morena @NoeBranford, que nos encandiló contándonos con gran maestría y singular aplomo un proyecto que dará que hablar. #guappis. Ana Mariño, Noelia García y Ana de la Fuente. Casi nada.

Ana Mariño y Silvia González. ¿Quién da más?

Tendría que dejar un párrafo para homenajear a Diego Redondo @diegoredondo13, que vino a cubrir el cielo de NubesTic y a llenarnos de afectos , porque este hombre siempre ha demostrado un gran cariño hacia mi persona, le debo caer bien al igual que él me cae a mi; a Juanmadiaz @juanmadiaz, que vino desde Sevilla a alegrarnos la velada el mismito día de su cumpleaños y a hablarnos de las TIC en un centro que empieza, además de tener el honor de ser el primero y el más exhaustivo de los cronistas del BBPPCITA.


Juanma Díaz cantando una sevillana. Isidro Vidal atento.
  
A @Juanfratic, que se desplazó desde las cálidas tierras alicantinas para ilustrarnos con la magia del cine, ganitas tenía de verlo por aquí. También al @profenacho , otro sevillano alegre con proyectos de gran calado y al que conocí en Carmona, y desde luego al canariosalmantino Carlos @Achinech, inseparable, cercano, inquieto, y que ya se encuentra entre los más granados profesores TIC pen-insulares. Sin dejar a un lado a mi chinata preferida,  @puerto, que en esta ocasión llegó acompañada de su preciosa hija, @martarnes, que al parecer, continuará la tradición pedagógica de la familia; a Pepe Giráldez, @pepegiraldez, alma del Colegio BASE y siempre considerado y puntual a las convocatorias del CITA y María José Rey, profesora tan innovadora como joven;  Julián Sanz, @julisanzmamolar, con el que comparto aficiones micológicas y con el que no tuve ocasión de charlar de forma amplia; Alfredo Hernando,@alfredohernado, que me relató su proyecto de dar la vuelta al mundo visitando aulas de innovación y a mi querida Carmen González @flosflorum, amena conversadora, profesora de casta y autora de mi avatar de Twitter, o lo que viene a ser lo mismo, madre de mi personalidad 2.0. Me guardo los halagos para ulteriores ocasiones; a @anacobosm, de porte elegante y con la que apenas tengo ocasión de cruzar un par de frases. A ver si en la próxima no tiene tanta prisa por marcharse;  Marian, @Hautatzen, la tímida vasca con la que no consigo una conversación; Ramón Besonías, @ramon_besonias, compañero y ya viejo conocido, con el que apenas intercambié unos saludos. Una lástima. Y no podría olvidarme de Javier Ramos, Marta Aparicio, las hermanas Marta, @matita33 y Sara Reina; los astures Alberto García, @albertogp123, y Xulio Berrós,@xuliob; María Madrazo; Evaristo Romaguera, @evroes; Miguel Martín, @kaimoreta, el simpático salmantino de las rastas; Carlos Urueña, @curuena, que no se perdió a nuestro común amigo Rubiales; Joaquín Martínez, @joaquineku; las avezadas y avanzadas estudiantes Vega, @vegalg, Elena Carmen, @elenitachen7, y Elena,@elenaGJ23, que se están codeando con la crema de los docentes innovadores y abriendo sus mentes a otras metodologías, a otras maneras y que serán sin duda quienes tomarán el relevo en un futuro. Sería imperdonable dejar de lado a mis compañeras Rocío @robudgerigar y Beatriz. En fin, una interminable lista de personas, a la que sin duda le faltará alguien cuya omisión sería imperdonable. Mucha responsabilidad para tan poco relator, por lo que lo mejor será dejar el asunto de la crónica para ocasión menos numerosa en cantidad de asistentes, aunque será difícil superarla en la calidad de los mismos. Además, creo que me hubiese quedado muy larga. Pues eso, que otra vez será. A vuestra salud. 
Va por ustedes. Por los mencionados y por los olvidados. Y también por Pep Hernández, autor de todas las imágenes que ilustran este post. No he puesto más de puritita vergüenza.

jueves, 18 de octubre de 2012

En un lugar de La Mancha



Las quedadas siempre me saben a poco. Han sido tantos y tan intensos los buenos momentos vividos en la #kddalcazar12, que ya estoy deseando que alguien convoque la siguiente, porque no vamos a esperar a Zaragoza,  eso sí, con una razonable antelación para que nos dé tiempo a recuperar el saldo. Y eso que en esta ocasión hemos podido gozar de la generosa hospitalidad de Eugenio Domenech, el padre de Maru, que nos ofreció su casa, su bodega, su amistad, su compañía, su grata conversación, un jamón  ya colocado en el  jamonero, todo un surtido de viandas de carnicería para asar en la chimenea y su disponibilidad absoluta para que nos sintiéramos en su casa como en la nuestra.  Allí aterrizamos de prequedada Lola Prieto, Marcos Cadenato, Inés, Ana de la Fuente, mi esposa Carmen Iglesias y un servidor, así como nuestra anfitriona Maru Domenech. Menudo lujo de alojamiento y de compañía. Luego redundaré en este punto. De no haber sido porque sabíamos que en Alcázar esperaban tantos amigos, no nos hubiéramos movido de Munera hasta no haberle visto el hueso al jamón. De hecho, la tarde del viernes mandamos una avanzadilla femenina a Alcázar, mientras que Marcos, Carmen Iglesias y yo nos quedamos a custodiar la hermosa pata 5 Jotas y a hacerle los honores a unas botellas de licor y a la amigable charla de Eugenio. Buenos bares también en Munera y buen ambiente en el restaurante “Las bodas de Camacho”, dónde Carmen y yo nos colamos en el lunch. El jamón, ni comparación con el de Eugenio.: “ande vas a contimparar un charco con una juente…”, pero el morbo de colarte, no tiene precio. Para todo lo demás, mastercard.

Vaya desde aquí nuestro  agradecimiento sincero a Eugenio Domenech y a todas sus hijas: Maru, Nani, Carmen y Berni, por la amabilidad con la que consintieron que invadiésemos su espacio y por las atenciones constantes como el que no quiere la cosa. 

Ya en la mañana del sábado, yo me levanté temprano, aún de noche, porque quería hacer una carrera preventiva, de las que hacen hueco, en previsión de lo que me sospechaba a la hora de la comida. Parecerá mentira, pero si salgo bien “corrido” de casa, luego me encuentro mucho más activo y ligero. Llegamos a Alcázar los últimos puesto que nos confundimos de ruta y nos metimos por carreteras secundarias que más bien parecían caminos. Eso sí, dando un buen rodeo de kilómetros, que si no lo de perderse no tiene mérito, disfrutando de hermosos paisajes y acordándonos de la diputación de CR, de la JCCM, de la Cospe y de la madre que los parió. Vaya carreterita. Menos mal que al final de la misma nos esperaba Alcázar y la gran movida que el bueno de @antonio_garrido había preparado para nosotros. Al final media hora tarde, pero no hubo en todo el grupo ni un solo reproche, para que os vayáis haciendo una idea de las personas allí convocadas. Yo creo que la cabeza rizada de Juancarikt fue la primera cosa que divisé. Después un gran corro de personas y por fin la imagen inconfundible de Quijote y Sancho, punto cero de #kddalcazar12.

 

Qué alegría es la de encontrarse con gente a la que aprecias, a la que admiras, a la que estás deseando ver. Allí estaban todos, o casi todos, porque me desilusionó no ver a mi querido @manelrives y sobre todo no poder dar dos besos a @marinactristan. 

Tras las primeras salutaciones, Antonio nos había preparado una visita a los molinos de viento. Su silueta inconfundible forma parte de nuestros paisajes literarios desde la infancia, por lo que entre las emociones del momento y el quijotesco escenario, me pareció estar viviendo dentro del mundo imaginario de Cervantes.  Me llamó la atención el alarde tecnológico que hace mover el molino, el ingenioso método de girar el tejado para buscar el viento favorable y la forma de detectar la dirección del viento desde los distintos ventanucos. Aún me pregunto cuales debían ser las características del que llamaban matacabras para ganarse un apelativo tan explícito. 


La comida es uno de los ratos más agradables de cualquier quedada, sobre todo si ésta es buena y abundante como ocurrió en Alcázar, donde tuvimos ocasión de degustar unas riquísimas gachas, sabrosas migas, pisto manchego y un guiso de pollo, pero sobre todo de hablar y compartir. Disfruté de las viandas, del vino, de la charla y de la compañía, porque si miraba alrededor me encontraba rodeado de caras amigas, de rostros sonrientes, de personas a las que tengo aprecio, de gentes que  estaba deseando ver y  con las que deseo volver a encontrarme.

No era mala idea la de @antonio_garrido, la de premiar a los postres con un detalle a aquella persona que hubiese estado presente en todas las quedadas que hasta ahora se han convocado.  Que yo sepa: Granada, Madrid, Salamanca, Bilbao, Burgos, Alcázar. Puede que hubiese sido  José Luis Castillo el agraciado, pero un desafortunado pinchazo nos privó de la presencia de uno de los profes más participativos, colaboradores, trabajadores y comprometidos de los que yo he tenido ocasión de echarme a la cara, sin desmerecer en nada a Juan Carlos Guerra, otro incansable currante, inventor de kdds y asiduo asistente a las mismas y al que pongo los mismos calificativos. De los que nos reunimos en Alcázar estoy seguro que es el que más quedadas lleva en el cuerpo, lógicamente, junto a su encantadora esposa Begoña @similiki que suele viajar a estos eventos con su hermana, @martuliki ambas morenas de bote. Salta a la vista. Bajan también desde el continente bilbaíno, sus inseparables @ Lavirto, la conductora incansable @Alaznez, la del cutis de porcelana y su enrollado marido,  y la chica delgadita, que siempre sonríe, y que, perdónadme, sobre todo ella, no me acuerdo de su nombre. Cuando la furgoneta de Manoli pasa cerca de Logroño, se unen a la caravana el gran @aomatos y su atractiva mujer, Marta, riojanos de Logroño, que me dan una envidia loca por vivir tan cerca de las bodegas, Aunque  sé que Omatos  también me tiene envidia  a mí, porque él tiene el pelo lacio, abundante y melenudo, digamos, y yo le llevo escaso y cortito según la última moda de Alopecia City, pero chico, no pasa nada. Así puedes desmelenarte cuando quieras. Yo ya lo hice. ;-)


De Donosti, que como todo el mundo sabe pertenece al área metropolitana de Bilbao, tenemos a la guapa, guapa, guapa, @Ainhoaeus, que ha decidido meterse en un par de tallas menos y lo ha conseguido.  En esta ocasión se trajo a su hijo, @ivax, un simpático muchacho que aguantó como un jabato los devaneos educativos y culturales de los amigos de mamá. No podía faltar mi queridísima Mertxe Badiola, siempre animosa, alegre y divertida, que me pareció en esta ocasión un poco apagada para lo que es ella. A ver si se anima a venir al BBPP y la devuelvo la alegría que ella me aportó a mí cuando lo necesitaba.  También insigne representante  de las irreductibles tierras del Norte, está mi queridísimo amigo @mcadenato, al que descubrí su faceta de fogonero-asador, como buen vasco - la de conversador ameno ya la conocía- que no pierde ocasión para abandonar su terruño a la menor disculpa y con mejor motivo si es para reunirse con  @lolaprieto, la cántabra fantástica que tiene siempre en la boca la palabra que necesitas  y que se ha convertido en imprescindible para nosotros, al igual  que @marudo76, nuestra confabuladora de encuentros,  todo dulzura y cariño y atenciones y sonrisas , @lajaines, la burgalesa infatigable y noctámbula que no ve nunca la hora de irse a casa cuando suena la música y @anuska72, la discreta y #guappis-ima Sonia Kovaléskaya charra que nos alegra las estancias con su sonrisa luminosa , aunque la duela la cabeza. Todos ellos, junto  a alguno que me faltó, conforman mi familia 2.0.No me salen palabras para celebrar tanta amistad y tanto agradecimiento como le debo a cada uno. Puede que les tenga en cuenta en mi testamento. Y como Maru lo sabe y es generosa y disfruta estos saraos con todas las ganas, nos organizó la prequedada de Munera, para disfrutarnos durante más rato.

Mención aparte merece nuestro genial debutante-revelación José Antonio @o_fragha, gallego de retranca irónica y verbo desenvuelto que creo que se nos ha hecho adicto con una sola dosis, desde luego a nosotros nos ha enganchado con su forma de ser, de estar y de contar. Memorable su narración del Entroido de Laza, con sus hormigas cabreadas, boñigas para los que salen de la misa solemne y embestidas a ciegas con cabezas de vaca. O si no lo creéis preguntadle a @aomatos, o a Gregorio Toribio, a @sabad o a nuestro anfitrión Antonio Garrido que escucharon igual que yo el descojonante relato de este gallego que nos descubrió su admiración hacia la figura de Celso Emilio Ferreiro. 

Por cierto, durante la comida surgió un desafío entre @mcadenato y @o_fragha, que tendrá lugar en el #bbppcita12, y que consiste en un desfile de camisetas. Se pondrán 6 cada uno, a cual más ocurrente. No te pierdas el #fraghanato


Tan solo he coincidido dos veces con él, pero José María Ruiz, @jmruiz,  me parece una de esas personas de las que uno aprecia al primer golpe de vista, por su sonrisa franca y abierta, su gesto sosegado, su simpatía y cordialidad infinitas. Me encanta.




@Salvaoret fue un gran descubrimiento al que espero en la próxima quedada para ver si podemos ponernos de acuerdo en fijar un calendario festivo que nos deje satisfechos a ambos. Por cierto, muy bonita la gorra. Los que no tenemos cobertura capilar nos fijamos en estas cosas, que para gente como Antonio Omatos seguro que pasan desapercibidas. 

@Vimpela y @Althose son la pareja mimada de toda la cuadrilla twittera. Estos sí que son la sagrada familia del pajarito. Todos esperamos ilusionados su evolución como pareja, les espiamos sus besos, porque a todos nos encanta verlos tan amarraditos y enamorados, repartiendo chupachups y sonrisas, abrazos y guiños. Los hemos visto hacerse novios, como aquel que dice, y representan para todos nosotros la confirmación de que twitter suscita amistades duraderas, amores imposibles y  relaciones enredadas. Alejandro recogió el testigo de manos de Antonio Garrido para organizar la kdd de 2013 en Zaragoza, con la ayuda solidaria de Lui, imagino y el abrazo de conformidad del patriarca Juan Carlos Guerra. Será emocionante, seguro.
 
De entre los grandes momentos que tuvo Alcázar, estuvo el de conocer en persona a @mcrueda, y ciertamente me encantó con su sonrisa permanente, su buen humor y esa vitalidad que transmite.  Ésta es de las que no te defrauda. Pude compartir con ella la misma sartén de gachas y algún intercambio de pareceres. Me quedé con las ganas, sin embargo, de pegarme una trotada con Gregorio Toribio, que en esta ocasión si se llevó las zapatillas, pero así tenemos un motivo más para coincidir en otro evento, o incluso retomar la idea de organizar una kdd de corretwitteros con carrerita preventiva para poder hartarnos después a probar los platos típicos que correspondan y los vinos que se tercie. ¿Qué te parece, Gregorio?



Otra persona que siempre me alegra el ánimo cuando la veo es  la chinata Puerto Blázquez, @puerto, en esta ocasión muy bien acompañada y tan dicharachera y amable como acostumbra. Lo que pasa es que rápido se nos rajó y se marchó a dormir pronto, pues como digo venia acompañada…… Desde luego no tiene el aguante de @marudo, @lajaines y @cadenato, que cierran todos los garitos con la bendición y la compañía de @lolaprieto y @anuska72. En esta ocasión Lola se retiró a sus aposentos antes de lo que ella hubiera deseado, al igual que Ana, a la que seguro hubiese gustado seguir un rato la fiesta en lugar de regresar con nosotros al hotel. Ya habrá ocasiones, chicas, no os preocupéis. 

Me hizo gran ilusión también encontrarme a Ginés Ciudad Real @ginesciudadreal, con el que había hablado unos días antes y al que fui disparado a dar un abrazo de enhorabuena por su embarazo, mejor dicho, el embarazo de Maribel @maribelandu, que dicho sea de paso la sienta maravillosamente,  cuando de repente apareció por un costado otro Ginés. Vaya sorpresa embarazosa. Pero el gran Ginés estuvo hábil y desfizo rápido el entuerto. Resulta que Ginés y Antonio son mellizos, muy mellizos. Viéndoles juntos acabas encontrándoles diferencias, pero por separado hubiesen sido capaces de darme gato por liebre, o Antonio por Ginés. 

Volví a ver a @ibarrien, Inma Barrientos, discreta, callada y de mirada dulce. Tal cual la conocí en Aulablog. Como si siguiésemos aún en el mes de julio. 

De entre las caras nuevas que estoy seguro voy a volver a ver, pude desvirtualizar al @profemiguel, a @jcpalominotic, a @sabad, a @inmitacs y su simpático alemán de Almagro. No sé porqué se me ha metido en la cabeza que este hombre es alemán, aunque lo mismo meto la pata. Se lo preguntaré en la próxima kdd. Hubo más gente, de la que recuerdo la cara, pero no el nombre. Ruego me disculpéis por mi desmemoria. Lo enmendaré en la próxima o si me mandáis el nombre.

Digamos que he dejado  adrede para el final,a @antonio_garrido, manchego, de perfil quijotesco, de modales exquisitos, de atenciones infinitas, siempre pendiente de que todos nos encontrásemos a gusto. Se desvivió con cada uno, agradó a todos, nos agasajó con una sencilla pero riquísima comida manchega, una ilustradora cata, y un programa entretenido y completo. De allí nos trajimos las sensaciones, las vivencias, las charlas, los nuevos amigos y gracias a nuestro gentil  anfitrión, una chapa conmemorativa y un catavinos grabado con el recuerdo imborrable de @kddalcazar12. No hago más que usarlo. Gracias Antonio.



____________________EPÍLOGO_______________________________________________
Las quedadas siempre me saben a poco. Puede que eso forme parte de su encanto y que esa circunstancia me haga desear la próxima como agua de mayo, o como vino de octubre, que también se espera con ansia. Al menos yo.  Y me da la sensación de que este quedarse con ganas de más no me ocurre solo a mí, puesto que en todos en las que he tenido el placer de acudir, veo algunas caras que son fijas,  otras que fueron nuevas en la anterior y otras que seguro se repetirán en la próxima. Y es que el buen rollo, la simpatía mutua, compartir inquietudes y formas de interpretar el mundo, acaban generando amistad y la amistad es adictiva. De tal manera que ya tenemos, como el que no quiere la cosa, varias razones para acudir a la siguiente: el placer del reencuentro presencial con amigos que ya lo son en la red y con los que hemos confirmado nuestra sintonía compartiendo espacios, tiempos, comidas y bebidas en anteriores quedadas; las ganas de desvirtualizar a aquellos otros de los que ya sabemos casi todo, porque nos lo ha dicho un “pajarito” y la seguridad, por último, de que acabaremos sumando a otras personas a esta red de complicidades amistosas.   

Yo por mi parte, cerré #kddalcazar12, con una trotada matutina a los molinos del cerro de San Juán que habíamos visitado el día anterior. Desde allí contemplé la inmensa llanura manchega, evoqué los momentos vividos y me prometí volver algún día. 

@JLBracamonte.

martes, 14 de agosto de 2012

Sanrocada con repostaje


Durante este verano estoy pudiendo comprobar que la esencia de las carreras populares se mantiene viva en los pueblos pequeños, mientras que en las ciudades grandes se pierde poco a poco ese carácter para abrir paso al negocio.  Es indudable que correr está de moda, pero mientras unos trabajan por potenciar este deporte e intentan fomentarlo de forma desinteresada, hay quienes sólo ven en él una posibilidad de ganar unos cuartos a costa de los corredores. A lo mejor no es cierto lo que digo, pero así lo percibo, sobre todo después de ver la fantástica organización, el espíritu festivo y el magnífico ambiente que pudimos vivir y disfrutar los que tuvimos la suerte de estar el sábado en Macotera corriendo la Sanrocada 2012. Se notan los sitios en los que el corredor es lo primero, al igual que se notan los sitios en los que lo primero es la cuota de inscripción. Luego volveré sobre este asunto. 



Nada más llegar a Macotera, se podía apreciar el ambiente festivo y colorista. En cuanto vi a Ángel Fachenda subido en el estrado con la guitarra, me entraron ganas de ir a buscar unos cuartillos de vino y dejar la carrera para mejor ocasión, pero fui capaz de contenerme, al fin y al cabo tenía que recoger varios dorsales y no era cuestión de hacer la puñeta a aquellos que me lo habían encargado ni de privar al respetable de la actuación musical del polifacético Fachenda, al que me sorprendió ver tocando una guitarra en lugar de la dulzaina. O le faltaba fuelle, o le faltaba combustible.  


La recepción estupenda, todo en orden, todo en su sitio, la entrega de dorsales rápida y organizada. El bullicio en la calle, creciente, las ganas de correr, menguantes.  Ya podréis ver que mi tendencia hubiera sido quedarme a entonar unas jotas con Fachenda, pero he venido a participar y eso voy a hacer.  Saludo a los amigos y conocidos que por allí se encuentran. Al fin y al cabo, Macotera es estar en casa. Por aquí andan Juan y Tere, Miguel Alejo, Isabel Leonides, que quier ver correr a su Vitillo, Roumal, Blas y familia, que vienen acompañando a los hermanos Casas,  compañeros del club, - o de los clubes, que el pertenecer a dos te suma amistades - como Ángel, Fernando, Alex, Vitillo, y aficionados a ésta locura de correr por gusto, que acabamos coincidiendo ya en casi todas las convocatorias de la comarca. Quiero hacer una mención a Floren, que tuvo una caída y no pudo terminar. Recupérate pronto Floren que quiero adelantarte en la próxima.
El planteamiento que llevo para esta carrera es el de siempre: participar, contribuir, disfrutar y llegar a meta intacto y a poder ser antes que la bici escoba. Con esta estrategia, compartida también por mi amigo Pepe el canario,  no queda más remedio que colocarse al final del todo y salir cuando haya pasado todo el mundo, por aquello de no encontrar aglomeraciones, pero lo primero, a bailar la charrada de San Roque.

 

Originalidad hasta en la salida. Es lo que tiene Macotera. Me gusta lo de sustituir el pistoletazo de salida por una jota y cambiar el golpe seco de un disparo por una cuenta atrás coreada por todos los participantes.  A ello. Tres vueltas por un circuito urbano de tres kilómetros. La zona de salida repleta de gente que anima y aplaude, de bullicio, de música, de algarabía. Casi en la primera curva veo a mis queridos Antonio y Eloy, Gavilán o Cabaña, según apodo paterno o materno, que se ponen tan contentos de verme como yo de verlos a ellos.

 

En la misma calle nos jalea también el gran Edu de la Peña, compañero del club y amigo ya de correrías. Es una gran satisfacción que los gritos de ánimo te lleguen nominales y personalizados. Otra razón más para sentir la Sanrocada como algo propio y cercano. Al pasar por la panadería veo a Alfonso el panadero y a su hermana y les digo que saquen algo de avituallamiento, que ya saben lo que me gusta.  A la siguiente pasada tengo a Alfonso con un chupito de aguardiente de higos que me paro a degustar de buena gana. Total, Pepe ya hace tiempo que se me ha escapado y debe ir casi un minuto por delante y mi educación no me permite rechazar una invitación hecha con todo el agrado.  Riquísimo el aguardiente e inédita la experiencia, puesto que no creo que haya habido muchos corredores que hayan parado a mitad de la carrera a echarse al coleto unos tragos de aguardiente para continuar corriendo, si no con mejores piernas, al menos con renovados bríos.
Se agradece el agua que te ofrecen algunos peñistas y el que pone la organización de la carrera a mitad del circuito, sobre todo tras el aguardiente,  o el aspersor de un vecino que permite un agradable refresco en el cuerpo sin dejar de correr. 

También la música espontánea, los aplausos constantes de los macoteranos, los gritos, los saludos de los chiquillos que ponen la palma de la mano para chocar, en fin, que  aquí también se aprecia la esencia de un pueblo, que es capaz de volcarse con cada cosa que se hace y en este caso con una carrera que mejora año tras año gracias a la labor de las personas que conforman el club de atletismo, abanderados por los hermanos Bueno, que son capaces de movilizar a instituciones, empresas y vecinos. Menudo detallazo el de la bebida isotónica recién preparada y fresquita, o el del melón para cada corredor que entraba en meta, o la fantástica bolsa del corredor, con su fruta, su bebida isotónica, su empanada para merendar, su kilo de garbanzos, su revista y una braga para el cuello con los colores y el logo del Club  de Atletismo Macotera. Eso sin hablar de la gran cantidad de premios que se repartieron, de los suculentos jamones, lomos y morcillas que se rifaron, o de la bien surtida mesa que se dispuso en el pabellón para agasajo de atletas y acompañantes. Y lo más asombroso, sin coste alguno para el corredor y resalto este hecho para engrandecer todavía más la gran labor que hace este club a favor del atletismo popular y la implicación de cada uno de sus miembros en conseguir que la Sanrocada se esté convirtiendo en un referente de organización en la comunidad castellano-leonesa y desde luego en una cita ineludible para aquellos que como yo, practicamos este deporte por puro gusto y por el disfrute de compartir con los amigos jornadas tan agradables como ésta, que desde luego, es de las que crean afición y además dejan en evidencia a otras que cobrando una pasta no ofrecen al corredor ni una pequeña parte de lo que se recibe en ésta. Y no me refiero solamente a lo material. 


Para darle también a esta crónica su matiz deportivo, diré que mi tiempo de este año fue ligeramente inferior a los 43 minutos, a 4’46” el kilómetro, mejorando algo más de dos minutos respecto al del año pasado, efecto indudable del elixir de higo de Alfonso el panadero, aunque el que se salió fue Pepe que marcó 52’49”, pero dando cuatro vueltas al circuito y parando en la tercera a coger la bolsa. Cualquiera diría que el año pasado llegamos juntos. 




Sin embargo se perdió la parte buena que fue la de compartir cervezas y bocadillos de lomo, morcilla y panceta en el bar de la piscina junto a Edu, Pardi, Álvaro Rony, Adri y Fátima, Jose Mari y Almudena y Carmen y yo.  

 

 ¿Puede haber mejor colofón para una jornada deportiva y mejor argamasa para las relaciones personales? Posiblemente, pero no se alejarán mucho de esta línea, o sea que Viva San Roque y el perro y que llegue pronto la próxima carrera. Hip.

lunes, 6 de agosto de 2012

Subida a Los Hermanitos



Si la dureza de una carrera se midiese por el estado en el que te levantas al día siguiente, podría decirse que la de ayer fue excepcionalmente dura, puesto que no podía salir de la cama esta mañana y cuando por fin lo conseguí tuve que incorporarme ayudándome de la mesilla y bajar las escaleras agarrado a la barandilla y dolorido por todo el cuerpo.  No fue chica la soba que nos dimos, pero por el contrario, con la satisfacción de haber concluido honrosamente una carrera realmente exigente. Cansado pero feliz y estoy seguro que esas mismas sensaciones son compartidas por mis dos compañeros, que en breve vais a conocer.
Ya que en la anterior crónica salió a relucir Perico, he de decir que ayer volví a sentirme como el segoviano. Recuerdo algunas etapas del tour del 90 en las que un imparable Induráin, sobrado de fuerzas, sacrificaba su posición en la clasificación al servicio de su jefe de filas, al que iba marcando el ritmo y llevándole hasta la cima. Así me ocurrió con el gran Josemari, también conocido por Zubiri, que no me abandonó ni un momento de la carrera, siempre pendiente, acoplándose a mi ritmo, dándome ánimos y olvidándose de tiempos y de marcas personales. Desde luego, yo no soy Perico, pero Josemari es tan grande como persona como Induráin  lo fue como ciclista.
Fuimos tres los peñarandinos que decidimos pasar la tarde del sábado en Nava de Béjar subiendo Los Hermanitos. El tercero, aún no mencionado era ni más ni menos que Juan Antonio, Pardi para los que somos de su pueblo. Tuvieron a bien acompañarnos Almudena y Carmen, para darnos ánimos antes, jalearnos durante y felicitarnos después.  En esta ocasión estuvimos atentos a la hora de salida para que no nos ocurriera como en Linares. 


La carrera transcurre durante sus primeros kilómetros por un terreno favorable, salpicado de encinas y fresnos  y con gran cantidad de prados en los que pasta ganado vacuno, base de la economía de esta zona salmantina. Se agradecen los tramos de sombra, porque hay una temperatura que ronda los 30º. El peligro de comenzar cuesta abajo reside en que si no eres capaz de contenerte, coges un ritmo vivo que puede pasarte factura a medida que pasen los kilómetros. Hicimos los 3 primeros kilómetros en 15 minutos, un pelín rápido para mi gusto, pero apenas sin sentir y amenizados por la incansable locuacidad de Pardi que no paraba de contar chascarrillos. Nos juntamos con otros corredores que marchaban a nuestro ritmo, puesto que el camino selecciona a gente de igual condición física. Los que te encuentras en el kilómetro 5 van a ser los mismos que lleguen contigo a la meta. Pardi entabló conversación con uno de ellos y decidió acoplarse con él a un ritmo más lento. En este punto se acaba el terreno rompepiernas, de sube y baja y comienza la verdadera ascensión, cuatro kilómetros de subida ininterrumpida con unas rampas del 30º. El truco va a estar en dosificarse. La primera cuesta es por asfalto y se hace dura, pero cuando veo la que sube por la falda de la montaña comienzan a temblarme hasta las pestañas. Algunos atletas han decidido pararse y subir andando.
-Paso corto, me dice Jose Mari.
-Cómo para alargar zancada está esto, pienso.
Las piernas se ponen duras y parecen de palo. Me oigo el corazón en cada latido y la respiración trabajosa. Arriba, arriba. No me atrevo ni a mirar el final de la cuesta por no desfallecer. Subir no es sólo esfuerzo físico, requiere también de una gran fuerza mental para no desistir en el intento, al menos eso me parece. A medida que ascendemos, partimos de 1000 metros en la cota más baja y llegamos a los 1250, se pueden apreciar los hermosos paisajes de la sierra de Béjar, en los que aflora el antiguo zócalo paleozoico, de los que esta montaña que subimos es una buena muestra. Desde algún punto se aprecian también los crestones graníticos de Gredos. De frente,  La Covatilla, en la que se barruntan los trazados de las pistas de esquí.  Pienso en la nieve y en el frío. Me molesta la botella de agua que cogí en el último avituallamiento o sea que me la vuelco por encima por el alivio de sentir algo de fresco, aunque voy literalmente chorreando sudor.  Curva y otra rampa. Esta es peor que la anterior. Una chica que va por delante ha decidido pararse. Su marido la anima: Mari, vamos Mari, eres una campeona, vamos que no queda nada. Vas la tercera. Tira que yo friego toda la semana. Pero Mari ha decidido que la subida no la deje fundida y continúa la ascensión andando. A mí no me quedan fuerzas ni para reírme. Me llega el olor a tomillo. Allí arriba, a unos 500 metros aún, se ve la ambulancia. Vamos, vamos. Qué paisaje más bonito, dice JoseMari. Para paisajes voy yo. Por fin. No podía más.





Ahora lo comprendo, la ambulancia ha llegado hasta aquí, porque de este punto hasta arriba es intransitable para ella. El que era camino infernal, pero camino, se convierte ahora en una trocha para cabras intransitable para vehículos, y si me apuras para personas. Quieren acabar con nosotros. Uuufff, todavía más subida. Y que pared. Si te inclinas un poco casi tocas el suelo con las manos. No quiero ni mirar, ni pensar, solo subir, subir, subir, como sea, despacio, andando si fuera necesario,  pero sin parar. Si paro no habrá quien me arranque. El terreno ahora se vuelve pedregoso. Hay que ascender por un canchal. Esto es escalada. Ahora saltar una pared de piedra…y tras ella, el montoncito de guijarros que anuncia el punto más alto. Ahora sí. Lo más duro está hecho, pero quedan aún 4 kilómetros. A  Pardi ni le vemos.
Agua y a recuperar. Ahora si puedo levantar la cabeza y contemplar esos pueblos de la sierra que tantas veces frecuenté con mi padre llevando cebada y alfalfa. Creo que el Avia verde de mi padre, Isaac, al que aún recuerdan con cariño por estos pueblos,  se mimetizaba perfectamente con estos paisajes a base de recorrerlos a diario: Sorihuela, Ledrada, Valdelacasa, Valverde, La Cabeza, Sanchotello, Los Santos,  Valdefuentes, Cristóbal….y al fondo Guijuelo y más allá, las aguas azules del embalse de Santa Teresa. Impresionante.
El cambio de ritmo en la bajada te agarrota las piernas. Son rampas tan pronunciadas que el peligro es resbalar y no parar hasta abajo. En éstas estamos cuando adelantamos a un corredor calzado con unas chanclas. Las lleva sujetas al pie, pero se componen de una suela y unas tiras. Lleva los pies negros de polvo, pero lo asombroso es que haya podido llegar hasta aquí. No quiero ni pensar lo que le espera en la bajada.  Frena, frena. Cuidado ahí que resbala…. En plena bajada estamos, cuando Pardi nos pasa como una exhalación. Cualquiera le sigue. Entramos en las calles del pueblo. La cosa se vuelve a empinar y cualquier cuesta a estas alturas es el Tourmalet. Se ve la plaza…, se barrunta la meta, pero…sólo nos la enseñan, otra vuelta, a subir a la iglesia, nos salimos del pueblo, ¿Quién ha sido el cabr…ito que ha trazado el circuito? Esto ya es de vacile. Vamos a la parte baja de Nava de Béjar y desde allí, en subida, no podía ser de otra manera, hasta la meta. Interminable este paseo por las calles del pueblo, aunque, eso sí, con mucha gente animando, gritando, aplaudiendo.  Antes de llegar  a la meta ya oigo mi nombre por la megafonía. Es Juan Pablo, el amigo que me ha metido en este lío y que es el speaker de la prueba y que nos dedica un recibimiento personalizado.  Hemos llegado. 70 minutos, 26 segundos. No está nada mal para 13 kilómetros de los cuales cuatro han sido brutales.  Eso sí, la llegada es fantástica: mesas con hornazos, tortillas, empanadas, jamón, chorizo, salchichón y unos grandes barreñones con sandía y melón. Agua, limonada, bebida isotónica, cerveza y sangría a discreción.  De hecho, parece que nadie tiene intención de ir hacia la ducha, a pesar de que la anuncian por megafonía. Nosotros si lo hacemos, pero cuando acabamos de merendar. Tras el chapuzón de agua fría y ya reconfortados por fuera y por dentro, regresamos a la plaza, dónde aún podemos seguir tomando cerveza. Un personaje vestido de serrano, con las alforjas al hombro y el blusón negro de tratante nos ofrece un porrón con vino de misa. Riquísimo. Para hacerse sacristán.  Juan Pablo está pendiente de nosotros y  hospitalario como es,  nos ofrece, junto a su chica, Rosa,  tomar algo en su casa y hacia allá nos vamos todos.  Unas cervezas, unos pinchos y muchas risas con Pardi,  que estuvo “sembrao”, pusieron la guinda a una jornada magnífica de deporte y convivencia a la que prometimos volver para el próximo año, máxime cuando la inscripción es gratuita, la organización excelente, la bolsa del corredor de primera categoría, el agasajo excepcional y Juan Pablo seguirá teniendo su casa abierta para nosotros. Ya por eso merecerá la pena.